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La izquierda gana por primera vez la mayoría absoluta del Senado francés

La derecha había dominado la Cámara Alta desde la V República. La victoria augura otro triunfo en 2012

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Los conservadores franceses y Nicolas Sarkozy en primera línea se llevaron ayer el que quizá sea el batacazo electoral definitivo antes de los comicios presidenciales y legislativos de 2012. En el marco de las elecciones indirectas para la renovación de la mitad del Senado, en el que votaba un colegio de 'grandes electores' salidos de los poderes y asamblea locales, la izquierda registró una importante victoria.

Los progresistas reunieron la mayoría absoluta en la Cámara Alta y, aunque ese foro no puede bloquear a la Asamblea Nacional (donde siguen mandando los conservadores sarkozystas), sí pueden convertir el final del mandato del ya muy impopular Sarkozy en un auténtico vía crucis.

Por primera vez en la historia de la V República, instaurada en 1958, la Cámara Alta estará controlada por la izquierda. 'Por primera vez, el Senado va a vivir una alternancia', afirmó solemne el presidente del grupo senatorial de los socialistas, Jean Pierre Bel, al anunciar que la izquierda había superado los 175 senadores, cosa que da al campo progresista nada menos que la mayoría absoluta.

Bel fue deliberadamente exagerado en su triunfalismo. De hecho, en el origen de la Cámara Alta, durante los primeros años de la Quinta República, esta fue el principal foco de resistencia del centro tradicional y de la derecha no gaullista a la gran y aplastante figura que era el presidente Charles de Gaulle. Pero si Bel tuvo ayer un lenguaje eufórico, fue porque la victoria de la izquierda abre un nuevo ciclo político: el que lleva a las presidenciales y legislativas de la primavera de 2012, en la que todos los sondeos dan por ganadora a la izquierda.

Se abre un nuevo ciclo político hacia las legislativas y presidenciales 2012 

Los partidos de la izquierda, y muy especialmente el Partido Socialista y Los Verdes, lograron aumentar entre 24 y 26 escaños su representación en el Senado. En ese resultado de la votación efectuada por ediles, consejeros provinciales y consejeros regionales en unos 50 departamentos o territorios franceses, ha pesado mucho el hecho de que la composición de todos esos poderes locales ha ido cambiando a lo largo del mandato Sarkozy. En las municipales de 2008, la izquierda arrasó, y en las elecciones intermedias que siguieron (a diputaciones provinciales y a asambleas regionales) ocurrió otro tanto. De ahí que, al pronunciarse ahora los 'grandes electores' surgidos de esos cuerpos, llegara una sanción más a Sarkozy.

El Elíseo reaccionó anoche con un escueto comunicado que se limitada a 'tomar nota' del resultado, que calificaba fruto de 'victorias locales' de la izquierda. Por el contrario, el primer ministro, François Fillon, quiso ser un poquito más preciso y despiadado con el que formalmente es su jefe. Firmó su propio comunicado para denunciar 'las divisiones de la mayoría'. Con ello, daba a entender que Sarkozy, que se comporta como jefe de la mayoría conservadora, no estaba a la altura.

El Senado en Francia no puede oponerse a la posición de la Asamblea Nacional y, en caso de comisiones mixtas paritarias, es la Cámara Baja la que siempre tiene preeminencia. No obstante, la victoria de la izquierda va a obligar al Gobierno a renunciar a algunos de sus proyectos y a efectuar contorsiones con otros.

Sarkozy quería acorralar a la izquierda en sus últimos meses de mandato convocando el Congreso de Versalles (Senado y Asamblea Nacional), para obligarla a votar la llamada 'regla de oro' presupuestaria. Con ello, quería forzar las divisiones en el PS sobre ese tema y, además, hacer olvidar que es bajo su mandato cuando Francia ha registrado los peores déficits de su historia en tiempos de paz. Con la victoria de la izquierda en estos comicios indirectos, su proyecto ya es papel mojado.

Todos los sondeos dan por ganadora a la izquierda en los próximos comicios 

Algunos socialistas ya clamaban victoria ayer, señalando que, en caso de ganar las presidenciales y legislativas de 2012, su poder será inmenso, puesto que heredarán además este Senado de izquierdas, cosa que no había ocurrido ni en 1981 con François Mitterrand.

Otros observadores, como Thomas Legrand de France Inter, señalaron que todavía queda mucho camino por recorrer. Primero, porque en el Senado las divisiones derecha-izquierda nunca son tajantes y se ha visto en muchas ocasiones a senadores centroizquierdistas votando con la derecha. Segundo, porque de aquí al martes habrá una batalla entre senadores socialistas. Al ansiado cargo de presidente del Senado (segunda figura del Estado, tras el presidente, en Francia) ya aspiran dos socialistas: Jean Pierre Bel, partidario del presidenciable François Hollande, y Catherine Trauttmann, partidaria de su, Martine Aubry para la nominación socialista.

Varios editorialistas políticos destacaron que, si bien la victoria electoral en estos comicios por sufragio indirecto son un éxito para la izquierda, también llevan en germen el riesgo de un envenenamiento del proceso de primarias en el PS.

Además, ante la complejidad del escrutinio -en muchos departamentos, por listas y con dos vueltas-, el PS aprovechó la operación para proseguir su trabajo de selección de sus aliados futuros, favoreciendo a unos en detrimento de otros. En la región de París, las tropas de Aubry y de Hollande auparon a varios senadores verdes, en escaños que estos arrebataron a senadores del Frente de Izquierdas.