Publicado: 16.05.2014 09:47 |Actualizado: 16.05.2014 09:47

El Partido del Congreso acepta la derrota en elecciones de la India

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El gobernante Partido del Congreso aceptó hoy su derrota en las elecciones generales indias, donde las proyecciones indican que el hinduista Bharatiya Janata Party (BJP) de Narendra Modi roza la mayoría absoluta, según medios locales.  "Aceptamos el mandato del pueblo, le damos la bienvenida y aceptamos nuestra derrota", dijo el senador del Congreso Satyavrat Chaturvedi. Los comicios generales se celebraron a lo largo de cinco semanas y registraron un récord de participación del 66,3 % con 551 millones de personas que depositaron su voto

Chaturvedi añadió que su partido, que ha gobernado la India 54 de sus 67 años de independencia, deberá hacer introspección para analizar "qué ha ido mal". El nacionalista hindú BJP de Modi alcanzaría la victoria en 269 de los 527 distritos de cuyo recuento ha dado cuenta la Comisión Electoral, de un total de 543, y se podría convertir en el primer partido que consigue una mayoría absoluta desde 1984.

El Partido del Congreso de la dinastía Nerhu-Gandhi habría obtenido 48 distritos hasta ahora, su peor registro histórico, según el recuento de los votos que se realiza en estos momentos en el país asiático y que concluirá a media tarde. Las poco fiables encuestas a pie de urna dieron como vencedor con mayoría absoluta a Modi y sus aliados, mientras que previeron que el gobernante Partido del Congreso experimente una de sus mayores derrotas electorales.

Narendra Modi, el hinduista que gobernará la India, es un hombre hecho a sí mismo que de niño ayudaba a su padre vendiendo té en una estación de tren y que de adulto se ha ganado al electorado con un mensaje de relanzamiento económico y un hábil uso de las nuevas tecnologías.

La popularidad del líder del Bharatiya Janata Party (BJP), avalado por su buena gestión en el estado occidental de Gurajat, que gobierna desde hace doce años, ha ido en paralelo a la caída del Partido del Congreso tras una década en el poder salpicada por la corrupción y la desaceleración económica.

El líder nacionalista hindú, en cambio, se ha forjado una imagen de honesto y buen gestor, convirtiendo Gurajat en uno de los estados más prósperos del gigante asiático y en los que mejor funciona la Administración, un logro que durante la campaña electoral ha vendido como exportable al resto de la India.

Una trayectoria de hombre hecho a sí mismo que le ha valido una victoria histórica en detrimento del Partido del Congreso, de la dinastía Nerhu-Gandi que ha gobernado la India prácticamente desde la independencia del país en 1947.

A sus 63 años, NaMo, acrónimo con que le apodan sus partidarios, ha difundido esta imagen de buen gestor de forma masiva en las redes sociales, en un país con cien millones de usuarios en Facebook, una cifra que solo supera Estados Unidos.

Modi ha llegado a dar mítines en tres dimensiones (3D), para estar presente hasta en 140 lugares a la vez en la mayor democracia del mundo, comparándose de paso con líderes espirituales y dioses del hinduismo, que la tradición les atribuye estar en varios sitios al tiempo.

Nacido en 1950 en el seno de una familia numerosa de casta baja de la localidad de Vadnagar, en Gujarat, creció ayudando a su padre, vendedor de té, en la estación de tren. De adolescente protagonizó un episodio oscuro al casarse a los 18 años con una joven de un poblado cercano, conforme a la costumbre de que los padres acuerden las bodas de sus hijos sin consultarles.

Modi dejó a su esposa, Jashodaben Chimanlal, a los tres años de un enlace que no figuraba en su biografía oficial, aunque durante los comicios tuvo que reconocer el matrimonio, pues la ley obliga desde septiembre de 2013 a nombrar al cónyuge para evitar casos de corrupción por transacciones de dinero ilícitas.

El abandono a su cónyuge coincidió con el fin de los estudios de Modi y su ingreso en 1971 en el Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS), grupo de extrema derecha hindú que simpatizó con la Alemania nazi y del que formó parte Nathuram Godse, el asesino del Mahatma Gandhi. Tras más de una década de afiliación a ese grupo, Modi se hizo militante en 1985 del BJP, partido hinduista con un perfil más moderado, pero que se inspira en el ideario y la doctrina del RSS.

La carrera política de Modi ha sido desde entonces meteórica: tras ganarse la confianza de los dirigentes y escalar sin pausa en el organigrama del partido, fue en 2001 candidato al gobierno local de Gujarat, donde aún conserva el cargo de primer ministro regional después de triunfar en cuatro comicios consecutivos. No obstante, la gestión de Modi en ese estado se inició con un capítulo sangriento, que ha generado el temor entre minorías como la musulmana, en un país en un 80 por ciento hinduista.

En febrero de 2002, 59 peregrinos hindúes murieron al incendiarse el tren en que viajaban y radicales hindúes acusaron a activistas islámicos de prender fuego al convoy, perpetrando como represalia una matanza indiscriminada de más de un millar de musulmanes. No fue conducido ante la justicia, pero algunos testigos afirman que instruyó a la policía para que dejara hacer a los asesinos.

La matanza también le valió críticas en la comunidad internacional, en particular en el Reino Unido y EEUU, país que en 2005 le denegó el visado, pero que ha dado un giro inesperado. En febrero pasado, la entonces embajadora de EEUU en Nueva Delhi, Nancy Powell, le visitó en Gujarat.