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La protesta social se cobra tres víctimas mortales en Atenas

Empleados de un banco fallecen atrapados en un incendio provocado por un grupo violento de manifestantes

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La protesta social en Grecia se cobró ayer las primeras víctimas mortales de la crisis financiera. Dos hombres y una mujer embarazada fallecieron asfixiados en el incendio de una sucursal bancaria de Atenas después de que varios manifestantes prendieran fuego al edificio, según informó la agencia Reuters.

El trágico incidente fue el resultado de una escalada de violencia durante la huelga general convocada para detener el plan de austeridad que votará el Gobierno griego hoy. Decenas de miles de manifestantes (40.000 según la policía y varios medios locales y 200.000 según los sindicatos convocantes) marcharon por el centro de Atenas en un intento de disuadir al Gobierno de Yorgos Papandreu de cumplir las directrices que han impuesto el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la UE como contrapartida para obtener el plan de rescate.

Papandreu califica de 'asesinatos' las muertes en los incidentes de ayer

Un grupo de protestantes exaltados, que las fuerzas policiales relacionan con movimientos anarquistas, lanzaron objetos contra tiendas y escaparates hasta que centraron su ira en la oficina del banco Marfin, cerca ya del Parlamento griego. Los cócteles molotov de los asaltantes prendieron rápidamente fuego en la planta baja de la sucursal, que fue pasto de las llamas antes de que los bomberos pudieran llegar. Algunos empleados lograron escapar saltando desde el balcón. Sin embargo,tres de ellos no pudieron huir a tiempo y los bomberos los encontraron muertos una vez apagado el incendio. La policía tuvo que actuar con gases lacrimógenos para dispersar al grupo más violento que, según aseguran los testigos, eran una minoría aunque mejor organizada que en otros incidentes similares.

Papandreu mostró su indignación por los 'asesinatos' y aseguró que los asaltantes serían perseguidos y juzgados por este delito. Desde las violentas revueltas de finales de 2008, cuando la policía mató a un adolescente en unas protestas antiglobalización, no se había vivido una violencia de este calibre en Grecia. La de ayer es la tercera huelga general que se convoca en el país en lo que va de año.

El Parlamento vota hoy el plan de austeridad en un clima de alta tensión

El paro de ayer tuvo un rotundo éxito en el sector público, donde el plan de ajuste es especialmente severo, pero el seguimiento fue muy desigual en el sector privado. A excepción de las tiendas situadas en los alrededores del Parlamento, un foco potencialmente conflictivo ya que en otras ocasiones los manifestantes han intentado su asalto, la mayoría del comercio permaneció abierto con una particularidad: los lunes y los miércoles una gran parte de los negocios sólo atiende al público hasta las tres de la tarde. Esta costumbre es fruto del tipo de tradiciones que el FMI quiere cambiar con medidas liberalizadoras.

Sin embargo, la paralización del sector público en un país donde este mueve un 40% de la economía, supone de por sí un grave trastorno. El paro de los controladores aéreos mantuvo sin operar a los aeropuertos, los colegios cerraron sus puertas y los hospitales públicos también secundaron el paro. El transporte urbano funcionó con relativa regularidad durante algunas horas de la mañana, especialmente en los barrios alejados de las zonas de conflicto. Con todo, fuentes sindicales griegas consultadas por Público no escondían la satisfacción por el seguimiento 'masivo' de la jornada.

Lo cierto es que la muerte de los tres trabajadores empaña el objetivo de estas protestas y puede tener consecuencias inesperadas en la votación de hoy. Por un lado, los conservadores y los comunistas ya han anticipado que no votarán a favor del paquete de medidas de austeridad. Sin embargo, una gran parte de los griegos censura la radicalidad exhibida ayer, por lo que un voto a favor del plan se interpretaría como un gesto de censura a los hechos ocurridos.

Papandreu sólo necesita mayoría simple para sacar adelante el plan y con los 160 diputados de su partido (de un total de 300) cuenta con el apoyo suficiente para que las medidas de ajuste vean la luz. Sin la aprobación del programa de austeridad, el resto de los gobiernos europeos no activará el plan de rescate que verá la luz definitiva el viernes en un consejo extraordinario del Eurogrupo en Bruselas.