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Obama reconoce que fracasó al no poner fin a las guerras heredadas

Agradece el trabajo de los militares en Afganistán e insiste en sus logros en materia antiterrorista: "Al Qaeda no es la sombra de lo que fue". El presidente de EEUU dice que ha golpeado la columna vertebral del Estado Islámico y aboga por un plan antiterrorista

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El presidente estadounidense, Barack Obama, sube las escaleras del Air Force One para viajar a Tampa. / EFE

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reconoció hoy que el próximo 20 de enero, cuando finalice su Gobierno, se convertirá en el primer mandatario estadounidense en completar dos legislaturas en tiempos de guerra.

En su último discurso sobre seguridad nacional, desde Tampa (Florida), Obama asumió que no ha conseguido acabar con las guerras que heredó en 2009, como la de Afganistán, pero agradeció a las tropas allí presentes su trabajo en ese país para lograr que "Estados Unidos ahora sea más seguro".

Obama insistió en sus logros en materia antiterrorista, especialmente en lo referente a la red de Al Qaeda, sobre la que dijo que "desde cualquier punto de vista ahora no es ni la sombra de lo que fue".

El presidente aseguró que su país, junto a la coalición internacional, ha golpeado al grupo yihadista Estado Islámico (EI) "en su columna vertebral", pero instó a que el país desarrolle una estrategia antiterrorista "inteligente", con perspectiva y a largo plazo. "Estamos rompiendo la columna vertebral del EI, estamos quitándoles sus refugios. Y hemos gastado en ello 10.000 millones de dólares en dos años, la misma cantidad que solíamos gastar en un mes en el cénit de la guerra de Irak", dijo Obama en su último gran discurso sobre seguridad nacional desde Tampa (Florida).

En ese sentido, el mandatario destacó que el plan contra el grupo yihadista, la mayor amenaza a la que se ha enfrentado desde que llegó a la Casa Blanca, ha sido "implacable, sostenida y multilateral", rasgos que considera imprescindibles para afrontar los peligros que afronta el mundo.

Obama presumió de que su Administración no ha sufrido ningún gran ataque en suelo estadounidense, pero reconoció que el próximo 20 de enero, cuando ceda el testigo al republicano Donald Trump, será el primer mandatario de EEUU en completar dos legislaturas en guerra al no haber podido acabar con la que heredó en Afganistán.

Sin hacer una alusión directa a su sucesor, Obama apostó por una estrategia antiterrorista a largo plazo, no solamente basada en lo militar, sino también en la inversión social y en la diplomacia. "Un dólar gastado en desarrollo merece más la pena que el dólar gastado en luchar en una guerra", afirmó Obama, quien insistió en que ese concepto es bien sabido por los generales estadounidenses.

Aunque destacó sus victorias en materia antiterrorista, como la muerte de Bin Laden, o la exitosa campaña contra Al Qaeda, grupo del que dijo "no es ni la sombra de lo que fue", Obama admitió que en estos años han surgido nuevas amenazas, como el terrorismo nacional de los lobos solitarios con los tiroteos de San Bernardino (California, 2015) y Orlando (Florida, 2016).

Los terroristas no son "la vanguardia del nuevo orden mundial", son "matones y asesinos y deben ser tratados como tal", afirmó en referencia al uso de la propaganda en las redes sociales que están alimentando este tipo de episodios.

Por ello, insistió en que "la gente y las naciones no toman buenas decisiones cuando se dejan llevar por el miedo", y llamó a adoptar una estrategia sostenida que no excluya a determinados grupos sociales, como los musulmanes.

"Debemos estar orgullosos del gran progreso que hemos hecho en estos ocho años (...) Mantener nuestros valores y unirlos a nuestro Estado de derecho no es una debilidad, es la mayor de nuestras fortalezas", destacó, en alusión a los principios de libertad e igualdad que establece la Constitución estadounidense.