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Obama resucita el diálogo entre palestinos e israelíes

El presidente convoca una cumbre en Washington el 2 de septiembre con Netanyahu, Abás, el rey Abdalá II y Mubarak. El reinicio de la negociación desde cero no invita al optimismo

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La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, anunció ayer en Washington que las negociaciones directas entre Israel y los palestinos se reanudarán el próximo 2 de septiembre en la capital de Estados Unidos, si bien ni Clinton ni el senador George Mitchell, enviado del presidente Barack Obama para el conflicto, mostraron gran optimismo al cursar unas invitaciones que se esperaban hace tiempo.

La prueba más palpable de que no existen motivos para el optimismo es que los estadounidenses dejaron claro que las negociaciones se retoman 'sin ninguna condición previa', tal como exigía el primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu. Esto significa que todo lo que se ha negociado desde la Conferencia de Madrid de 1991 hasta el día de hoy no tiene ningún valor y que las discusiones directas partirán de cero.

Las negociaciones directas entre israelíes y palestinos se interrumpieron hace 20 meses. Y en los pasados nueve meses, en los que sólo se han celebrado negociaciones indirectas, no ha habido ningún progreso. Israel se siente más cómoda con la situación actual, con todo pendiente de resolución, que con una hipotética retirada de los territorios ocupados, incluida Jerusalén.

Ayer, Clinton y Mitchell expresaron su esperanza de que Netanyahu y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, puedan resolver todas las cuestiones pendientes acerca del estatuto final en el plazo de un año.

Pero Clinton y Mitchell ni siquiera se refirieron a las colonias judías establecidas en Cisjordania, donde se sigue construyendo a buen ritmo a pesar de la moratoria que Netanyahu ha anunciado; una moratoria que termina en septiembre y que previsiblemente llevará a un boom en la construcción judía en los territorios ocupados.

Clinton recalcó que las negociaciones 'deberían tener lugar sin condiciones previas y deberían caracterizarse por la buena fe y el compromiso con su éxito, que traerá un futuro mejor para toda la gente de la región', pero pronosticó más 'obstáculos' en el futuro.

Mitchell, por su parte, fue un poco más allá y admitió que 'no hay confianza' entre los líderes israelíes y palestinos. A pesar de ello, subrayó su voluntad de continuar hacia adelante en el proceso de paz.

El día 1 de septiembre Obama se reunirá con Netanyahu, Abás, el presidente egipcio, Hosni Mubarak, y el rey Abdalá II de Jordania, en un intento de transmitir cierta solemnidad a la reanudación de las negociaciones. Tras el encuentro, Obama cenará con sus invitados. A Washington también acudirá Tony Blair, el enviado del Cuarteto (integrado por EEUU, la Unión Europea, Rusia y la ONU), quien durante su ya larga misión en la zona no ha conseguido absolutamente nada positivo.

En la propia reanudación de las negociaciones no intervendrá Obama, tal vez porque su figura está mal vista en Israel, donde se le considera un político muy hostil al sionismo. El lanzamiento, el 2 de septiembre, lo realizará la secretaria Clinton mediante una reunión con Netanyahu y Abás en el Departamento de Estado.

Simultáneamente a la rueda de prensa de Clinton y Mitchell en Washington, el Cuarteto divulgó ayer un comunicado algo más explícito, aunque, para no ofender la sensibilidad de Israel, ni siquiera hacía un llamamiento a la congelación de la construcción judía en Cisjordania.

No obstante, el Cuarteto sí mencionaba la ocupación. 'Las negociaciones tienen que conducir al final de la ocupación que empezó en 1967 y al establecimiento de un Estado palestino independiente' que 'viva en paz y seguridad al lado de Israel'. También pedía a las partes 'contención' y que 'eviten provocaciones', una expresión vaga que podría referirse a las colonias.

Aunque la inauguración tendrá lugar en Washington, las negociaciones se trasladarán luego a Oriente Próximo. Egipto se ha ofrecido a albergar el encuentro.