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Sirios desplazados en el norte del país: “Dentro de Siria no hay ningún lugar donde huir”

Las personas evacuadas de Alepo y otras regiones se enfrentan a las bajas temperaturas y a la amenaza de nuevos bombardeos en las zonas del norte de Siria.

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“La peor situación la enfrentan las personas desplazadas que viven en las tiendas de campaña, los que no han podido pagar un alquiler, familias con niños que no tienen calefacción, ni electricidad, ni agua" / Zouhir Al Shimale

GAZIANTEP, TURQUÍA.— “Ya no queda ningún lugar en Siria para los que hemos sido evacuados”, dice en una conversación telefónica Ali Alhalabi, que ha sido desplazado en diciembre desde el este de Alepo. “Todas las zonas controladas por los rebeldes han sido bombardeadas. Y mucha de la gente que acaba de ser evacuada a la provincia de Idlib está muy asustada porque teme que vayan a empezar a bombardearla, tal y como han hecho con Alepo”. En la provincia de Idlib se encuentran más de 5.000 de las familias desplazadas en diciembre desde el este de Alepo, según explica Ali. En los últimos días tanto en los pueblos de la provincia de Idlib, como en las afueras de Alepo han fallecido civiles a causa de los bombardeos.

La gente que se encuentra en los campos de desplazados internos tampoco está completamente fuera de peligro. “Corren el riesgo de ser bombardeados, como ha ocurrido en el pasado en otras zonas”, añade Ali. Según el joven, “la vida en Idlib es diferente a la que llevábamos en Alepo. El régimen bombardea la zona una vez a la semana, es muy diferente de los últimos días en Alepo cuando nos bombardeaban cada hora. Hay algo de tranquilidad”, comenta en un mensaje.

A las localidades del norte de Siria y de la provincia de Idlib han llegado civiles evacuados de diferentes zonas de Siria controladas anteriormente por los rebeldes, como Daraya, Homs, Moadamye y últimamente Alepo. “Aquí se juntan miles de civiles que han sido expulsados de sus casas al mismo tiempo. Es obvio que no existen ni los servicios más básicos para tantos desplazados”, cuenta Ali.

“Todas las zonas controladas por los rebeldes han sido bombardeadas. Y los evacuados a la  provincia de Idlib está muy asustada porque teme que vayan a empezar a bombardearla como han hecho con Alepo”

Salma Shiek, que tiene un hijo de 3 años, explica que el mayor problema de los sirios desplazados es la vivienda. “Las rentas aquí son muy altas. Por 100 dólares obtienes una casa de solo dos habitaciones. Pero muchos de los que acaban de llegar de Alepo no tienen ese dinero”. Las más pobres de las familias desplazadas del este de Alepo van a los campos para los desplazados. "Hay alquileres por debajo de los 100 euros, pero solo en las áreas que se encuentran atacadas por el régimen, por Rusia o por la Coalición internacional. La gente más pobre, que no tiene dinero, alquila casas en estas áreas o se va a las tiendas de campaña que hay en los campos de desplazados”.

Para muchos civiles desplazados, estar en la zona de Idlib o en los alrededores de Alepo controlados por los rebeldes, significa solo la primera parada. Temen ser de nuevo desplazados, pero no saben hacía dónde, ni cuándo. Salma explica que los que tienen dinero intentan cruzar la frontera hacia Turquía, aunque la frontera esté cerrada.“Y muchos de los que no lo consiguen viven con el riesgo de ser bombardeados de nuevo en las zonas de Idlib y del norte de Siria. Dentro de Siria no hay ningún lugar donde huir.”

Este es el aspecto del campo de desplazados de Al Noure, en la provincia de Idlib, Siria."Nos bombardean los hospitales y debemos movernos a otra zona que sea segura, igual que las personas desplazadas” / Zouhir Al Shimale

Ali cuenta que él mismo vive en Idlib en casa de unos familiares. Mohamed Adel, el profesor de inglés contactado por Publico en el este de Alepo, explica que ahora vive con su familia en los alrededores de la ciudad, una zona controlada por los rebeldes, pero sabe que ha perdido todos sus bienes. “Yo vivo con mis tíos, tenemos a la familia aquí, más de diez personas en una vivienda. Sabemos que ya no tenemos una casa en Alepo donde poder regresar. Nuestras casas han sido ocupadas y a nosotros nos han echado. Mis amigos me han dicho que han robado los muebles de mi casa. Tampoco sabemos donde vamos a estar dentro de un mes, somos desplazados”.

