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La guerra enfrenta al Pentágono con Obama

Los militares recelan de los planes de una retirada en 2011

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El Pentágono y la Casa Blanca ya no ocultan sus diferencias sobre la retirada de las tropas en Afganistán en principio prevista para julio de 2011. La cúpula militar tiene cada vez menos reparos en pedir públicamente que se amplíe el plazo del repliegue ante la creciente ofensiva talibán.

El verano ha sido particularmente caliente en declaraciones. El nuevo responsable de las fuerzas de la ISAF, el general David Petraeus, indicó a mediados de este mes que el plazo de retirada podía variar en función de la evolución de la guerra. 'El presidente no me ha mandado ahí sólo para orquestar una salida delicada dijo Petraeus, mis órdenes son hacer todo lo humanamente posible por cumplir nuestros objetivos'.

Los militares tienen el respaldo del secretario de Defensa, Gates

Poco después, el responsable militar encargado de entrenar las fuerzas afganas, el general Williams Caldwell, anunció que, para cumplir con el plazo y las condiciones de retirada, en los próximos 15 meses se deberían reclutar a 141.000 soldados y policías, una tarea casi imposible.

Pero el comentario más duro ocurrió esta semana cuando el máximo responsable del Cuerpo de Marines, el general James Conway, declaró que el anuncio anticipado de la retirada 'podría animar a nuestros enemigos', que sólo tenían que esperar la salida de las tropas. 'De hecho, hemos interceptado comunicaciones que dicen: Sólo necesitamos aguantar hasta entonces', agregó. 'Creo que pasarán unos años antes de que se den las condiciones sobre el terreno necesarias para que podamos dar el traspaso a las fuerzas afganas', pronosticó Conway.

Los militares cuentan con el respaldo del Secretario de Defensa, Robert Gates. En diciembre, días después de que Obama anunciara el envío de 30.000 nuevos soldados al frente y se fijara como objetivo de retirada julio de 2011, Gates matizó las declaraciones presidenciales al asegurar que sólo se trataría de un 'repliegue muy limitado'

'Las previsiones sobre cuánto tardará la misión sugieren que no va a haber ningún repliegue repentino. A lo que se añade el reciente rebrote de violencia que fue precisamente la razón que Obama invocó para justificar un incremento de tropas', dice Michael O'Hanion, analista del Instituto Brookings que prevé que los soldados permanecerán en Afganistán hasta bien entrado 2012.

Obama debería revisar su estrategia en Afganistán a finales de este año, aunque no se esperan cambios significativos. Aparentemente, la Casa Blanca no tiene mucha prisa en resolver sus diferencias con el Pentágono y prefiere mantener una cierta ambigüedad sobre sus objetivos, al menos hasta que las cosas en la zona evolucionen de una forma u otra.

En año electoral, la guerra también es objetivo de controversia. No tanto con los republicanos sino dentro del propio partido demócrata, lo que limita el margen de acción de la Casa Blanca si quiere evitar disensiones en sus filas.