Publicado: 31.12.2015 18:54 |Actualizado: 31.12.2015 18:54

El perfume y el calendario de Putin, el último grito en regalos navideños en Rusia

"El frasco es sobrio y conservador en colores. Debe ser masculino como el presidente ruso. Debe transmitir una imagen de contención", dice el creador del perfume

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El perfume Leaders Number One de Putin.

El perfume Leaders Number One de Putin.

MOSCÚ.- El primer perfume inspirado en el presidente ruso, Vladímir Putin, y un calendario satírico de 2016 con sus mayores proezas internacionales en Siria y Ucrania son el último grito en regalos navideños en Rusia.

"El aroma de Putin debe ser fuerte y cálido, pero nunca sentimental. Debe ser atractivo y despertar confianza, pero sin correr muchos riesgos", explicó a Efe Vladislav Rekunov, perfumista bielorruso y autor del nuevo aroma presidencial.

El perfume Leaders Number One, que pretende transmitir una imagen de éxito y liderazgo, ya está a la venta en el más exclusivo centro comercial de Moscú, los almacenes GUM, en plena Plaza Roja.

Su precio es de 90 dólares, un precio no prohibitivo, pero alto si se tiene en cuenta la actual devaluación del rublo y la recesión económica en Rusia, aunque Rekunov considera que "el aroma de Putin no puede ser nunca barato".

"Hemos utilizado los mejores elementos y la receta más cara. Hemos distribuido 2.000 unidades, aunque estoy seguro de que para el 7 de enero (Navidad Ortodoxa) se habrá agotado y tendremos que lanzar una nueva partida después de las fiestas", señaló.



Reconoce que le llevó un mes y medio dar con el aroma que se correspondiera con la personalidad y la imagen que transmite el jefe del Kremlin que, en su opinión, "despierta tanto emociones positivas como negativas" en el mundo.

"Para un perfumero, igual que para un artista, el objeto de inspiración es importante. Intenté sentir su imagen, sus valores y principios. Putin tiene una imagen de hombre duro, pero también es equilibrado y racional. Sabio, pero decidido", dijo.

A Rekunov le gustaría que el presidente ruso lo oliera y le diera su opinión, pero se muestra convencido de que Leaders Number One es "el aroma que debe buscar toda mujer en un hombre". "Un hombre que debe ganar dinero, plantar un árbol y construir una casa. Cazar al mamut, despellejarlo y, al mismo tiempo, ser un hombre leído", apunta.

El frasco del perfume de Putin incluye su inconfundible perfil, pero no su foto, ya que, tratándose del jefe del Kremlin, eso sería "frívolo". "El frasco es sobrio y conservador en colores. Debe ser masculino como el presidente ruso. Debe transmitir una imagen de contención", precisó.

Reconoce que normalmente en Rusia los perfumes los compran las mujeres, aunque estén destinados para sus parejas, pero cree que la imagen de que "el hombre ruso es brutal" está cambiando "muy rápido".

Otro regalo navideño que está haciendo furor estos días son unos calendarios satíricos protagonizados por Putin, obra del conocido cartelista Andréi Budáev, que ha sabido subirse a la ola nacionalista que recorre Rusia desde la anexión de Crimea.

Se trata de seis calendarios políticos que aluden sin tapujos a los grandes temas del año que termina, en el que, según sus partidarios, Putin ha logrado darle la vuelta a la tortilla del aislamiento y las sanciones occidentales con la intervención militar en Siria.

Se venden estos días a 1.000 rublos (13 dólares) cada uno en librerías, quioscos, tiendas de souvenirs y puestos callejeros, y, además de mostrar a Putin como un héroe invencible, se esfuerzan en ridiculizar a los líderes occidentales y a los "enemigos" de Rusia.

"2016. En la guerra como en la guerra", reza la portada de uno de esos calendarios apocalípticos con Putin armado con un revolver, cartuchera incluida, y los misiles intercontinentales Tópol como fondo.

Budáev no deja títere con cabeza, ya que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, aparece en febrero en paños menores y en mayo como un sanguinario guerrillero del grupo yihadista Estado Islámico junto a camiones cisterna con el petróleo robado en Siria e Irak. También comparte mesa en agosto con el presidente ucraniano, Petró Poroshenko, que es caracterizado aquí como un oficial nazi y en otro mes como una simple marioneta de Estados Unidos.

Como es de esperar, el líder sirio, Bachar al Asad, es el protagonista de varios almanaques, pero casi siempre en postura desvalida, enterrado bajo la arena del desierto -adonde acude al rescate un osado Putin-, o vestido de soldado a la espera de las órdenes del Kremlin.

No sin sorna, Putin y el presidente norteamericano, Barack Obama, se agarran de la solapa en plena Asamblea General de la ONU, adonde el líder ruso regresó en septiembre pasado tras diez años de ausencia para pedir una coalición internacional contra el yihadismo.

También acude raudo Putin al rescate de Grecia, del ex presidente de la FIFA Joseph Blatter y del líder de los separatistas prorrusos de Donetsk, Alexandr Zajárchenko; al tiempo que supervisa el trabajo de Edward Snowden, el espía de la CIA que se exilió en Rusia tras denunciar una trama de escuchas en EEUU.