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Hamás acaba con el último reducto de Fatah en Gaza

Israel devuelve a la franja a los milicianos que huían de los islamistas

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Hamás ya no necesita más aliados incómodos en Gaza. El movimiento islamista decidió el fin de semana acabar con el poder que ejercía el clan Hilles, un grupo vinculado a Fatah. La ofensiva de los milicianos de Hamás dejó once muertos y una huida masiva de 188 miembros del clan hacia territorio israelí.

La intención de los huidos era ser transferidos a Cisjordania, donde las fuerzas de Fatah dominan el terreno. Pero el presidente palestino, Mahmud Abás, no quiso hacerse cargo de ellos. Los dirigentes de Fatah guardan cuentas pendientes con los Hilles.

Israel, que detuvo la noche del sábado a los huidos a su llegada a la frontera, comenzó ayer a devolverlos a su suerte de nuevo a Gaza. Los primeros 32 hombres que regresaron fueron detenidos nada más llegar por las fuerzas de Hamás. 'Llevaremos a los criminales ante la justicia y liberaremos al resto de forma inmediata', declaró ayer el portavoz de Hamás Sami Abu Zuhri.

Desde que Hamás se hizo con el control de Gaza en junio del año pasado, el clan Hilles era el único autorizado por los islamistas para portar armas en la zona. Los dirigentes de Fatah habían criticado la escasa resistencia presentada por el clan a la ofensiva de Hamás y el acuerdo al que llegaron hace un año para mantener su privilegiado status en Gaza.

Los Hilles se crecieron y se volvieron muy impopulares entre los palestinos. Se consideraban intocables y actuaban con prepotencia desmedida por las calles de Gaza.

Los islamistas se hartaron de ellos cuando descubrieron que el clan ocultaba a uno de los sospechosos de colocar las bombas que mataron a cinco miembros de Hamás y una niña el 25 de julio.

El presunto responsable de las explosiones, Zaki Assakni, fue detenido el sábado en el recinto de seguridad que el clan tenía en el barrio Shejaia de la ciudad de Gaza.

El líder del clan, Ahmed Hilles, resultó herido en una pierna cuando se los hombres de Hamás irrumpieron en su casa. 'Todos intentamos protegernos con nuestras armas. En lugar de evacuar a los heridos usaban las ambulancias para traer más tropas', dijo Hilles, destacado dirigente de Fatah en Gaza.

Según Hilles, cuando se dieron cuenta que los islamistas querían acabar con todo el clan decidieron escapar hacia Israel. 'Hamás sabe que pagará un alto precio por la sangre derramada. Están acabando con toda posibilidad de diálogo', declaró el patriarca del clan desde un hospital israelí.La huida hacia Israel fue dramática. Tras cinco horas de tiroteos con los miembros de Hamás, lograron alcanzar el paso fronterizo de Nahal Oz, en el este de Gaza.

Al llegar a la frontera fueron recibidos por disparos por parte de las tropas israelíes que hirieron a dos milicianos. Tras cuatro horas de gestiones a través de los dirigentes de Fatah en Cisjordania lograron entrar en Israel. Los heridos fueron enviados a varios hospitales y el resto detenidos.

El presidente palestino pidió ayer desde Jordania la mediación egipcia para superar el enfrentamiento. 'No tenemos otra opción. Tenemos que reducir nuestras diferencias con Hamás', declaró Abás.

Una economía arruinada por el bloqueo israelí

Cierres de fábricas

La mayoría de las 3.900 fábricas de Gaza han cerrado tras el endurecimiento del bloqueo israelí. La medida se produjo tras la toma de control de la franja por Hamás en junio de 2007.

Paro masivo

Las autoridades palestinas estiman que 100.000 personas han perdido sus trabajos en los últimos 13 meses.

Precios desorbitados

La mayoría de los productos han doblado sus precios. La falta de gasolina ha llevado a muchos a emplear butano o aceite en los motores de los coches.

Falta de materiales

La mayoría de los proyectos de construcción financiados por Naciones Unidas se han frenado debido a la falta de materiales, sobre todo cemento.

Aumento de efectivos

Tras hacerse con poder en Gaza, Hamás ha aumentado su Fuerzas de Seguridad de 3.000 a 13.000. Los activistas de derechos humanos les acusan de practicar la tortura. Hamás lo niega.