Publicado: 21.09.2015 17:56 |Actualizado: 21.09.2015 18:10

Hungría aprueba por ley la intervención del ejército en la crisis de refugiados

El Parlamento da luz verde a una nueva normativa que autoriza el uso de balas de goma, granadas de gas lacrimógeno y armas. 

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Un migrante herido sostiene a un niño durante los disturbios con la policía húngara en la frontera con Serbia. REUTERS

Un migrante herido sostiene a un niño durante los disturbios con la policía húngara en la frontera con Serbia. REUTERS

BUDAPEST. -El Parlamento húngaro ha dado luz verde a una ley que autoriza al Gobierno a desplegar al ejército en sus fronteras para intervenir en la crisis de refugiados y que incluye el uso de la fuerza no letal.

Así, la ley permite al ejército el uso de balas de goma, dispositivos pirotécnicos, granadas de gas lacrimógeno y armas que sólo podrán utilizar si su vida corre peligro, según el texto publicado en la web del Parlamento de Hungría. Los soldados podrán comprobar la identidad y participar en el control fronterizo, así como bloquear carreteras o limitar el tráfico. La ley también determina que el ejército podrá ser movilizado en las áreas donde el Gobierno húngaro ha declarado el estado de crisis, actualmente en seis provincias en la frontera con Serbia, Croacia y en parte con Austria.

Otro aspecto de la nueva normativa autoriza a la policía a realizar, en colaboración con los servicios de seguridad nacionales, investigaciones en el extranjero en relación con los traficantes de personas y con el terrorismo en general.

El partido gobernante Fidesz, con amplia mayoría en el Parlamento, ha contado con el apoyo del partido de extrema derecha Jobbik para sumar los dos tercios de los votos necesarios para sacar adelante la ley. La normativa ha sido aprobada con 151 votos a favor, 12 en contra y 27 abstenciones en un Parlamento con 199 miembros.



Aunque es ahora cuando el Legislativo autoriza el uso del ejército para vigilar la frontera, los soldados llevan más de una semana patrullando la valla que Hungría ha levantado en su frontera meridional con Serbia, como pudo comprobar Efe.

El 15 de septiembre se aprobaron varias leyes en Hungría que prevén penas de hasta tres años de cárcel por cruzar de forma ilegal la frontera y de hasta cinco años si se realiza armado o dañando las vallas erigidas para frenar la entrada de migrantes. Ese mismo día el país cerró su frontera con Serbia, donde ha construido una alambrada de cuchillas y una valla de malla, para detener los inmigrantes que optaron por seguir rumbo a Austria y Alemania, a través de Croacia y Eslovenia.

Las autoridades húngaras han interceptado en lo que va de año a más de 220.000 refugiados provenientes de países en conflicto de Oriente Medio. En la frontera con Croacia, Hungría también elevó una valla con concertinas y se ha iniciado la construcción de la segunda, más alta.