Publicado: 28.09.2016 19:08 |Actualizado: 30.09.2016 16:54

Un barco de guerra camuflado para
el rescate

Este miércoles ha vuelto a su base en Rota la fragata 'Reina Sofía' tras rescatar a 3.800 migrantes de las aguas del Mediterráneo en cuatro meses, aunque de forma secundaria: el operativo de la UE en el que participa busca blindar militarmente las fronteras europeas

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Inmigrantes rescatados del mar por la fragata F-84 'Reina Sofía', en su proa. Armada Española

Inmigrantes rescatados del mar por la fragata F-84 'Reina Sofía', en su proa. Armada Española

@CdelCastilloM

MADRID.- La fragata F-84 de la Armada española estaba destinada a llamarse América, aunque no recibió el nombre del continente de los migrantes. En su botadura en 1987 Defensa decidió honrar a la mujer del entonces jefe de Estado y el navío terminó nombrándola Reina Sofía. En 1989 entró en servicio activo y desde entonces ha participado en la Operación Tormenta del Desierto, durante la Primera Guerra del Golfo, en la crisis de los Balcanes o en la guerra de Irak en 2003.

Hasta este mes de septiembre, la Armada reseñaba en la hoja de servicios del buque que en 2005 rescató una zodiac a la deriva con 31 inmigrantes a bordo en el Golfo de Cádiz. Tras su participación en la Operación Sophia, en la que ha salvado 3.762 personas de morir ahogadas en el Mediterráneo, ese hito pasará desapercibido.

Y es que los tripulantes de este navío de guerra, que han llegado este miércoles a su base en Rota después de cuatro meses y medio participando en la Operación Sophia de la UE, se dieron cuenta muy pronto de que esta misión iba a requerir de ellos una cara que no estaban acostumbrados a dar.

Un militar español recoge a un menor desde la lancha neumática que la tripulación de la fragata 'Reina Sofía' utiliza para acercarse a las embarcaciones de los inmigrantes. Armada Española

Un militar español recoge a un menor desde la lancha neumática que la tripulación de la fragata 'Reina Sofía' utiliza para acercarse a las embarcaciones de los inmigrantes. Armada Española

"Nuestra primera actuación al llegar a la zona de operaciones fue una operación de salvamento. Nos asignaron el rescate de una embarcación de madera que se estaba hundiendo. Cuando llegamos nosotros, que nos encontrábamos más al norte, la embarcación estaba hundida. La verdad es que… Fue una situación impactante. No pudimos salvar a todos los tripulantes que había", lamenta el comandante del barco, el capitán de fragata Carlos Posada, en una conversación con este medio.

Ver la muerte tan de cerca, tan pronto, marcó a muchos de los militares del Reina Sofía. Más cuando recuerdan cómo se lanzaban al mar cada las personas que ayudan a salir del agua: "Con un pantalón, una camiseta y unos zapatos, y sin mayores pertenencias, intentado llegar a Europa para hacer su vida", rememora el teniente de navío Alfredo Rodríguez, que tras el suceso escribió una carta a su familia que la Armada colgó posteriormente en su página de Facebook

Imagen de la barcaza semihundida que se convirtió en la primera operación de rescate de la 'Reina Sofía'. 700 personas fueron rescatadas.

"Llegamos allí y los pobres no saben nadar. Les tiramos chalecos y aunque les cayesen a dos metros del barco semihundido tenían que dar un montón de brazadas para apenas agarrarse a ellos —escribía el teniente—. Los hombres más fuertes parecen niños de 3 años intentando nadar. Además, en el barco hay mujeres y niños que ni se la juegan a nadar. Cada brazada que da uno de ellos es un rezo nuestro porque no se vaya al fondo del mar".

Cuatro meses y medio después, Rodríguez explica a Público que habrá un antes y un después de esta misión para los 203 tripulantes del Reina Sofía. "Habíamos hablado con compañeros nos lo habían contado y nos habíamos preparado para ello, pero hasta que no lo vives no sabes lo que realmente es. Es impresionante. Uno no se da cuenta de lo que hasta que llega aquí y lo vive", confiesa. Al final, destaca una sensación: "Humanidad". 



¿Una operación militar o de rescate?

A pesar de no ser un barco particularmente grande, la fragata Reina Sofía cuenta con un armamento destacable, en su mayoría de origen estadounidense. Entre otros sistemas, tiene un lanzador de misiles antiaéreos/antibuque con capacidad para 40 proyectiles, dos tubos triples lanzatorpedos, dos ametralladoras pesadas Browning y dos hangares para helicóptero. Una formidable lista de armas que no se han utilizado en esta misión.

