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Rusia protege sus arsenales nucleares de la ola de incendios

Varias embajadas retiran a su personal de Moscú por la intensidad del humo

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Los incendios que arrasan Rusia siguen causando enormes daños naturales y provocando la paralización de la vida en Moscú, una ciudad en la que el humo de los fuegos ha obligado a la población local a permanecer en la calle el mínimo tiempo posible por la alta contaminación del aire.

Las tropas rusas cavaron ayer canales de ocho kilómetros de largo en torno a los arsenales nucleares que tiene en las zonas afectadas por los incendios como medida preventiva ante el avance de las llamas.

Ayer se supo que las autoridades nucleares rusas comenzaron el jueves a poner a salvo todo el material nuclear que estaba en las zonas de riesgo.

Varias embajadas empezaron ayer a retirar a su personal de Moscú debido a la elevada contaminación del aire por los incendios forestales, que según fuentes médicas rusas ha agravado las enfermedades cardiovasculares y disparado las muertes.

'El nivel de contaminación es muy alto', pues la concentración de sustancias nocivas en la atmósfera supera en más de seis veces los niveles máximos, informó el Departamento de Sanidad de Moscú.

Sanidad mantuvo su recomendación a los moscovitas de no salir a la calle, no abrir las ventanas y utilizar mascarillas y máscaras de oxígeno, aunque unas y otras ya se habían agotado en las farmacias, según denunció Irina Lobán, diputada de la Duma de Moscú.

También contribuyó al nerviosismo la advertencia del ministerio de Situaciones de Emergencias de que la posible llegada de incendios forestales a las regiones fronterizas con Ucrania podría volver a esparcir en el aire restos de radiactividad procedente de la catástrofe nuclear de Chernóbil, de 1986.

Fuentes médicas revelaron que desde el comienzo de la ola de calor en junio, con temperaturas de casi 40 grados, en la capital se ha registrado un incremento de los casos mortales por el efecto de las altas temperaturas y el humo en los enfermos.