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El líder de la Liga Norte discute el liderazgo de su aliado Berlusconi

Bossi reclama al primer ministro italiano reformas imposibles a cambio de su apoyo al Gobierno. Pretende acabar con el centralismo de Roma

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El propio Umberto Bossi lo dejó caer durante su intervención ante la marea verde que se reunió en la localidad lombarda de Pontida: 'Sé que son muchas cosas, pero algo conseguiremos'. El líder de la Liga Norte, como el que lee la lista de la compra, fue soltando una detrás de otra las condiciones que pone al primer ministro, Silvio Berlusconi, para seguir contando con su apoyo en el Gobierno. Pero Bossi tiraba con pólvora mojada porque él, como ministro de las Reformas, sabe mejor que nadie que hay cosas que son imposibles. Así que cuando parecía que la Liga 'desenchufaría' a Il Cavaliere, como suelen decir los medios italianos, lo único que hizo fue mandarle un penultimátum, es decir la misma amenaza de siempre, pero desde un palco y de cara a la galería.

Lo único que puede poner en aprietos reales a Berlusconi es el anuncio de Bossi del traslado de varios ministerios al Norte, pero ni siquiera ante los electores, sino ante su propio partido, que si hay algo que no está dispuesto a negociar es el centralismo de Roma. Bossi explicó a los militantes de la Liga que el alcalde de Monza había ofrecido de manera gratuita el palacio Villa Reale y que allí iban a instalarse él y el ministro de la Simplificación Legislativa, Roberto Calderoli. Mientras este exhibía exaltado la placa de su Ministerio, Bossi le espetaba al ministro de Interior, Roberto Maroni: 'Roberto, tú también puedes venir'.

Maroni se erigió en Pontida como el sucesor natural de Bossi, y se dio un baño de masas en la explanada donde tuvo lugar el congreso, que estaba plagada de carteles que decían 'Maroni premier'.

El ministro de Interior, Roberto Maroni, se perfila como sucesor

El alcalde de Roma, Gianni Alemanno, no tardó ni media hora en reaccionar y propuso someter la idea del traslado de los ministerios a la votación del Parlamento. Y el portavoz del Pueblo de la Libertad en el Parlamento, FabrizioCicchitto, dijo que 'los ministerios no se mueven de Roma'. La Liga tiene previsto recoger firmas para poder presentarlas en la Cámara y discutir así un hipotético decreto ley. Según Bossi, 'ya preparamos un documento que Berlusconi firmó pero luego se cagó encima'. Desde el Partido Democrático, Cesare Damiano dijo que 'está claro que la sede de los ministerios no es el verdadero problema de los italianos, así que lo mejor que puede pasar es que se convoquen elecciones ya'.

Esa idea no pasa por la cabeza de Bossi, que en modo didáctico explicó que la política italiana siempre ha tenido ciclos de 15 años y este corresponde al auge de la izquierda: 'Sé que muchos queréis que dejemos a Berlusconi, pero no se puede ir a elecciones ahora porque es un momento importante para la izquierda. El Gobierno se ha equivocado en muchas cosas, pero la Liga aún es muy fuerte y contamos con el 10% de votos a nivel nacional'.

Muchos militantes interrumpen a su líder con gritos de 'secesión, secesión'

Y dentro del juego de la ambigüedad que tanto le gusta a Bossi, inmediatamente después dijo que 'de todos modos, no está escrito que la Liga vaya a ir con Berlusconi en las próximas elecciones. Su liderazgo están en duda y además, todavía puede darse que la Liga diga stop'.

Bossi alternó su discurso con el clásico 'Padania libre', en referencia a las demandas históricas secesionistas de su partido y fue interrumpido en numerosas ocasiones por los militantes que coreaban 'secesión, secesión'. Pero más que contra Berlusconi, lanzó sus ataques más duros contra el ministro de Economía, Giulio Tremonti, al que acusó de no querer llevar a cabo la reforma fiscal que tanto Bossi como Il Cavaliere están reclamando desde la derrota en las municipales.

Ambos creen que una bajada de impuestos calmará los ánimos de sus votantes y les dará un poco de aire fresco en los sondeos, pero Tremonti no está por la labor porque eso podría poner en riesgo la recuperación económica del país. El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, avisó el viernes a Roma de que si cae Grecia el siguiente país en peligro será Italia. Además, la agencia de rating Moody's anunció el mismo día que rebajaría la calificación de Italia si no reduce su deuda.

Pero a Bossi eso no le interesa: 'Querido Giulio, si quieres que la Liga apruebe tus próximos presupuestos, debes encontrar el dinero para hacer la reforma', dijo. Y para demostrar que dinero sí que hay, pero que es Tremonti el que no sabe buscarlo, Bossi propuso la retirada de las tropas 'de las misiones de guerra y de paz, lo que nos daría mil millones' y la 'reducción de los coches oficiales que tanto dinero le cuestan a vuestro bolsillo'.

Propone retirar las tropas italianas de las 'misiones de guerra y de paz'

Bossi exigió, además, la reforma del Pacto de Estabilidad, porque 'es muy cómodo que las regiones que menos trabajan se aprovechen de los impuestos de los ciudadanos que sí lo hacen', en referencia a la supuesta dependencia del sur de Italia. Y anunció acciones contra Equitalia, la agencia que se dedica a embargar los bienes de los ciudadanos que no pagan sus impuestos. 'En esta época no se puede atacar así los bolsillos de los ciudadanos', afirmó.

Berlusconi, que había previsto una rueda de prensa a lo largo de la mañana por si de Pontida le llegaba una sorpresa, respiró tranquilo. 'Las palabras de Bossi confirman que la alianza de Gobierno sigue siendo fuerte y que no hay alternativa a la nuestra', dijo por la tarde. El premier aseguró que algunas de las propuestas de Bossi 'son realizables' y se comprometió 'a defenderlas personalmente en el Senado y el Parlamento' el próximo martes. El Gobierno se la vuelve a jugar ese día, ya que tiene que someter a votación los nombramientos como subsecretarios de nueve tránsfugas del pasado mayo.