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El islamista AKP se mantiene como el partido más votado en Turquía

Las municipales se vieron empañadas por incidentes que dejaron un saldo de seis muertos

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El Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) del primer ministro Recep Tayyip Erdogan sufrió un pequeño retroceso en las elecciones municipales celebradas este domingo, aunque una vez más fue la formación más votada. Los comicios estuvieron marcados por una alta participación y por algunos incidentes violentos que se saldaron con seis muertos.

El AKP, que se inspira en el islamismo moderado, rondaba el 40% de los votos, según los primeros resultados oficiales. El otrora dominante Partido Popular Republicano (CHP) de centroizquierda quedó en segundo lugar, con el apoyo de cerca del 20% de los votantes. El AKP defendió con éxito la alcaldía de la capital, Ankara, mientras el CHP confirmó su dominio en Esmirna, la tercera ciudad del país.

La sorpresa se produjo en Estambul donde todo apuntaba a que el CHP estaba a punto de arrebatar la alcaldía al partido de Erdogan. 'El AKP está perdiendo votos en todo el país y en Estambul se ve la misma tendencia', declaró anoche el candidato del CHP, Kemal Kilicdaroglu.

El propio Erdogan dijo el viernes que si el AKP no lograba el mismo apoyo alcanzado en las elecciones generales del 2007 un 47% lo consideraría 'un fracaso'. En las últimas municipales, en 2004, obtuvo el 41,7%. Muchos comentaristas pronosticaron el descenso por el efecto de la crisis económica que castiga a Turquía, donde el paro ha subido hasta el 14%. Durante la campaña, Erdogan intentó quitar hierro a este problema y acusó a sus rivales y a la prensa de exagerar las cifras.

El primer ministro convirtió los comicios en un referéndum sobre su gestión, después de que el Tribunal Constitucional estuviera a punto de ilegalizar a su formación el año pasado. El islamismo del AKP irrita profundamente a las élites laicistas de Turquía, encabezadas por la clase empresarial y por el Ejército.

Ahora se espera que Erdogan ordene dar un nuevo empujón al proceso de reformas. Su Gobierno propondrá a la oposición la creación de una comisión parlamentaria para enmendar la Constitución, redactada en 1982 por los militares entonces en el poder. Las reformas son urgentes para agilizar la entrada de Turquía en la Unión Europea. Los partidos de la oposición se han negado a iniciar una reforma de la Carta Magna porque recelan de las intenciones del AKP.

Se habla, por ejemplo, de cambiar el funcionamiento del Tribunal Constitucional. Con su casi desaparición el año pasado aún fresca en la memoria, el AKP pretende cambiar la ley para que no se pueda responzabilizar al partido de la corrupción de algunos de sus integrantes. El CHP, fundado por el padre de la Républica Kemal Atatürk, propone limitar los poderes del presidente y del primer ministro.

La nota negra de la jornada electoral la escribieron seguidores de partidos rivales cuyos enfrentamientos en diferentes puntos del sur del país dejaron un saldo de seis muertos y casi un centenar de heridos. En Sanliurfa, en el sureste del país, una pelea entre clanes concluyó con un muerto acribillado a balazos.