Publicado: 28.01.2014 08:01 |Actualizado: 28.01.2014 08:01

Hernández asume la presidencia de Honduras acorralado por las protestas que le acusan de fraude

El nuevo mandatario de la derecha promete mano dura contra el crimen y más intervención de Estados Unidos. La oposición, encabezada Xiomara Castro y Manuel Zelaya, sale a la calle para protestar contra el "proceso fraudelen

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Juan Orlando Hernández ha asumido este lunes el cargo de presidente de Honduras advirtiendo mano dura contra la violencia, en una clara amenaza a la oposición de Libre, que mantiene el pulso en la calle acusando a la derecha de haber perpetrado fraude elecotral, y al mismo tiempo al narcotráfico, uno de los grandes problemas del país y que actúa como recurso electoral de la derecha para ganar apoyos. En su propio discurso inaugural, Hernández ha dejado claro cuál va a ser su interés principal y ante quién va a responder, pues ha invitado a Estados Unidos a brindar más ayuda al combate contra "la violencia y el crimen". 

Mientras el gobernante saliente, Porfirio Lobo, no se despidió, mientras el expresidente Manuel Zelaya, que fue derrocado el 28 de junio de 2009 y ahora es diputado y jefe de bancada en el Parlamento por el izquierdista partido Libertad y Refundación (Libre), no asistió a la toma de posesión de Hernández sino que salió con centenares de sus seguidores a protestar en las calles. En algunas otras ocasiones el presidente saliente ha caminado por la pista olímpica del Estadio despidiéndose del pública que acude a presenciar la ceremonia de investidura, lo que no hizo Lobo, que no pudo cumplir a los hondureños sus únicas dos promesas de campaña: "trabajo y seguridad". 

Hernández sustituyó en el poder a su correligionario Porfirio Lobo, del conservador Partido Nacional, a quien le agradeció haber llevado al país hacia una "transición democrática", obviando así que fue él uno de los que impulsó el golpe de Estado contra Manueal Zelaya en junio de 2009. El propio Zelaya, junto a su mujer, Xiomara Castro, han liderado Libre, la coalición electoral de fuerzas políticas y movimientos sociales formada en las movilizaciones contra el golpe de Estado. Son los mismos que denunciaron que en estos últimos comicios se había producido un fraude electoral, puesta hasta el día anterior a las elecciones todas las encuestas daban como ganadora a Xiomara Castro. 

Zelaya y los diputados de Libre salieron a la calle en vez de ir a la toma de posesiónA la investidura de Hernández solamente asistieron los presidentes de Colombia, Costa Rica, Kosovo, Panamá, República Dominicana y Taiwán, y el príncipe de Asturias. Para estrenar su perfil duro, su primer acto como presidente de Honduras fue ordenar a la Policía Militar, creada en agosto pasado, y la Policía Nacional, salir "de inmediato" a las calles a combatir la delincuencia y el crimen.

Lobo entró al estrado de los actos por una puerta trasera ataviado con la banda presidencial, que luego entregó al presidente del Parlamento, Mauricio Oliva, quien se la impuso a su correligionario Juan Orlando Hernández, un abogado, empresario y reservista de Infantería de 45 años. Los manifestantes de Libre, que en su marcha corearon consignas como "Fuera golpistas" y "Juan Orlando corrupto", además de pintar mensajes en contra del nuevo presidente en paredes y vías públicas, no pudieron llegar hasta el Estadio Nacional porque se lo impidió un riguroso sistema de seguridad de policías y militares.

Un grupo de diputados y seguidores del partido opositor Libertad y Refundación han llevado a cabo una protesta durante los actos oficiales de investidura, que ha derivado en incidentes violentos, con la quema de neumáticos y gritos contra lo que consideran un "proceso fraudulento". Los manifestantes fueron convocados frente a las instalaciones de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM).

La marcha transcurrió de forma pacífica y el diputado Manuel Zelaya solicitó a las Fuerzas Armadas que se les permitiera el paso hacia el estadio. Ante la negativa, un grupo de simpatizantes comenzó a quemar neumáticos y a pintar paredes con mensajes contra el Gobierno, tal y como ha recogido el diario hondureño El Heraldo. Sin embargo, la cosa no fue a mayores ya que más de 3.000 uniformados rodearon el lugar donde tenía lugar la toma de posesión. Los diputados  ya habían anunciado previamente que no participarían en la sesión de investidura en el Congreso Nacional ni en la ceremonia de traspaso en el estadio Nacional Tiburcio Carías Andino.

Zelaya denuncia que los miembros de su partido sufren "intimidación" por hombres armados que le siguen 

El Congreso Nacional de Honduras eligió el pasado jueves a su Junta Directiva provisional -que contará con 13 miembros del gobernante Partido Nacional-, tras ser suspendida la primera sesión por "abucheos e interrupciones" de los diputados opositores. Las protestas siguieron el día de la aprobación definitiva (nuevamente dentro del hemiciclo), con diputados levantando pancartas y abucheando a los portavoces del resto de fuerzas políticas.

En este contexto, el depuesto presidente Manuel Zelaya aseguró que su bancada presentaría otra propuesta para la elección de la Junta Permanente. El ambiente se volvió aún más tenso cuando el propio Zelaya denunció que los miembros de su partido habían sufrido una supuesta "intimidación" por la presencia de personas armadas en el Congreso Nacional de Honduras.

Hernández recordó que "la mayor parte de la droga se produce en el sur y se consume en el norte" del continente americano, y que "sin un sur productor y un norte fuertemente consumidor, el volumen de droga que pasa por Honduras sería apenas una pequeña parte de lo que está pasando hoy". "Personalmente tengo claro, muy claro, que cualquier política que establezca Honduras para combatir la inseguridad debe tener como eje fundamental el combate a la droga, el narcotráfico, el crimen organizado, el lavado de activos y en consecuencia cero tolerancia, así como lo escuchan, cero tolerancia y punto", enfatizó.

Agregó que en el tema del narcotráfico existe una "doble moral", porque mientras los centroamericanos ponen "los muertos" y pelean "con escasos recursos", para Norteamérica es "sólo un tema de salud para su pueblo" y que "eso no es justo". Por Honduras transita al menos el 80 % de la cocaína que llega a México desde Suramérica con destino a Estados Unidos, según informes estadounidenses.