Público
Público

La ONU condena a París por su racismo con los gitanos

El Comité contra la Discriminación pide el fin de las deportaciones de romaníes

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Francia entró hoy en el poco selecto club de países condenados por el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la ONU, añadiendo una humillación internacional más a las muchas desatadas por el plan antigitanos de Nicolas Sarkozy. El comité, con sede en Ginebra, expresó su preocupación por las 'expulsiones colectivas' de romaníes y por 'un aumento de la violencia de carácter racista contra los gitanos'.

La ONU retomaba así las críticas que ya adelantó el 10 de agosto, pocos días después de que Sarkozy anunciara en un discurso su espectacular campaña de desmantelamiento de campamentos romaníes y de expulsiones de gitanos extranjeros. Para los 18 expertos internacionales, 'los romaníes son expulsados de forma colectiva', sin que 'tengan la oportunidad de dar su consentimiento libre, entero y razonado'. Por ser contrarias a las convenciones internacionales, el comité reclama a París que 'evite' esas repatriaciones colectivas.

Los expertos recuerdan que Francia debería 'garantizar el acceso de los romaníes a la educación, la salud, la vivienda y otras infraestructuras temporales'. Inquietos por el 'aumento de la violencia de carácter racista', piden el fin de los 'discursos políticos de naturaleza discriminatoria'.

Tras las críticas indirectas de la Iglesia y de la Comisión Europea, por primera vez una organización internacional se atreve a ponerle nombre a la verborrea de discursos de Nicolas Sarkozy y de sus dos ministros del área, Eric Besson y Brice Hortefeux. Ultimamente, confunden sin miramientos la noción de 'ciudadanos rumanos y búlgaros', reconocida en la legislación, con la de 'romaníes ilegales'. Esta última expresión es contraria a la legalidad republicana francesa, que prohíbe hacer distinciones entre ciudadanos en virtud de su origen comunitario real o supuesto.

París reaccionó afirmando que 'acepta la crítica pero no la caricatura', y aseguró que 'respeta escrupulosamente la legislación europea y los compromisos internacionales'.