Publicado: 07.11.2016 08:38 |Actualizado: 07.11.2016 08:38

Un año del 7-N, seguimos!

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Ya son 54 mujeres asesinadas por violencia machista, las mismas que en 2014./EFE

Ya son 54 mujeres asesinadas por violencia machista, las mismas que en 2014./EFE

Miembro de la Plataforma 7-N de Madrid

El 7 de noviembre de 2015, hoy hace un año, cientos de miles de personas venidas de todo el país ocuparon las calles de Madrid en una Marcha contra las violencias machistas que exigió que el terrorismo machista fuese considerado una cuestión de Estado.
Desde entonces hasta hoy, más de 77 mujeres han sido asesinadas, y ellas son solo la punta del iceberg de la violencia de género. Según datos arrojados por la Macroencuesta sobre Violencia de Género realizada por el Gobierno, el 10% de las mujeres de más de 16 años había sufrido violencia física, un 25% violencia psicológica de control, un 22% violencia psicológica emocional, un 8% violencia sexual y un 11% violencia económica.



Esos son los datos que ofrece y tiene el propio Gobierno. Sin embargo, no deben parecerle lo suficientemente obscenos como para modificar la intervención, tomar cartas en el asunto y abordar la violencia como una cuestión de Estado. Este año, el 7-N ha centrado su denuncia en las agresiones sexuales ¿Por qué? Porque en nuestro país, 1.447.687 mujeres afirman haber sufrido alguna vez en su vida violencia sexual fuera de la pareja y casi la tercera parte (el 29%) era menor de edad en el momento de la agresión.

Un dato escalofriante que obliga a incorporar a nuestras históricas demandas un Plan de Acción en las familias, calles, aulas y empleos, que contemple medidas de prevención y protección especializada conforme al artículo 7 del Convenio de Estambul. Es decir, activando la interlocución entre el Parlamento, los organismos de igualdad de las mujeres de ámbito autonómico y local y a las organizaciones feministas.

El terrorismo machista sigue sin ser una Cuestión de Estado. Prueba de ello es que en el debate a cuatro organizado por Televisión Española con motivo de las elecciones legislativas del pasado 26 de junio, se dedicó a esta cuestión 26 segundos. Y, en concreto, el recién investido Presidente del Gobierno no dedicó ni uno solo.

El recorte presupuestario en políticas de igualdad fue del 20,9% a lo largo de la pasada legislatura (2012-16) y del 47,6% respecto a 2009. En 2016, y de momento no se han aprobado otros, la inversión presupuestaria destinada a políticas de igualdad y contra la violencia de género represento tan solo el 0,01% del total del gasto consolidado.
Recortes que han provocado que el Sistema de Seguimiento Integral en los casos de Violencia de Género del Ministerio del Interior (Sistema VioGén) haya pasado de proteger a 31.691 víctimas en 2010, a 16.613 en 2015.

La LOMCE ha consolidado una educación sin igualdad. Mientras se excluye la educación para la igualdad de género y la educación afectivo-sexual en el currículum educativo, se financia con fondos públicos la educación segregada por sexos.

Persisten las visitas y patria potestad de padres maltratadores condenados, y la custodia compartida de hijas e hijos judicialmente impuesta, sin acuerdo, no solo no se ha eliminado sino que ha aumentado, algo que no ocurre en ningún otro país de la Unión Europea.

A la luz de estos datos, y de otros tantos que no tendría tiempo para relatar hoy aquí, no es de extrañar que Naciones Unidas a través del Comité sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW por sus siglas en inglés) criticase duramente las políticas del Gobierno en violencia de género y en otros muchos ámbitos (laboral, salud, participación, etc.), le conminase a cumplir los acuerdos internaciones, entre ellos el Convenio de Estambul, y a reformar la Ley 1/2004 para que estén reflejadas todas las formas de violencia contra las mujeres. Pero al igual que se han ignorado las pretensiones del 7N, ni una sola de las recomendaciones efectuadas por CEDAW al Gobierno español ha sido atendida por el Ejecutivo.

Por eso hoy volveremos a salir a las calles, para decir algo tan obvio como que NO es NO. Ni es sí, ni es puede. Es No. Y que nos queremos vivas, nos va la vida en ello.