Publicado: 13.03.2014 11:34 |Actualizado: 13.03.2014 11:34

Dos muertos en Turquía en las nuevas protestas contra Erdogan

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Dos personas han muerto y decenas han resultado heridas en la madrugada de este jueves tras los nuevos enfrentamientos con la Policía en numerosas ciudades de Turquía. Un agente de la Policía turca falleció en Tunceli, en el centro del país, al sufrir un paro cardíaco tras inhalar grandes dosis del gas lacrimógeno con el que las fuerzas de seguridad intentaban expulsar a los manifestantes de una céntrica plaza de esa ciudad. Un joven de 22 años murió poco después en Estambul en un tiroteo que dejó otros dos heridos y pareció deberse a un enfrentamiento entre partidarios y adversarios del Gobierno.

A menos de veinte días de las elecciones municipales, consideradas cruciales para el futuro del país, la tensión política y la ira contra el Ejecutivo del primer ministro islamista Recep Tayyip Erdogan han vuelto a resurgir con motivo del fallecimiento tras nueve meses en coma por las heridas sufridas a manos de la Policía de Berkin Elvan, de 15 años, la víctima más joven de las protestas sociales del parque Gezi. Decenas de miles de personas se echaron a las calles de Estambul por el entierro del adolescente, que se ha convertido en todo un símbolo de la resistencia contra Erdogan, al que sus críticos acusan de corrupto y autoritario.

Al mismo tiempo, en el resto del país salieron cientos de miles a las calles para expresar su solidaridad con la familia y su malestar con el Gobierno, lo que condujo a numerosos enfrentamientos con la Policía por un lado y con seguidores de Erdogan por otro. Según el diario Radikal, un grupo de jóvenes armados con palos se congregó para lanzar consignas islamistas, cuando se vieron envueltos en un tiroteo con "grupos de ideología opuesta". En el distrito de Sisli en Estambul, un grupo de manifestantes quemó una sede local del partido Justicia y Desarrollo (AKP), la formación islamista en el poder desde 2002.

En Esmirna, la policía dispersó a unos 10.000 manifestantes con cañones de agua a presión y gases lacrimógenos, lo que causó numerosos heridos y hubo muchas detenciones, informaron las emisoras locales. Tanto en Ankara como en Bursa se registraron ataques de grupos de civiles pro gubernamentales contra los manifestantes, como ya ocurrió en alguna ocasión durante las protestas del parque Gezi en verano pasado. Sin embargo, esta vez, la policía turca se esforzó por separar a los bandos enfrentados, señalaron cadenas como NTV y CNNTürk.

En Denizli, en el suroeste de Anatolia, 47 personas, entre ellas dos policías, tuvieron que ser hospitalizadas y se registraron 26 detenciones, mientras que otras decenas de manifestantes fueron arrestados en Adana, Kocaeli y otras ciudades. Desde el martes, la muerte y el funeral del joven ha sido con diferencia el asunto más presente en gran parte de la prensa turca y en las redes sociales, donde se registraron unos 15 millones de 'tuits' dedicados al adolescente. En Estambul, el padre del chico declaró ante la multitud: "hemos enviado a Berkin a la eternidad. Mi Berkin se ha ido, pero ahora tengo a millones de Berkin". El 16 de junio de 2013 un bote de gas, supuestamente disparado por la policía turca, golpeó la cabeza de Berkin cuando salía de su casa para comprar una barra de pan.

En la recta final de la campaña electoral, la muerte del joven le ha devuelto fuerza a las manifestaciones contra Erdogan y su AKP. En las nuevas manifestaciones se corean eslóganes como "Berkin Elvan no ha muerto", "Berkin Elvan es nuestro orgullo" o "El asesino de Berkin es el AKP" e incluso se distribuyen "retratos robots del asesino", con la cara del primer ministro. "No puedo decir que Dios se haya llevado a mi Berkin. Tayyip Erdogan se ha llevado a mi hijo", dijo hoy la madre del joven.

Según destacaron varias emisoras, el funeral de Berkin fue el más multitudinario desde el entierro del periodista turco de origen armenio Hrant Dink en 2007. La figura del adolescente muerto a manos de la policía ha logrado aglutinar a cientos de miles de turcos, precisamente porque se trata de alguien que ni siquiera estaba involucrado en las protestas. Dado que la familia de Elvan pertenecía a la minoría religiosa aleví, el cortejo fúnebre arrancó en un llamado "cemevi", un templo de esta confesión cercana al Islam, pero tuvo una connotación cívica y de reivindicación política más que religiosa.

"No marca ninguna diferencia entre confesiones: aquí hay suníes y alevíes juntos", insistió un miembro del Frente Popular, un grupo de ultraizquierda que intentó evitar que participantes y policía chocasen durante la marcha. La protesta recorrió pacíficamente varios barrios de Estambul, bajo arengas de grupos izquierdistas y miembros de la "Plataforma Taksim", coordinadora de las protestas el año pasado. Numerosos manifestantes mostraron su intención de marchar hacia Taksim tras el entierro, pese a que desde julio la policía no ha vuelto a permitir actos políticos de ningún tipo en la plaza.

Pero poco después de llegar el féretro al cementerio, la policía empezó a rodear a los participantes y cargó con cañones de agua a presión, gas lacrimógeno y balas de plástico. Según varios testigos, los agentes cargaron con gran dureza contra las decenas de miles de personas congregadas en el barrio de Osmanbey, donde fueron encerrados entre numerosos dispositivos policiales. Al mismo tiempo, los agentes obligaron a los transeúntes a evacuar la plaza de Taksim y al congregarse los manifestantes en la adyacente calle Istiklal, también evacuaron esta avenida comercial.

El centro de Estambul volvió a convertirse en un verdadero campo de batalla, como ya ocurriera el día anterior, tras conocerse la muerte de Elvan, con protestas y enfrentamientos con la policía en una treintena de ciudades turcas. En Ankara, los estudiantes universitarios volvieron a boicotear las clases y marcharon junto a alumnos de instituto y otros hasta la céntrica plaza de Kizilay, donde ayer también hubo choques. La policía puso en marcha medidas extremas de seguridad, con helicópteros que sobrevolaban la plaza, hasta que dispersaron a los manifestantes con gases lacrimógenos y cañones de agua. Sin embargo, las batallas campales continuaron durante toda la noche dejando dos nuevas víctimas mortales.