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Santos rompe con el uribismo

Colombia da "el paso más importante hacia la paz"

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Elegido presidente como continuador de la obra de Álvaro Uribe y con apoyo del Partido de la U, que él mismo contribuyó a fundar, Juan Manuel Santos, ganador en segunda vuelta frente a Antanas Mockus hace un año, marcó una distancia abismal con su antecesor desde el primer día de su gestión. De hecho, la oposición más dura a su Gobierno viene de los sectores uribistas que lo consideran un traidor.

El primer desafío ha sido atajar la corrupción que penetra en todas las esferas del Estado: un sistema de salud en manos privadas pero con amplia financiación pública; la Dirección de Estupefacientes controlada por los propios narcotraficantes; la contratación de las mayores obras públicas del país en manos de corruptos apadrinados por el Estado, que les proveía de 'adelantos' que iban a parar a sus cuentas privadas en Miami o en los Emiratos Árabes Unidos sin que los trabajos se realizaran. Un cuarto frente ha sido la normalización en las relaciones con la oposición y el poder judicial a los que Uribe sometió a seguimientos ilegales y amenazas.

Pero lo más brillante entre los resultados ya tangibles del primer año del Gobierno de Juan Manuel Santos ha sido su política exterior. Cuando accedió a la Presidencia colombiana, las relaciones con los vecinos Ecuador y Venezuela estaban rotas, y Colombia era cuestionada en todas las instancias regionales por su sumisión a Estados Unidos. Hoy ejerce la Secretaría de Unasur; acaba de gestionar la vuelta de Honduras a la OEA, previo regreso del expresidente Zelaya; está ejerciendo un liderazgo regional que antes ostentara Brasil con Lula da Silva, y normalizó las relaciones con sus vecinos.

El protagonismo de este vuelco corresponde a la canciller María Ángela Holguín, quien resume las claves de su gestión en su conversación con Público: 'Básicamente, respeto hacia el vecino, ejercer una relación cordial y pacífica, independiente de cómo piense y del sistema que haya escogido para su economía y su Gobierno'.

Los puntos más débiles del Gobierno Santos son que Colombia sigue siendo el país más desigual del continente, y que las multinacionales siguen depredando su naturaleza y biodiversidad.