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"La Policía nos trata a todos como terroristas suicidas"

Al menos 185.000 paquistaníes han huido del infierno de Waziristán del Sur

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Abdullah, sus cinco hijos y sus siete nietos llegaron exhaustos a la ciudad paquistaní de Dera Ismail Khan. Su huida del infierno de Waziristán del Sur, la región tribal en la que el Ejército combate a los talibanes, se prolongó durante tres días. Recorrieron algunos tramos apiñados en un vehículo; otros, a pie, a través de las montañas, para escapar de los controles militares y del fuego cruzado. Abdullah creía que en Dera Ismail Khan estarían seguros y podrían recuperarse del largo camino, pero se equivocaba.

'Cuando la Policía se da cuenta de que somos de la tribu de los mehsud [la misma a la que pertenece el líder de los talibanes paquistaníes, Hakimullah Mehsud], nos trata a todos como si fuésemos terroristas suicidas que llevan encima un cinturón lleno de explosivos', declara Abdullah al diario paquistaní Dawn.

«Nos registran una y otra vez. Es humillante», critica un desplazado

'Cada policía que nos ve nos pide el carné de identidad, nos interroga y nos registra. Tenemos que contestar a las mismas preguntas una y otra vez. Es humillante', agrega este campesino de 67 años.

La mayoría de las 185.000 personas que han escapado de la violencia en Waziristán del Sur han llegado a esta localidad, cuatriplicando su población en dos semanas. Pero los militares impiden que sean alojados en campos, según denuncia la organización International Crisis Group (ICG).

Islamabad teme que los campos sirvan para reclutar a extremistas

'El Ejército ha prohibido la instalación de campamentos para los desplazados de Waziristán alegando, de forma injustificada, que estos serían un imán para los grupos yihadistas y les permitirían reclutar a nuevos insurgentes', dice ICG en su informe Pakistán: Contrainsurgencia en las FATA.

'Las autoridades locales obligan a los miembros de la tribu mehsud a alojarse en casas de particulares (...) Las familias que les alquilan una casa son sometidas con frecuencia a intimidaciones por parte de las fuerzas de seguridad', continúa el texto. Por eso, muchos residentes se niegan a acogerles y algunos desplazados se pasan días vagando por Dera Ismail Khan sin encontrar un techo bajo el que dormir, una situación que se agravará cuando empiece a nevar.

La Policía local discrepa con ICG. 'No hemos abierto campos porque rechazan vivir en ellos', explica a AFP el jefe de la Policía del distrito. Aun así, reconoce que los recién llegados son tratados como sospechosos: 'Los vigilamos porque entre los desplazados hay insurgentes que se hacen pasar por víctimas inocentes'.

Ese recibimiento discriminatorio a una de las tribus más guerreras y orgullosas de Pakistán ha echado por tierra la propaganda gubernamental previa. Cuando ya sonaban tambores de guerra, los aviones del Ejército inundaron de panfletos el cielo de Waziristán del Sur. 'El objetivo de la ofensiva terrestre no es atacar a los patrióticos mehsud sino salvarles de las garras de los terroristas despiadados que han destrozado la paz en la región', podía leerse en ellos.

Pasados 15 días, nadie se cree el mensaje. 'Ni el Gobierno ni los talibanes nos ayudan. Sólo nos obligan a huir de un lado al otro y cada vez somos más pobres', se queja Sharaf Khan, padre de dos bebés con síntomas de malnutrición.

EEUU guarda silencio sobre los abusos. 'Se callan para no disgustar a un aliado clave en la guerra afgana', responde por e-mail Patrick Duplat, de Refugees International. 'Pero tratando a los desplazados como terroristas aumenta su desconfianza. Ganar militarmente a los talibanes será una victoria pírrica si en la batalla se pierde a la población', sentencia.