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Elecciones en Reino Unido Theresa May, un liderazgo que pierde fuelle

Tras una campaña basada exclusivamente en su figura, se cumplen las peores pesadillas para primera ministra, quien hace dos meses convocó elecciones anticipadas pensando que ganaría por goleada. Entre las claves de los resultados está el voto joven, la movilización social contra los recortes, el rechazo contra el "Brexit duro" y una mala estrategia electoral de los 'tories'. El calendario de las negociaciones del 'Brexit' puede verse alterado si no hay un Gobierno estable.

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La primera ministra, Theresa May, llega a la sede del partido conservador en Londres acompañada por su marido. | PETER NICHOLS (REUTERS)

Ha sido una noche larga. Entre tazas de té y café, miles de personas han contado y auditado alrededor de 40 millones de papeletas que debían elegir a 650 diputados de entre un total de 3.303 candidatos, casi 500 menos que en las últimas elecciones. Pero sobre todo, ha sido una noche eterna para May, quien ha vivido todo el recuento con la sombra de un posible hung parlamient —un parlamento sin mayorías—, que finalmente se ha hecho realidad.

Los tories pierden la escasa mayoría absoluta con la que contaban antes de las elecciones, lo que supone un batacazo para sus expectativas; los Laboristas de Jeremy Corbyn aumentan notablemente su presencia en la Cámara de los Comunes; el Partido Nacionalista Escocés (SNP) queda en una peor posición y tendrá probablemente que descartar de momento la idea de un segundo referéndum independentista; mientras tanto, los Liberal Demócratas ganan posiciones con su estrategia de luchar por el voto europeísta; y la extrema derecha se queda fuera del Parlamento.

Las claves de la derrota conservadora

El Sistema electoral británico se rige por el first past the post, esto quiere decir que solo el candidato que más votos tiene en cada una de las 650 circunscripciones en las que se divide el país sale elegido para representar a su territorio en el Parlamento británico. Por eso no son necesarias las listas: las campañas electorales suelen centrarse mucho en la imagen del diputado de turno en cada circunscripción más que en el candidato al Gobierno. El resto de papeletas, aunque sean muchas, van directas a la basura.

Si en España, con 52 circunscripciones electorales, a veces se juega con la táctica para poner a unos u otros en la Moncloa, en Reino Unido es de lo más habitual romperse la cabeza con el tactical voting, el voto útil. A estos lugares donde la diferencia es mínima, se les llama marginal seats, asientos o escaños marginales, y son el blanco de las campañas electorales.

Y en este juego, a la que fuera apodada como Queen Theresa, la reina de los conservadores, le ha podido la arrogancia. Lejos de plantear una campaña en la que defender sus asientos salió a buscar los escaños laboristas en aquellas zonas donde la mayoría era mínima para unos y otros. Así, por ejemplo, uno de los asientos claves en Londres, Croydon Central, que pertenecía a los conservadores por tan solo 165 votos ha ido a parar a manos laboristas con una mayoría abrumadora, más de 5.000 papeletas. Algo que, por otro lado, refuerza la figura del alcalde laborista de Londres Sadiq Khan.

Todo esto, unido a una estrategia electoral demasiado centrada en su liderazgo como figura fuerte y estable ante Europa, que no se ha salido ni una coma de los guiones establecidos y ha huido sistemáticamente de los debates públicos frente a sus contrincantes han hecho que los conservadores perdieran fuerza. Una May encorsetada, acorralada por la cuestión de los recortes de la Policía y los Servicios de Inteligencia tras los atentados terroristas durante la campaña electoral y la gestión de los mismos han terminado por arrebatar la mayoría absoluta a los conservadores.

Ahora será difícil para May presentarse en Bruselas con su paquete de medidas para salir de la Unión Europea, después de que el pueblo británico la haya castigado en las urnas. Está por ver cómo se va a conseguir un Gobierno estable capaz de dar la cara ante la UE con fuerza y seguridad.

Unión contra los recortes y el "Brexit duro"

Pero no sólo la gestión de la campaña electoral de los tories ha sido la responsable del batacazo. Hay más factores. A la buena campaña de Corbyn, un personaje más relajado y natural que da margen a la improvisación, hay que sumarle el papel de los movimientos sociales y las plataformas contra el denominado "Brexit duro" de Theresa May.

