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La ley navega a bordo de la Segunda Flotilla a Gaza

Asociaciones gazatíes reclaman ayuda ante la falta de alimentos y de material sanitario

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No tendrá el respaldo del Gobierno, ni la protección de organizaciones internacionales como la ONU. Pero la ley estará del lado de la Segunda Flotilla de la Libertad, que tiene previsto partir hacia Gaza la próxima semana cargada de ayuda humanitaria. Según diferentes resoluciones y tal y como lo han confirmado expertos consultados por este diario, la legislación internacional ampara esta nueva misión que tratará de romper el bloqueo israelí a la Franja, que cumple ya cuatro años.

'Llevar ayuda humanitaria siempre es legal', insiste Raquel Regueiro, investigadora del Instituto Gutiérrez Mellado y experta en Derecho Internacional. Explica que el derecho del mar protege la 'libertad de navegación en alta mar' siempre que el buque no transporte cargas ilegales como armas o drogas.

Uno de los objetivos de los organizadores de la Segunda Flotilla es, precisamente, conseguir convencer a algún organismo internacional para que supervise sus barcos antes de partir hacia Gaza o incluso durante el viaje. Constataría así que sólo transportan ayuda humanitaria y desacreditaría cualquier intento de Israel por abordar los buques como hace un año.

El abogado y penalista Gonzalo Boye recalca, además, que 'no existe ningún tipo de resolución de la ONU que autorice el bloqueo de Gaza, que es una medida unilateral adoptada por Israel mediante la fuerza, por lo que la Flotilla estaría cumpliendo una misión humanitaria'. De hecho, la resolución 1860 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada en enero de 2009, 'pide que se aseguren el suministro y la distribución sin trabas de la asistencia humanitaria, incluidos alimentos, combustible y tratamiento médico, en toda Gaza'.

Dos años después, las carencias provocadas por un bloqueo que se prolonga desde 2007 hacen que la vida sea insostenible en una pequeña franja de territorio en la que convive un millón y medio de ciudadanos. Así lo constataron la pasada semana una cincuentena de organizaciones sociales de Gaza que, a través de un manifiesto, aplaudieron iniciativas como la de la Flotilla que, decían, 'apuesta por la justicia y la solidaridad con los palestinos asediados'.

'A nuestros agricultores los soldados israelíes les continúan disparando, lisiando y asesinando a lo largo de nuestra frontera', alertaban en el texto, que advertía del aumento de la malnutrición y de que la economía 'está paralizada' en la Franja. De hecho, el paro, que roza el 50%, es el más alto del mundo. Y el bloqueo impide a la mayoría abandonar el territorio, pese a la apertura parcial y limitada del paso de Rafah el pasado 28 de mayo.

A pesar de esta situación, Israel ya ha anunciado que volverá a impedir la llegada de los barcos de la Segunda Flotilla al igual que lo hizo, violentamente, con la primera, en mayo de 2010. La prensa israelí ha asegurado en los últimos días que el Gobierno está vaciando las cárceles para internar allí a los activistas que participen en la misión humanitaria, y que ya ha puesto en marcha maniobras para preparar el abordaje de los barcos.

Si lo hiciera fuera de sus aguas, incumpliría la legislación internacional. El control de Israel se limita a 12 millas náuticas unos 22 kilómetros a partir de la costa. Pero Raquel Regueiro apunta a que las aguas que están frente a Gaza no son de Israel. Se basa en una sentencia de 2004 de la Corte Internacional de Justicia que reconoce los territorios palestinos como soberanos.

Israel sí podría ejercer el 'derecho de visita', por el que 'los miembros de buques públicos o militares pueden entrar en barcos que estén en aguas internacionales, aunque sólo si existen sospechas razonadas de piratería, de que transportan drogas o no llevan bandera', apunta la investigadora. 'Pero el abordaje es ilegal', concluye.

'Podrían revisar lo que llevan, pero no abordarles ni impedirles la llegada, como quedó en evidencia en el informe de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU respecto a la anterior Flotilla', agrega Boye. El bloqueo de un puerto como el de la ciudad de Gaza, impidiendo la llegada y la salida de buques, incumpliría, además, la resolución 33/14 de 1974 de la Asamblea General, que considera que el bloqueo de puertos es 'una agresión'.

La Segunda Flotilla partirá de un puerto del Mediterráneo aún por determinar. Entre la veintena de barcos que participarán estará el Gernika, que transportará a más de 50 activistas españoles. Precisamente, la ciudad vizcaína aprobó la pasada semana una declaración en apoyo de la Flotilla y acordó donar al pueblo de Gaza la obra Gernikatik mundura.

Además, cuatro premios Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, Mairead Maguire, Jody Williams y Shirin Ebadi han escrito una carta al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidiéndole que persuada a los gobiernos para que garanticen la seguridad de la misión.