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El Pentágono ve en el auge de China un gran desafío

La nueva estrategia de seguridad de EEUU no se olvida de Al Qaeda

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Los tiempos cambian y el Ejército de Estados Unidos debe adaptarse. En la primera revisión de su nueva Estrategia de Seguridad Nacional desde los atentados del 11-S, el Pentágono ha reconocido haber llegado a un 'punto de inflexión' a partir del cual deberá desplazar sus objetivos hacia Asia, léase China, y deberá hacerlo mientras sigue luchando en Afganistán y se repliega de Irak, en un entorno presupuestario mucho más riguroso.

Tras casi diez años de continuo conflicto, el mayor periodo bélico de la historia de EEUU, el Departamento de Defensa ha articulado a muy grandes rasgos cuáles van a ser sus prioridades a corto y medio plazo más allá de las dos guerras que han centrado casi toda su atención.

'EEUU sigue siendo la fuerza preeminente en el mundo, aunque un número creciente de estados y no-estados muestran una influencia considerable. Esta redistribución de poder indica una evolución hacia un mundo de múltiples nódulos' que se caracteriza por alianzas cambiantes según intereses diplomáticos, militares o económicos', asegura el informe. Un nuevo entorno internacional donde 'el poder militar por si solo no puede resolver los problemas' y donde Washington debe ser más cauto a la hora de ejercer su supremacía.

En este mundo cambiante se confirma un nuevo frente: Asia. En este continente, 'el crecimiento económico ha permitido mayores gastos militares' y, por tanto, un 'cambio rápido en la estructura de seguridad de la zona', haciéndola mucho más compleja, sostiene el jefe del Estado Mayor Conjunto, Mike Mullen.

Por ello, Washington tiene intención de mantener una 'fuerte presencia militar en el norte de Asia durante décadas'. Y no sólo por la amenaza de Corea del Norte, sino también para profundizar las relaciones con China, con la que EEUU busca 'una creciente cooperación militar'.

China, 'gracias a su crecimiento económico continuará mejorando su Ejército y ampliando sus intereses' en la zona y otras regiones del mundo, subraya la nueva estrategia del Pentágono, que reconoce 'estar preocupado por la importancia y las intenciones de la modernización militar' de Pekín y sus implicaciones en el estrecho de Taiwán, y las zonas sensibles del mar Rojo y del mar Amarillo.

A largo plazo, subraya el análisis, 'prevenir guerras es tan importante como ganarlas y mucho menos costoso. Un mundo próspero e interconectado exige un entorno seguro y estable'. Y no sólo en lo propiamente geográfico. El Pentágono quiere también jugar un 'papel importante en los esfuerzos internacionales para garantizar el acceso, la seguridad y la responsabilidad del ciberespacio'.

Algunas cosas cambian y otras permanecen. Mientras se dedica a repensar sus objetivos en Asia, Washington no puede dejar de lado sus otros frentes. Al Qaeda sigue siendo la prioridad de las Fuerzas Armadas. En el caso de Irak, EEUU ha fijado la retirada de todas las tropas para finales de año, y en Afganistán los soldados comenzarán en julio a retirarse gradualmente con la idea de concluir la transición en 2014.

Para llevar a cabo su estrategia, Washington espera contar con la ayuda de sus aliados. La OTAN sigue siendo la principal estructura militar del mundo, subraya el informe, que también recuerda que para Washington, 'no hay interés más vital que la seguridad del pueblo estadounidense y la defensa de nuestro territorio y de nuestro modo de vida'.