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Tras la "paliza", Obama centra su política exterior en China

El presidente inicia una gira por Asia en la que tratará de tranquilizar a los aliados preocupados por la creciente agresividad de Pekín. Buscará la ratificación del tratado de desarme nuclear con Rusia

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Tras la 'paliza' de las elecciones legislativas, Barack Obama inicia hoy la segunda parte de su mandato con una gira por Asia que le alejará temporalmente de sus quebraderos de cabeza políticos y le enfrentará al difícil reto de mantener la supremacía de Estados Unidos frente a naciones emergentes, en particular China.

La política exterior estuvo totalmente ausente de la campaña electoral. Todo se centró en la economía, apenas se mencionaron Irak y Afganistán. China fue el único país que surgió en algunos mítines y anuncios; una China demonizada, culpable del paro en un país que ve amenazado su poderío económico.

China fue el único país extranjero del que se habló durante la campaña de EEUU

Es difícil valorar cómo se articulará el nuevo enfrentamiento entre demócratas y republicanos en materia extranjera. La diplomacia ha sido uno de los pocos terrenos de cierto consenso entre los dos bandos, y aunque algunos conservadores hubieran preferido que Obama fuera más duro en Afganistán o no hubiera anticipado el anunciado inicio del repliegue de las tropas (verano de 2011), la presencia del Secretario de Defensa de George Bush, Robert Gates, ha acallado de momento las críticas republicanas.

Algunos analistas opinan que Obama podría volcarse con la política exterior si la nueva mayoría le pone las cosas difíciles en casa. Es poco probable. Otros temen que el Congreso, totalmente centrado en la crisis, ceda a presiones aislacionistas.

De hecho, la gira en Asia es más económica que política. En el periplo, que durará diez días, Obama asistirá a la cumbre del G-20 en Seúl e intentará tranquilizar a los países asiáticos preocupados por la actitud cada vez más agresiva de China. 'Todos los países de la región acogen con agrado la presencia estadounidense como una especie de equilibrio' explica Jeff Bader, experto en Asia de la Casa Blanca.

La nueva mayoría conservadora puede truncar los cautos gestos hacia Cuba

Según varios asesores, el presidente abordará el tema del bajo valor del yuan frente al dólar en la reunión que mantendrá con su homólogo chino, Hu Jintao, con quien también hablará del programa nuclear de Corea del Norte y de la delicada cuestión de los derechos humanos. Obama también visitará India, Indonesia y Japón.

Al regresar, Obama se reunirá con los líderes de ambos partidos para empezar a discutir el programa legislativo de los próximos meses. El presidente espera que el saliente Congreso lame duck, en su última sesión, apruebe el tratado START con Rusia.

Pero los republicanos podrían esperar hasta recibir los refuerzos de los nuevos legisladores. Para ser ratificado, el tratado debe obtener una mayoría de 67 votos en el Senado. El documento, firmado el pasado abril, en abril prevé un máximo de 1.550 cabezas nucleares en el arsenal de cada uno de los dos países, una reducción del 30% con respecto al nivel establecido en 2002.

Al día siguiente viajará finalmente a Europa y volará a Lisboa el 19 para asistir a la cumbre de la OTAN.

En Oriente Medio, donde el proceso está totalmente estancado, una mayoría republicana sólo puede beneficiar al Gobierno de Binyamín Netanyahu. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, que ha llevado el peso de las últimas negociaciones, aseguraba desde Nueva Zelanda, donde está de visita, que no anticipaba mayores cambios en la política extranjera.

'Los vientos políticos soplan en varias direcciones pero comprobarán que el presidente Obama es muy buen timonel' declaró la jefa de la diplomacia, que prometió trabajar con los republicanos.

Clinton se entrevistará la semana que viene en Washington con Netanyahu que viaja a la capital, durante la ausencia de Obama, para hablar ante los representantes de la comunidad judía y reunirse con el vicepresidente estadounidense, Joe Biden.

En América Latina no debería haber cambios. Los conservadores insistirán, sin duda, en endurecer la cooperación contra el narcotráfico y la inmigración ilegal con México. La presencia de nuevos congresistas republicanos debería llevar la aprobación de los tratados de libre comercio con Colombia y Panamá.

En cuanto a Cuba, el pasado octubre Obama condicionó la mejora de las relaciones a una mayor apertura del régimen hacia 'la libertad'. En una entrevista colectiva con varios medios hispanos, el mandatario estadounidense opinó que la reciente liberación de presos políticos era 'algo positivo', pero indicó que aún no se han visto cumplidas las promesas del régimen castrista.

Pero su deseo de 'explorar un cambio en las relaciones' con la isla, como ofreció el año pasado, cuando la Casa Blanca anunció el fin de los límites a los viajes de cubano-estadounidenses hacia la isla y al dinero que podían enviar a su país de origen, se verá sin duda truncado por la nueva mayoría conservadora.