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Los italianos manifiestan su indignación con Berlusconi

El Popolo Viola exige en las calles la dimisión del primer ministro italiano a causa de sus escándalos sexuales

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La propaganda mediática y la demagogia de los fieles de Silvio Berlusconi no van a parar a las italianas que hoy tienen previsto manifestarse en más de un centenar de plazas por todo el país. Se concentran con el convencimiento de que los escándalos sexuales del primer ministro afectan a su dignidad como mujeres. También con la intención de transmitir a las más jóvenes que no es necesario vender su cuerpo para conseguir un puesto de trabajo. Que la televisión no es la única carrera que da prestigio. Que ser famosa, rica y guapa no es lo único en la vida. Que hay otras profesiones. Eso es todo.

Y no es poco. El caso Ruby ha abierto una brecha en la sociedad italiana que va a tardar en cerrarse. Porque la imputación de Il Cavaliere por abuso de poder y prostitución de menores ha destapado un sistema que, si bien se intuía, nunca antes había quedado expuesto con tanta crudeza. Un sistema que tiene como ejes principales el clientelismo, el enchufismo, el tráfico de influencias, la corrupción, el ansia de poder y la hipocresía. Un sistema que hace de la mujer el centro de todo. Pero como objeto de disfrute. Como florero.

La Fiscalía de Milán solicitó el pasado martes el juicio inmediato a Berlusconi por haber mantenido relaciones sexuales a cambio de dinero con la marroquí Karima elMahgroug, alias Ruby, cuando era menor de edad y hacer que la policía la liberara de una comisaría de la capital lombarda para tratar de ocultarlo.

Tras hacerse pública la noticia, el mandatario desató una tormenta de declaraciones contra la magistratura y la oposición propias de un régimen como los que estos días están siendo finiquitados en el mundo árabe. Siempre, salvando las distancias. 'Berlusconi ganó las últimas elecciones con una gran mayoría porque fue capaz de trasladar a los italianos un proyecto de ilusión', recordó recientemente el líder de Izquierda y Libertad, Nichi Vendola.

Pero las palabras de Il Cavaliere tienen poco que ver con el clima democrático. En una entrevista en el diario Il Foglio el viernes, habló de 'golpe propio de la Alemania comunista', de 'subversión', de jueces 'que se comportan como un partido político' y acusó a la izquierda de dedicarse a mirar lo que hace en su vida privada 'por el ojo de la cerradura' y haber puesto en marcha una 'campaña moralista'.

Esa es la idea a extender. Para Berlusconi, que la oposición, los periodistas, miles de ciudadanos o la Iglesia defiendan que el primer ministro de Italia debe ser un ejemplo de responsabilidad, rectitud y honestidad, es moralista.

No lo piensan así los simpatizantes del Popolo Viola. Se concentraron en 30 ciudades de Italia y algunas capitales del extranjero pidiendo la dimisión del mandatario y el fin de la 'pornocracia'. Las manifestaciones tuvieron una afluencia menor de la esperada, quizá por la movilización a nivel nacional preparada para hoy. Pero en Milán, unas 200 personas reunidas ante el Palacio de Justicia, protagonizaron una sonora cacerolada a favor de los magistrados y contra Il Cavaliere. La semana pasada, el mismo grupo se manifestó por las calles de Arcore, localidad en la que se encuentra la mansión Villa San Martino, donde Berlusconi celebra sus fiestas. Un grupo reducido trató de asaltar la casa y la Policía acabó arrestando a dos jóvenes, que finalmente fueron puestos en libertad.

El miércoles, Berlusconi reunió a los directores de sus medios de comunicación para trazar el plan propagandístico dirigido a desacreditar las protestas. Dos días después, el diario Il Giornale llamaba a los simpatizantes del Pueblo de la Libertad de Berlusconi a manifestarse frente a la sede de la Fiscalía milanesa 'contra el golpe' de los fiscales.

Se reunieron poco más de 200 personas, entre los que estaban algunos ministros y la subsecretaria Daniela Santanchè, para muchos, la Sarah Palin italiana. Santanchè dijo una de vez de Il Cavaliere que sólo veía a las mujeres 'en posición horizontal', pero con el tiempo se ha unido a la causa y esta misma semana aseguraba que Berlusconi daba miles de puestos de trabajo a las mujeres. Se refería a las trabajadoras de Mediaset, entre las que están muchas de las jóvenes que, como se vio en el sumario del caso Ruby, frecuentan la mansión de Arcore.

Ha sido el turno de Il Foglio. Su director, Giuliano Ferrara, escribió un editorial titulado En bragas pero vivos, en el que convocaba a los berlusconianos a una conferencia en el teatro Dal Verme de Milán, donde clamaron contra el 'puritanismo' de la República.

Hoy, las mujeres contestarán vestidas. La iniciativa partió de un editorial de la directora del diario L'Unità, Concita de Gregorio, que lleva toda la semana recogiendo firmas de apoyo. A la idea se sumó el diario La Repubblica, que ha estado solicitando a sus lectoras que manden fotografías con la frase 'ahora basta'. Junto a ellas, estarán representantes sindicales, políticos y hasta de la Iglesia.