Antes del anuncio de las elecciones, comenzó un potente movimiento en Reino Unido contra los recortes en el sector público, sobre todo, en el NHS —el servicio de salud pública— y en la enseñanza con grandes manifestaciones. "Tras el sorprendente anuncio de las elecciones, vimos que había una alternativa a la austeridad, que había fuerza", explica a Público un portavoz del movimiento social apartidista People’s Assembly Jack Hazeldine. "No hemos hecho propaganda en contra de los tories, hemos hecho propaganda en contra de sus recortes", concluye.

Una idea compartida por la campaña NHS Roadshow, que ha buscado "mantener pública la sanidad". Por otro lado, diversas plataformas contra el "Brexit duro" de Theresa May han hecho campaña para "sacarlos del Gobierno". Es el caso de Best for Britain, un movimiento surgido tras la victoria del Brexit y encabezado por Gina Miller, una abogada que llevó a los tribunales al Gobierno para forzar a votar en el Parlamento la cuestión de la salida de la UE. Y tras esta batalla ganada, Miller lanzó un crowdfunding con el que consiguió alrededor de 400.000 libras para presionar al Gobierno de turno a conseguir el mejor acuerdo posible para Reino Unido y los ciudadanos europeos.

Eleanor Massey, una de las portavoces de la campaña asegura a Público: "Los británicos eligieron marcharse, pero no la manera en cómo irse" y por eso su objetivo en la campaña ha sido "limitar la mayoría de los tories lo máximo posible" para que no encabecen unas negociaciones que ya se presumían "malas para el país y los ciudadanos europeos".

Para ello, han gastado la mayor parte de su presupuesto en ayudar a los jóvenes a registrarse para votar pensando que un aumento de la participación juvenil ayudaría a frenar a los conservadores y según las cifras oficiales, los jóvenes entre 25 y 34 años han sido uno de los grupos de edad que más se han inscrito para votar; por otro lado, con la ayuda de la plataforma In Facts, invirtieron esfuerzos en implementar el voto útil.

Caída de la extrema derecha

Otra lectura de estos resultados es la estrepitosa caída del partido UKIP de Paul Nuttall. En lo que parece un claro rechazo popular a la interpretación que la extrema derecha hizo de la victoria del Brexit, con un discurso abiertamente xenófobo.

En las elecciones de 2015, el partido consiguió cerca de los cuatro millones de votos, aunque sólo ganó un escaño debido al reparto de sus apoyos a lo largo del país. Hoy, UKIP, que se presentaba casi a la mitad de las circunscripciones en un acto de "auto-sabotaje" para no quitar votos a los conservadores en algunos escaños clave, ha quedado fuera del Parlamento.

Mientras tanto, el Partido Nacionalista Escoces, el SNP de Nicola Sturgeon se ve dañado en estas elecciones, aunque conserva su mayoría en de Escocia. En su mayoría, ha perdido escaños en favor de los tories, en aquellas zonas donde el voto pro Brexit ganó en el referéndum.

Por el contrario, los Liberal Demócratas han ganado diputados gracias a su estrategia proeuropeísta, centrada en hacer campaña en aquellas circunscripciones donde ganó abrumadoramente la permanencia de en la UE en junio del año pasado. 

Alianzas

Los tories aún pueden formar una coalición, como ya hicieron en las elecciones de 2010 para conseguir una mayoría más fuerte, que en cualquier caso será mucho más débil de la que ya tenían. El Partido Unionista Demócrata (DUP), que ha mejorado sus resultados, ha dicho ya que está dispuesto a apoyar un Gobierno conservador. Sin embargo, todo parece indicar que los números no dan para que Jeremy Corbyn pueda llegar al número 10 de Downing Street, con la suma hipotética y difícil del SNP, los Liberal Demócratas y los verdes. Aunque no hay tiempo formal para formar Gobierno, se espera que el martes se den las primeras pistas para que a finales de semana la Reina nombre a la persona encargada de formar Gobierno.

Una de las frases más originales de la campaña fue "Let’s make June the end of May" —hagamos de junio el final de mayo—, en un juego de palabras con el apellido de la Primera Ministra electa. No se ha conseguido del todo, pero lo cierto es que ahora la presión recae sobre sus hombros. Corbyn ya ha pedido su dimisión.