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El partido de Clegg se parte por las tasas universitarias

El Parlamento británico aprueba las subidas en medio de protestas callejeras

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El Gobierno británico pasó la prueba de la aprobación del aumento de las matrículas universitarias. La Cámara de los Comunes aprobó por 323 votos a favor y 302 en contra un cambio muy impopular en el mundo universitario, excepto entre los rectores, que verán aumentados los ingresos de sus centros.

Un día más, miles de estudiantes se manifestaron en el distrito de Whitehall contra el incremento. Una minoría protagonizó incidentes violentos. En uno de ellos, el coche que llevaba al príncipe Carlos y su esposa Camilla fue atacado con pintura y sufrió un impacto que rompió una ventanilla. Pero los ocupantes del vehículo no sufrieron daños.

El límite máximo de las matrículas pasará de 3.900 a 10.700 euros (9.000 libras). Cualquier universidad podrá subir las tasas hasta 7.100 euros y algunas, se supone que no todas, lo harán hasta el tope máximo.

La mayoría de 84 escaños que el Gobierno de coalición cuenta en el Parlamento quedó reducida a 21 a causa de la desbandada del socio liberal. La disciplina de voto no se impone por la fuerza entre los parlamentarios británicos como en España u otros países. Por eso, sólo 28 de los diputados liberales demócratas votaron a favor. Otros 21 se opusieron y ocho no se presentaron a la votación.

La autoridad de Clegg dentrod e su partido queda en entredicho

La autoridad de su líder el viceprimer ministro, Nick Clegg quedó así claramente en entredicho. La rebelión era inevitable. Los liberales prometieron en la campaña electoral que se opondrían a cualquier aumento de las matrículas. El giro de 180 grados cobra un carácter suicida para el tercer partido británico porque goza de un apoyo electoral significativo entre estudiantes y profesores universitarios.

El único consuelo para Nick Clegg es que Tony Blair lo pasó mucho peor cuando se instauró en 2004 el actual límite de 3.900 euros. La mayoría laborista en el Parlamento de 161 diputados quedó reducida a cinco en la votación. Blair comentó después que ese fue el momento en el que más cerca estuvo de presentarla dimisión.

La comparación con Blair será un alivio pasajero. La intención de voto de los liberales se ha hundido hasta niveles pocas veces vistos. Del23% de las elecciones de mayo han pasado al 8% en el sondeo de YouGov o el 15% en el de Ipsos-Mori.

Las tasas universitarias pueden convertirse en la tumba política de Clegg. Muchos se preguntan cuánto tiempo tardarán los liberales en hartarse de un líder que les ha llevado a tales cotas de impopularidad.

Cameron vio cómo seis diputados conservadores votaban en contra

El primer ministro, David Cameron, vio cómo seis diputados conservadores votaban en contra y dos se abstenían, un daño muy inferior al sufrido por los liberales.

Los incidentes violentos monopolizaron por la tarde la atención de las televisiones. La policía condenó la actuación de algunos manifestantes, pero tuvo los problemas de costumbre para hacer su trabajo. Utilizó cargas a caballo contra la multitud y empleó también las unidades montadas para contener a los manifestantes e impedir que se acercaran a los edificios oficiales.

Aunque no pudo impedir que a última hora de la noche grupos de encapuchados rompieran los cristales del edificio del Tribunal Supremo. Los grupos más violentos atacaron a la policía con palos, bolas de billar y pistolas de pintura. Las ambulancias evacuaron a 19 heridos, tanto policías como manifestantes, de los que seis fueron hospitalizados. La policía informó de 15 detenciones.