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"¡Los neoyorquinos están asqueados!"

El Tea Party conquista a los republicanos de Nueva York y lanza a la fama a Carl Paladino, multimilonario aficionado a los chistes racistas

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Carl Paladino es la excepción que confirma la regla. Esa que decía que en Nueva York sólo aspiraban a ser gobernador los republicanos más moderados. El candidato del Tea Party tumbó anoche esta teoría y con su discurso populista promete plantar cara a los demócratas.

'Los neoyorquinos están cabreadísimos y no lo soportan más. La gente ha hablado y estoy aquí para agradecer que me hayáis elegido como candidato republicano para Nueva York'. Así comenzó Paladino su discurso ante miles de seguidores en Buffalo. Tuvo palabras para acordarse del 'Gobierno incompetente' y de la 'clase dominante' y esbozó lo que sería su política de ser elegido gobernador.

Paladino, que se ha gastado 3 millones de dólares en la campaña, casi un tercio en publicidad la semana previa a la elección, asegura poder reducir los impuestos un 10% en los seis primeros meses, eliminar las pensiones a los legisladores, y, como no, paralizar la construcción de una mezquita en la 'Zona Cero'.

Pese a su tono tosco y su imagen poco agraciada, parece necesario no menospreciar la capacidad de movilización que ha llegado a conseguir. En abril, cuando presentó su candidatura sólo contaba con un 8% de los apoyos, pero consiguió que Roger J. Stone dirigiera su campaña de imagen. Stone había trabajado para el presidente Nixon y, reuniendo a varios grupúsculos de descontentos, consiguió 30.000 firmas a favor de Paladino.

En apenas cuatro meses pasó de ser un desconocido a hacerse con la candidatura a gobernador Paladino se hizo multimillonario en buffalo gracias al negocio inmobiliario.

Con su fortuna ha podido sufragarse él mismo la campaña y ha conseguido retirar a Rick Lazio, un veterano del Partido Republicano que, durante nueve legislaturas consecutivas, tuvo un asiento en el Congreso.

Entre sus andanzas están las de enviar e-mails a sus amigos con chistes racistas e imágenes pornográficas y la de llamar 'anticristo y Hitler' a Sheldon Silver, portavoz de la Asamblea y judío.

Pero la bandera del Tea Party, como se demostró anoche, está empezando a hacerse un hueco en la sociedad estadounidense.

A partir de hoy su enemigo no será Lazio, sino el demócrata Andrew Cuomo, que encabeza todas las encuestas.También lo serán sus propios compañeros de partido, entre los que hay muchas reservas acerca de apoyar su candidatura para gobernador.