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Insultar a la reina en Tailandia se paga con 20 años de cárcel

El Gobierno tailandés intensifica la represión contra las ofensas a la corona en las redes sociales

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'Soy un cobarde, no me atrevo a pulsar Me gusta'. Samko respondía así a un comentario realizado por un amigo suyo en la red social Facebook sobre el rey de Tailandia. 'Ahora tengo mucho cuidado con lo que pongo en mi perfil. Cualquier cosa puede ser considerada delito', asegura este estudiante tailandés de Derecho cuyo nombre es ficticio para preservar su anonimato.

Él no es el único que tiene miedo a realizar comentarios sobre el monarca tailandés en internet. Las redes sociales están bajo el punto de mira en Tailandia, un país donde se ha intensificado en los últimos meses el control sobre la red para detectar los delitos de ofensa a la corona y donde compartir links o visitar repetidamente sitios considerados como ofensivos hacia la monarquía puede suponer penas de cárcel.

El condenado, de 61 años, había enviado cuatro SMS con supuestas ofensas a la reina

El país asiático tiene una de las legislaciones sobre lesa majestad más duras del mundo. El castigo contempla penas de prisión de entre 3 y 15 años para los ciudadanos que 'difamen, insulten o amenacen al rey, la reina, el heredero o el regente'.

La legislación contempla así las ofensas al rey Bhumibol Adulyadej, una figura venerada por la mayoría de los tailandeses, pero también a sus familiares más cercanos, especialmente la reina y el futuro heredero, que despiertan menos simpatías entre los ciudadanos.

Los delitos de lesa majestad fueron, sin embargo, aplicados de forma aislada hasta el año 2006, cuando un golpe de Estado depuso al entonces primer ministro Thaksin Shinawatra.

La figura del rey es venerada por la mayoría de tailandeses, no así la de su esposa y su hijo

La crisis política en la que está inmersa el país desde entonces y que ha enfrentado a los camisas amarillas, monárquicos y detractores de Thaksin, y los camisas rojas, seguidores del ex primer ministro, agudizó el uso de la ley como arma política.

La frágil salud del rey ha llevado además a intentar mejorar la imagen del resto de la familia real para asegurar la transición. 'Ahora, la salud del rey es muy sensible, lo que ha llevado a luchas internas dentro de palacio', asegura Kan Yuenyong, director del think tank Siam Intelligence Unit.

Pulsar Me gusta' en un link en Facebook puede ser considerado un delito de lesa majestad

La victoria electoral del pasado julio de Yingluck Shinawatra, la líder del Puea Thai, el partido de los camisas rojas, no ha relajado la aplicación de la ley, como muchos de sus seguidores exigían.

'El actual Gobierno está incrementando la vigilancia de internet porque quieren distanciarse de aquellos elementos de los camisas rojas que son críticos con la monarquía y con la lesa majestad y dejar clara así su lealtad a la institución', asegura David Streckfuss, académico y autor del ensayo La verdad a juicio en Tailandia: la difamación, la traición y la lesa majestad.

El control de internet no es nuevo en Tailandia. Desde 2007 existe una ley de delitos informáticos, que permite a las autoridades bloquear o cerrar sitios considerados dañinos por el Estado y encarcelar a los autores de noticias y comentarios que atenten contra la 'seguridad nacional', pero también a los responsables de los portales que alberguen tales contenidos.

La periodista Chiranuch Prem-chaiporn, directora del portal digital Prachatai, es una de esas responsables acusada por no retirar rápidamente unos comentarios en su web considerados como ofensivos para la monarquía. 'El que estuvo más tiempo sólo duró 20 días, y lo retiré cuando vi que podía ser considerado delito', asegura la periodista que se enfrenta a una pena de hasta 20 años de cárcel en el juicio que empezará en febrero.

La presión se centra ahora sobre las redes sociales, un medio que había escapado anteriormente del control gubernamental y donde se estaban dando las primeras reacciones conjuntas a las condenas por lesa majestad.

El caso de Ampon Tang-noppakul, de 61 años, condenado el pasado mes de noviembre a 20 años de prisión, cinco por cada uno de los cuatro mensajes de texto enviados con ofensas a la reina, hizo saltar la primera chispa.

La respuesta fue el proyecto 'Liberad a Akong', por el apodo del condenado, que llevó a cientos de tailandeses a subir a Facebook sus fotografías con el nombre del reo escrito en la palma de la mano.

El Gobierno recordó entonces que los comentarios o los links compartidos en las redes sociales también serían considerados delitos y que los extranjeros no estaban a salvo de la ley.

'Si un extranjero fuera de Tailandia comparte o pulsa en Me gusta', entonces la ley tailandesa no tiene jurisdicción sobre ello, pero si se abre un expediente y esa persona viene a Tailandia, sí podrá ser encausada', aseguró recientemente el ministro de Información y Comunicación, Anudith Nakornthap, a la agencia Associated Press.

Las amenazas se materializaron pocos días después cuando, a principios de diciembre, un estadounidense de origen tailandés, Joe Gordon, fue condenado a dos años y medio de prisión por traducir extractos de una biografía prohibida del rey de Tailandia y colgarlos en su blog.

El crimen se cometió hace siete años y los extractos fueron publicados desde Estados Unidos.

El Gobierno tailandés ha creado además un centro específico para controlar los delitos de lesa majestad en internet y dar consejo a los ciudadanos.

Las primeras consignas invitan a no utilizar las redes sociales y avisan de que compartir o seguir a personas que cuelguen material ofensivo contra la monarquía será considerado como delito.

Pero las redes sociales no tienen intención de quedarse de brazos cruzados. 'Hay una preocupación creciente en varios sectores de la sociedad sobre los abusos de la ley y más que nunca están expresando sus opiniones de forma pública', asegura el académico Streckfuss.

El inmovilismo del Gobierno tailandés y del resto de partidos políticos, que han acordado dejar intacto el artículo 112 del Código Penal sobre lesa majestad, ha llevado a algunos a replantearse su silencio.

'Quizá si hay más gente que comienza a quejarse en internet, yo también lo haré', asegura el estudiante de Derecho. 'Tampoco pueden encarcelarnos a todos'.