Publicado: 14.05.2014 17:25 |Actualizado: 14.05.2014 17:25

Huelga en la minería turca tras la explosión que se cobró la vida de más de 200 trabajadores

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Varios sindicatos turcos convocaron una huelga general para este jueves en protesta por el accidente en una mina del oeste de Turquía, donde han muerto al menos 232 personas, y que fue causado, según denunciaron este miércoles, por la falta de medidas de seguridad y la explotación laboral.

"Los dos sindicatos DISK y KESK, la Unión Turca de Médicos (TTB) y la Unión de Colegios de Arquitectos e Ingenieros (TMMOB) hemos decidido ir a la huelga, pero creemos que otros sindicatos se unirán y habrá protestas en casi todas las ciudades del país", declaró el secretario general del KESK, Ismail Tombul.

El sindicato de funcionarios KESK y la Confederación de Sindicatos Obreros Revolucionarios (DISK), ambos vinculados a la oposición, son dos de las cinco mayores centrales del país, pero las principales organizaciones obreras simpatizan con el Gobierno islamista.

Cemalettin Sagtekin, miembro del TMMOB, denunció en la cadena CNNTürk las condiciones laborales de los mineros, que reciben salarios de apenas 1.200-1.500 liras turcas mensuales, equivalentes a 400-500 euros.

"La causa de las muertes es la ambición descontrolada de los patronos. Los ingenieros que deben hacer los controles regulares reciben su salario de la misma empresa", acusó Sagtekin.

"Esto no es un accidente, es un crimen", dijo a la prensa Tayfun Görgün, presidente del sindicato minero Dev-Maden Sen. "No había muertos cuando estas minas pertenecían a TKI, la empresa estatal del carbón; las muertes empezaron con la privatización. No son accidentes, son asesinatos", remarcó.

De hecho, Alp Gürkan, dueño de la empresa minera Soma Holding, responsable del pozo en el que se produjo ayer el accidente, había declarado hace dos años al diario Hürriyet que había conseguido bajar los costes de explotación enormemente, una vez que se decidió privatizar la mina en 2005.

"Antes, sacar una tonelada de carbón tenía un coste de 130-140 dólares y ahora nos hemos comprometido a hacerlo por 23,80 dólares, ya incluido el 15% de licencia que se paga al TKI", expuso Gürkan.

El fiscal jefe de la provincia de Manisa, Durdu Kavak, dijo al mismo diario que su oficina ha lanzado una investigación sobre lo sucedido ayer. Pero "los jefes responsables, a los que deberíamos detener en primer lugar, han muerto junto a los obreros", subrayó.

Un expresidente del Colegio de Ingenieros de Minas, Mehmet Torun, mostró dudas de que la causa de la catástrofe pudiera haber sido la explosión de un transformador eléctrico, tal y como han avanzado las autoridades.

"Creemos que la causa fue un incendio en residuos antiguos de la extracción de carbón; pueden incendiarse si no se toman medidas de precaución y eso produce el mortal monóxido de carbono", detalló Torun.

Turquía tiene la peor tasa de seguridad laboral de Europa, con una media de tres obreros muertos al día, y los accidentes mineros son un problema crónico. Un estudio de la Universidad de Kirikkale muestra que el sector minero es el más peligroso del país, por delante del metalúrgico y del de la construcción.

El número de siniestros ha aumentado entre 2004 y 2010 hasta constituir ese año un 14% de todos los accidentes industriales, cuando los mineros sólo constituyen un 1,3% de la mano de obra del país. De media, al año mueren 80 obreros en accidentes mineros en Turquía, según este estudio, lo que equivale a uno de cada mil empleados.

Varios países de la Unión Europea han mostrado su apoyo a Turquía desde que tuviera lugar el accidente, asegurando que prestarán toda la ayuda que puedan.

La Policía turca intervino hoy con gases lacrimógenos para dispersar una manifestación en Ankara contra el Gobierno y en solidaridad con la víctimas del accidente minero en la provincia occidental de Manisa.

Varios miles de personas se reunieron en la céntrica plaza de Kizilay y desde allí pretendían dirigirse al Parlamento, pero la marcha fue abortada por los antidisturbios, informó el diario turco Hürriyet.

En otra parte de la ciudad, alrededor de 800 estudiantes pretendían marchar hasta el Ministerio de Energía para protestar, pero la Policía lo impidió con varias salvas de gases.

El Gobierno ha decretado tres días de duelo por la tragedia y ha prometido investigar lo sucedido.

En Estambul, varios de los mayores sindicatos del país se citaron en la céntrica calle Istiklal para leer un manifiesto contra la privatización de la industria minera y las subcontratas, en su opinión responsables del accidente. Esta ha derivado en enfrentamientos con la policía antidisturbios.

Una muchedumbre de varios miles de personas, según afirmaron testigos, comenzó una marcha hacia la plaza de Taksim, pero fue bloqueada por unidades de la policía antidisturbios tras recorrer la mitad del camino, y la policía cargó contra la manifestación con cañones de agua a presión, gas lacrimógeno y balas de plástico.