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Zapatero aboga por combatir la pobreza con una tasa Tobin

La idea de un gravamen "mínimo" sobre las transacciones financieras fue lanzada por Sarkozy en Naciones Unidas. El Gobierno calcula que permitiría recaudar más de 30.000 millones

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Si las finanzas son globales, la banca también debe contribuir a la estabilidad global. A partir de esta filosofía, enunciada por el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, José Luis Rodríguez Zapatero abogó este lunes en Naciones Unidas por implantar una tasa Tobin para sufragar la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que persiguen erradicar en 2015 la miseria y el hambre en el mundo.

Ante la evidencia de que las aportaciones públicas son claramente insuficientes, el presidente del Gobierno se declaró a favor de 'instaurar una tasa sobre las transacciones financieras internacionales' destinada específicamente al cumplimiento de esos objetivos y comprometió su defensa en todos los foros internacionales en los que España está representada, desde la Unión Europea al G-20.

El club de los países más poderosos será presidido el año próximo por Sarkozy, que precedió a Zapatero en el uso de la palabra y en el planteamiento de establecer 'una tasa mínima' sobre aquellas transacciones. El presidente francés defendió la necesidad de 'explorar nuevas formas de ingresos' y subrayó que lo fundamental 'es tomar decisiones' cuanto antes.

En el marco del debate sobre la puesta en marcha de fuentes innovadoras de financiación, Zapatero se inclinó por la fórmula 'más directa'.

'Parece bastante sensato, justo y lógico que los países pidamos un mínimo esfuerzo al funcionamiento del sistema financiero para que saquemos de la pobreza extrema a millones de seres humanos', afirmó en su intervención ante el plenario de la reunión de Alto Nivel sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio que se celebra en la ONU, con el recuerdo de que fueron los estados los que tuvieron que acudir al rescate de las entidades financieras cuando estalló la crisis. Fuentes gubernamentales españolas calculan que a través de esta tasa podrían recaudarse más de 30.000 millones de euros al año.

Zapatero, que no se atuvo al discurso que llevaba escrito, soslayó en su intervención la posibilidad de establecer otro tipo de tasas, como la aportación voluntaria establecida en Francia para los pasajes de avión, cuya aplicación en España se descartaba ayer desde fuentes gubernamentales.

Este impuesto voluntario, que en el país vecino se calcula que ha proporcionado unos ingresos de 160 millones de euros, consiste en una donación por el pasajero de un euro en los vuelos nacionales y dos en los internacionales, que se multiplica por dos para los pasajes business. Tampoco abordó Zapatero la posibilidad de incorporar a la cesta de tasas las actividades energéticas.

El presidente del Gobierno arrancó uno de los varios aplausos que cosechó su discurso cuando defendió que la crisis no es ni puede ser una excusa. Así, aseguró que, a pesar del 'frenazo' —un recorte de 800 millones en dos años—, su Gobierno mantiene el objetivo de situar la ayuda al desarrollo en el 0,7% del PIB para 2015.

Éste es el compromiso global asumido por los países de la Unión Europea, que el presidente había anticipado a 2012 antes del plan de ajuste, un adelanto al que ha tenido que renunciar para volver al calendario de la UE. 'El frenazo será temporal, coyuntural', aseguró tras reivindicar que España es el país desarrollado que más incrementó la ayuda al desarrollo en los últimos cinco años, hasta duplicarla.

El presidente del Gobierno reivindicó la meta de reducir la pobreza en 2015 'hasta niveles compatibles con la conciencia y la condición de seres humanos'. Zapatero sostuvo que ha habido 'avances', pero 'no todos los que deseamos' en el desarrollo de la iniciativa que calificó como 'la movilización más clara y comprometida de la historia' para erradicar la miseria y el analfabetismo.

'Se pueden lograr los objetivos en los próximos cinco años si cada país cumple', sostuvo.

Para lograrlo, subrayó como un factor decisivo la lucha contra la discriminación de género, sobre todo en el ámbito rural, donde el peso de la mujer en el ámbito familiar tiene especial relevancia. En este planteamiento profundizó durante su intervención previa en la mesa dedicada a la pobreza, el hambre y la igualdad.

Zapatero destacó que la crisis tiene 'muchas caras e imágenes', pero 'la peor y más dramática' es la que lleva a la muerte por hambre, no sólo por sus consecuencias evidentes, sino por cuanto afecta también a 'la dignidad como seres humanos', de modo que la seguridad alimentaria ha de ser otro objetivo capital.

El presidente del Gobierno entregó en Naciones Unidas las 31.000 firmas recogidas en España por Intermón-Oxfam para reclamar el cumplimiento de los Objetivos del Milenio en la fecha prevista.