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Los jordanos reciben con recelo a su nuevo Gobierno

La oposición duda del perfil reformista del nuevo primer ministro

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Los jordanos no acaban de creerse que el rey Abdulá vaya en serio. El cambio de Gobierno que anunció el martes no ha despertado demasiadas ilusiones en la calle. Tampoco en el Frente de Acción Islámica (FAI), el principal partido de la oposición, que este miércoles aseguró que el nuevo primer ministro jordano, Maaruf Al Bajit, no es la persona adecuada para reformar el país.

Este desencanto parece evidente, por más que los diarios de Ammán se empeñaran este miércoles en buscar unos titulares coloridos y francamente optimistas.

'La gente está harta de dictadores', dice una joven jordana

'El rey encarga a Al Bajit que forme un Gobierno para llevar a cabo una reforma política auténtica', se leía en la portada de Al Dustur. Y el diario Al Gad lo repetía casi palabra por palabra. En ambos casos el vocablo clave era 'haqiqi', que significa 'real' y 'auténtico', y el hecho de que los jordanos den tanta importancia a esta palabra en este contexto sugiere tal vez que dudan de que el monarca vaya en serio.

El subtitulo de Al Dustur destaca que Abdulá mencionó por ejemplo la necesidad de abrir un 'diálogo nacional completo' y de poner en marcha una 'reforma de la ley electoral'. Se trata de cuestiones mayores que han salido a la superficie a remolque de lo ocurrido en Túnez y Egipto, aunque nadie sabe si las buenas intenciones seguirán vigentes cuando escampe el temporal.

El rey habló el martes de mejorar el nivel de vida de la población, pero Munir, un maestro de 41 años, no se lo acaba de creer. Ahora le han subido el sueldo a poco más de 300 dinares, que son aproximadamente 300 euros, y asegura que el salario que percibe es insuficiente para mantener a su esposa y sus tres hijos.

Las críticas se dirigen más contra el Ejecutivo que contra el monarca

'La vida se ha encarecido mucho. Es difícil alquilar una vivienda por menos de 150 dinares, aunque sea muy pequeña. Las diferencias económicas entre ricos y pobres se han disparado. Los ricos son cada día más ricos y los pobres somos cada día más pobres. No creo que las reformas que pueda promover el nuevo Gobierno de Al Bajit vayan a remediar las diferencias sociales'.

Grupos de jóvenes se han manifestado en los últimos días delante de la embajada de Egipto en la capital de Jordania para expresar su solidaridad con las protestas contra el presidente Hosni Mubarak. De una manera festiva, con música incluida, los jóvenes muestran que son quienes tienen menos miedo a salir a la calle para pedir reformas políticas.

'No se puede ocultar que ningún país árabe es democrático. La gente está harta de dictadores y está pidiendo a gritos cambios reales', comenta Lara, una joven de 24 años que también utiliza la palabra de moda: 'haqiqi'. Sin embargo, los jordanos son por lo general reacios a hablar mal del monarca. Las críticas se dirigen generalmente contra el Ejecutivo pero no contra el rey, aunque el monarca es quien señala las directrices que guían las acciones del Gobierno y quien designa al primer ministro.

Los analistas creen que resultará muy complicado gobernar un país donde los islamistas gozan de un gran respaldo popular sin hacer filigranas democráticas. Si la ley electoral, que en la actualidad perjudica notablemente a los islamistas, se reforma, la distribución de los escaños en el Parlamento podría modificarse de una manera significativa en favor de los sectores más religiosos. 'Los jordanos hemos perdido la ilusión debido a la pobreza, que se ha extendido. La situación económica se deteriora cada año. La gasolina cuesta casi un dólar el litro. Es un lujo que la mayoría de la gente no se puede permitir', señala un joven de 23 años que no quiere identificarse.