Publicado: 06.02.2013 10:27 |Actualizado: 13.12.2014 18:31

Ahmadineyad en Egipto

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La metamorfosis de Egipto no va por buen camino. Los Hermanos Musulmanes están encontrando numerosas dificultades frente a una oposición liberal que cuenta con el apoyo de Occidente y que les está poniendo las cosas muy difíciles.

El contexto de Oriente Próximo tampoco es muy halagüeño y esto es gran parte por la enemistad a muerte que mantienen algunos países sunníes de la región con Irán, cuyo presidente, Mahmud Ahmadineyad, inició ayer una visita a Egipto.

El apretón de manos y los besos que se cruzaron Ahmadineyad y su huésped Mohammad Musi en el aeropuerto de El Cairo no deben despistar o causar malentendidos. Egipto e Irán están muy lejos de compartir la misma sintonía, aunque siempre es positivo que dos países que durante los últimos 33 años han estado tan alejados, y que son dos potencias en la región, se avengan a dialogar.

Uno de los problemas que los presidentes abordaron ayer es Siria, donde la situación es estremecederora, con más de tres millones y medio de refugiados y desplazados, y donde los países sunníes del Golfo, con Arabia Saudí a la cabeza, están metidos hasta los codos, tanto como Irán.

Las revueltas de hace dos años en Deraa pusieron en órbita a los saudíes y sus aliados, quienes con el apoyo de Occidente, tratan de acabar con el régimen de Bashar al Asad al precio que sea, que está siendo bastante alto y probablemente lo será más.

Los saudíes quieren terminar con el régimen alawí y al mismo tiempo debilitar a Irán. Los occidentales quieren llevar la "democracia" a Siria (pero no al Golfo) cueste lo que cueste. E Israel quiere atajar la conexión de Irán y Siria con Hizbola. Todos salen ganando.

Mursi, que en agosto último estuvo en Teherán, mantiene una posición intermedia con respecto a Siria. Por supuesto, quiere acabar con el régimen de Asad, pero parece que no se está metiendo en Siria tanto como hacen otros países sunníes. Sin embargo, tiene que guardar las apariencias puesto que los países del Golfo dan a Egipto un respaldo económico considerable.