Oficialmente, la Operación Sophia (Eunavfor Med) es una misión militar de control de fronteras bajo el liderazgo de la UE. En ella participan 24 países y su objetivo es "luchar contra las redes de tráfico de personas" y "prevenir flujos de migración irregular" en el Mediterráneo central. Siempre según la descripción de la UE, solo "mientras se contribuye a la desarticulación del modelo de negocio de las redes de tráfico y contrabando de seres humanos", los miembros de la misión evitarán "que se produzcan más pérdidas de vidas".

La fragata 'Reina Sofía' tras recoger cientos de migrantes, desde el aire. Armada Española

La fragata 'Reina Sofía' tras recoger cientos de migrantes, desde el aire. Armada Española

En 15 meses de actuación, los componentes de Sophia (un portaaviones italiano, una fragata española y dos barcos alemanes y uno británico de similar tamaño) han inutilizado 296 barcos utilizados por las mafias y se han entregado 87 sospechosos de contrabando y tráfico ilegal de personas a las autoridades italianas. En ese tiempo, secundariamente, también han rescatado a 26.000 personas. 

En sus meses en el mar, la Reina Sofía ha interceptado una embarcación con traficantes, deteniendo a dos de ellos. El comandante del barco explica la dificultad de su mandato de perseguir a las mafias, ya que tienen que "tratar de capturar las embarcaciones que utilizan en la mar. Para ello necesitamos tener unas evidencias claras de su conexión con el tráfico de migrantes porque el objetivo una vez capturadas estas personas es entregarlas a las autoridades para que sean procesadas".

Para la misión, la fragata se ha transformado: su sala de almacenaje de torpedos ha pasado a ser una enfermería de campaña, y uno de sus hangares para helicópteros se ha adaptado para ser una sala donde guarecer a las mujeres y los niños rescatados, para evitar que viajen en cubierta.

"El mando de rescates no puede contar con ellos"

Los rescates en el Mediterráneo central se coordinan desde Roma. El centro de mando italiano organiza los diferentes recursos presentes en el mar para intentar evitar que éste siga convirtiéndose en una trampa mortal para miles de migrantes y refugiados. Ahora mismo, decenas de barcos de ONG, guardacostas, Frontex (agencia europea de fronteras) y el destacamento de la Operación Sophia participan en los rescates. 

"Cuando hay alguna patera en riesgo, Roma ve los recursos alrededor y pide a alguno de ellos que se encargue", explica a este medio Pilar Farias, la responsable de operaciones en el Mediterráneo de Médicos Sin Fronteras. "Todos los barcos de los guardacostas, los de Frontex y los de las ONG cuentan con un sistema de geolocalización, de manera que Roma siempre sabe donde estamos, para que cada vez que tengan una alarma sepan con quien pueden contar, vean los que están más próximos y nos avisen", continúa Farias.

"Suspender las mafias, suspender el camino actual, una de dos: obliga a la gente a permanecer en una situación insostenible en sus países o las empuja a buscar una vía aún más peligrosa para llegar. Cualquiera de las dos opciones es perversa"

Médicos Sin Fronteras cuenta con tres barcos en el Mediterráneo central en este momento. La ONG ha rescatado a más de 32.000 personas desde que se desató la crisis migratoria. Su responsable en la zona revela que "los barcos de Sophia normalmente no tienen ese sistema GPS activado por una cuestión de seguridad al ser barcos militares, y no son muy transparentes con los Guardacostas romanos, que no saben siempre si están o no están disponibles, o están o no están en la zona".

"Muchas veces ocurre que nos llaman a nosotros, nos envían a una alerta, nos metemos un montón de millas y cuando llegamos resulta que un barco de Sophia ya estaba ahí y no había avisado", lamenta Farias. 

Un inmigrante sube a bordo de la fragata 'Reina Sofía'. Armada Española

Un inmigrante sube a bordo de la fragata 'Reina Sofía'. Armada Española

La responsable de MSF recalca que, en opinión de las ONG, la única forma de frenar la acción de las mafias es "ofrecer un camino seguro para que a toda esa gente que huye y que tiene derecho a asilo y refugio se le conceda, al menos, derecho a solicitarlo. Otra cosa es que luego se lo concedan". "Suspender las mafias, suspender el camino actual, una de dos: obliga a la gente a permanecer en una situación insostenible en sus países o las empuja a buscar una vía aún más peligrosa para llegar. Cualquiera de las dos consecuencias es perversa, según nuestro punto de vista", enfatiza. 

"El enfoque del operativo debería ser de rescate", concluye. 

A la Reina Sofía la ha sustituido la fragata Navarra, que hará el relevo español en la operación hasta el mes de enero. Por mandato de la UE y sus miembros, Sophia seguirá en marcha al menos hasta junio de 2017.