"Ya no tenemos una casa en Alepo donde poder regresar. Nuestras casas han sido ocupadas y a nosotros nos han echado. Tampoco sabemos donde vamos a estar dentro de un mes, somos desplazados”

El periodista Zouhir Al Shimale se encuentra entre las personas desplazadas del este de Alepo. Explica que en Idlib los recién llegados deben lidiar no solo con el alquiler, sino también con el elevado precio de la comida: “Aquí no estamos como en el Alepo sitiado, sin acceso a los alimentos; aunque puedes encontrar cualquier comida, muchas familias no se permiten comprarla porque no tienen ingresos, no tienen un trabajo". Salma cuenta que viven del arroz y los espaguetis que les llegan de las organizaciones humanitarias sobre terreno. “La peor situación la enfrentan las personas desplazadas que viven en las tiendas de campaña, los que no han podido pagar un alquiler, familias con niños que no tienen calefacción, ni electricidad, ni agua. Hay familias que duermen en las tiendas y solo tienen unas mantas para calentarse, y saben que en sus casas de Alepo ahora viven otras personas y ellos no podrán regresar”.

Vivir en un permanente estado de emergencia

El doctor Wael Al-Raas de la organización UOSSM, cuyos médicos se han encontrado en el punto cero de las evacuaciones de las personas heridas del este de Alepo, explica que la situación sanitaria en esas zonas es crítica debido a la inestabilidad de la zona. “Nadie sabe qué pasará en las próximas semanas, si el régimen va a bombardear la zona o no, depende de las negociaciones, tenemos que esperar. Pero también debemos asegurar a la población desplazada unos servicios mínimos. Necesitamos saber qué áreas son seguras, excluidas de los bombardeos, para poder abrir servicios médicos. Cubrimos una zona, luego nos bombardean los hospitales y debemos movernos a otra zona que sea segura, igual que las personas desplazadas”.

El médico añade que durante la evacuación de los heridos de Alepo, más de 400 personas heridas fueron trasladadas a Turquía. “Hemos dispuesto más de cien ambulancias en los puntos cero establecidos por Rusia para desplazar a las personas heridas. Las intervenciones quirúrgicas se hicieron en el hospital que tenemos cerca de la frontera con Turquía”. El médico explica que, además de los heridos, han encontrado a muchos niños que han quedado huérfanos tras los bombardeos: “En Idlib tenemos un centro para los niños desplazados, donde se encuentran más de 47 niños. Hay un equipo que les ofrece soporte psicológico. También estamos buscando a los familiares de otros niños huérfanos, que pueden llegar a ser alrededor de 400; algunos han sido transferidos a los centros para huérfanos que tenemos en la provincia de Hatay en Turquía”.

“Algunos civiles, aunque necesitan un centro médico, no quieren que se abra uno en su barrio, porque tienen miedo de que sea bombardeado”

A pesar de que en las zonas donde se hallan las personas desplazadas existen hospitales, el médico explica que las necesidades que estos cubren son mínimas. No saben si la zona seguirá siendo segura en el futuro, sin bombardeos y esto les impide expandir los centros: “Algunos civiles, aunque necesitan un centro médico, no quieren que se abra uno en su barrio, porque tienen miedo de que sea bombardeado”.

Para muchos de los civiles desplazados ya no quedan opciones seguras: pueden ser bombardeados por el régimen si permanecen en las zonas de Idlib o detenidos si entran en las zonas controladas por éste o si cruzan la frontera cerrada hacia Turquía: “Nadie sabe dónde va a terminar. Hemos escuchado que algunas personas de las que se quedaron en Alepo durante la evacuación fueron detenidas por las fuerzas del régimen, o incluso obligadas a alistarse en el ejercito si tienen entre 18 y 42 años. Personalmente, quiero quedarme en Siria, en Idlib, no quiero ser un refugiado, pero tengo familiares que se han ido a Turquía.” explica Ali Alhalabi.