Publicado: 04.10.2016 16:10 |Actualizado: 04.10.2016 16:10

Turquía suspende a unos 13.000 policías acusados de golpistas

Desde el fallido golpe de Estado del pasado mes de julio, 130.000 empleados públicos
han sido suspendidos de sus cargos y otras 35.000 personas han sido detenidas. La
Policía cierra la redacción de una TV crítica con el Gobierno en plena emisión.

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Dos trabajadores de IMC TV se abrazan justo después de que la Policía turca haya cerrado la redacción del canal. - REUTERS

Dos trabajadores de IMC TV se abrazan justo después de que la Policía turca haya cerrado la redacción del canal. - REUTERS

MADRID.- La caza de brujas en Turquía no cesa. Las autoridades turcas han decidido suspender a 12.801 policías por su supuesta vinculación con las redes del predicador Fethullah Gülen, a quien Ankara acusa de estar detrás del fallido golpe militar de julio pasado. La Dirección General de Seguridad turca precisa en un comunicado que la decisión fue adoptada en concordancia con la ley del estado de emergencia y que 2.523 de los agentes afectados tienen rangos de oficiales y directores.

Según explicaron varios medios, entre ellos la emisora de noticias NTV y el diario Haberturk, cercano al Gobierno, la decisión se tomó poco después de la pasada medianoche y ha sido transmitida este martes a los policías afectados, que están repartidos por las 81 provincias del país. No obstante, el mayor número de ellos se concentra en Ankara (1.350), Izmir (570), Diyarbakir (650) y Hakkari (350). La Dirección de Seguridad investigará a cada policía suspendido, que será a su vez despedido si se verifica su vinculación con la cofradía de Gülen.



Según NTV, en los dos meses y medio transcurridos desde la fallida asonada del 15 de julio unos 130.000 empleados públicos han sido suspendidos de sus cargos. La semana pasada, el ministro turco de Justicia, Bekir Bozdag, confirmó la suspensión de 70.000 personas y la detención de 35.000 bajo la ley del estado de emergencia.

Precisamente, este lunes el Consejo de Ministros de Turquía anunció que prorroga otros 90 días el estado de emergencia proclamado el 20 de julio. El presidente, Recep Tayyip Erdogan, ya avisó el jueves de la semana pasada de que la situación podría alargarse "hasta 12 meses para combatir la red de simpatizantes de Gülen", quien vive en Estados Unidos desde 1999, por lo que Ankara ha pedido a Washington su extradición.

Por otro lado, agentes de la policía han cerrado este martes la redacción de un canal de televisión crítico con el Gobierno en plena emisión. La Policía entró a la redacción mientras IMC TV estaba informando sobre el cierre de otra emisora crítica, Hayatin Sesi TV, cuya redacción había sido cerrada y sellada poco antes por los agentes.

Al igual que Hayatin Sesi TV, el canal IMC TV, que presta especial atención al conflicto kurdo de Turquía, se halla entre las 12 emisoras cerradas por decreto el jueves pasado, bajo la acusación genérica de "difundir propaganda terrorista". Ya en febrero pasado, el operador de satélite turco Türksat había rescindido el contrato con IMC, alegando problemas de "seguridad nacional", pero el canal seguía emitiendo por el satélite Hotbird y por internet.

Los doce canales fueron cerrados al amparo, una vez más, del estado de emergencia. Pero aunque en los meses anteriores el Gobierno decretó el cierre de numerosos canales y emisoras de radio vinculados al movimiento gülenista, las emisoras afectadas ahora no tienen vínculo alguno con la cofradía sino que se sitúan a la izquierda del espectro político, con simpatías por el movimiento marxista kurdo y la minoría aleví, considerada también de izquierdas.

Bajo el estado de emergencia, el Gobierno tiene potestad de emitir decretos con fuerza de ley, suspender libertades y derechos fundamentales, imponer obligaciones financieras y laborales a los ciudadanos y conferir poderes especiales a los funcionarios, sin que estas decisiones puedan ser recurridas ante la Justicia. Desde que se implantó, más de 100 periodistas han sido detenidos, 775 han visto cancelada su tarjeta de prensa y 2.300 han perdido su trabajo, según han denunciado las organizaciones de la prensa turca.