Publicado: 15.05.2014 17:30 |Actualizado: 15.05.2014 17:30

Y Ana Botella agradeció la asistencia de Soraya "Rodríguez" de Santamaría

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La alcaldesa de Madrid es famosa por sus tropezones oratorios. Y en el día de la fiesta mayor de la ciudad, no iba a ser menos. Así que Ana Botella agradeció en su discurso la presencia de Soraya "Rodríguez de Santamaría", esto es, de la vicepresidenta del Gobierno, lo que provocó la sonrisa de la aludida, que se ensanchó cuando la alcaldesa se vino arriba minutos después y aprovechó una nueva alusión a la ‘vice' para pronunciar su nombre correctamente. Sonrisa del público asistente.

El traspié de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, era esperable. Así que Sáenz de Santamaría la miró con afecto, que se convirtió en abierta sonrisa cuando la edil volvió a aludir a su apellido, esta vez bien pronunciado. Alusión precedida por la evocación del patrón de la capital de España, San Isidro Labrador, quien con su cayado hacía fructificar los campos. Ella, Ana Botella, no era quién para rectificar la leyenda del santo, ni a su cayado, y así lo proclamó en su discurso mientras alababa las trayectorias vitales de los premiados: la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, Cáritas Diocesana, la Organización de Transplantes que dirige Rafael Matesanz y el entrenador Vicente del Bosque.

"Madrid no se afirma ni se hace contra nadie; Madrid se afirma y se hace para todos". La alcaldesa destacó esa apertura de miras y esa luz que aporta Madrid, en su búsqueda diaria de un horizonte mejor, y que alumbra ejemplos que merecen ser imitados, porque ayudan a aproximarse "a lo que creemos mejor". Ejemplos de trayectorias como las de los premiados, quienes escogieron sus caminos con libertad y que simbolizan que los españoles pueden lograr, cuando se lo proponen, "cualquier empresa común por difícil que parezca".

El presidente de la Asamblea de Madrid, Ignacio Echeverría, conversa con la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes. EFE

Su discurso fue pronunciado en la entrega de premios, celebrada en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles. Punto de encuentro de la política madrileña y nacional, con la asistencia, entre otros, del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón; el fiscal general del Estado, Eduardo Torres Dulce; el vicepresidente de Senado, Juan José Lucas; el presidente de la Comunidad, Ignacio González, y la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, además de Soraya Sáenz de Santamaría.

 "... más en amor fui tan alto que le di a la caza alcance". Una profunda Estrella Morente cantó los versos de San Juan de la Cruz sobre un amor tan profundo que se escapa de la realidad. La cantaora culminó su intervención con un chotis. Y, después, los invitados tomaron un supuesto 'vino español', convertido por el patrocinador cervecero -‘Heineken España', matizó el altavoz ceremonial- en botellas metálicas de cerveza, muy frías y bien recibidas en un San Isidro caluroso.

Esa evasión de la realidad es la que parece vivir el PP madrileño. ¿Qué pinta la Junta Electoral en una final de fútbol como la Champion League? Nada. Pero, puesto a eludir conflictos, mejor sacar a relucir un tercero en discordia en el pulso por la fallida pantalla gigante que se iba a instalar en la Puerta del Sol, en lugar de asumir la realidad: el pulso que se mantiene en el PP madrileño a cuenta de las ambiciones políticas de Cristina Cifuentes.

La Delegada del Gobierno no pierde pie para salir victoriosa ante los medios. Y ha ganado su particular pulso a Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, a cuenta de una pantalla gigante que el segundo quería instalar en la Puerta del Sol para ver la final de fútbol el 24 de mayo.

La pantalla de marras estuvo presente en los corrillos de los invitados a la entrega de premios de la capital, cerveza helada en mano. Salvador Victoria, el vallecano que agrupa la consejería de Presidencia, Justicia y Portavoz del Gobierno, ya reveló que se habían dirigido previamente a Cifuentes para conocer su parecer sobre la instalación de una pantalla gigante en Sol. Y que su respuesta escrita no contenía objeción alguna. Pero eso es no conocer a Cifuentes, amiga del juego corto a golpe de teletipos cargado de fuentes de. Y ahí que les llegó el teletipo donde la delegación del Gobierno alertaba de la peligrosidad de juntar las dos aficiones ante una pantalla asemejando a los seguidores del Atlético de Madrid y del Real Madrid con peligrosos hoolingans dispuestos a rebanarse mutuamente el pescuezo a la menor contrariedad del marcador.

El presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, conversa con el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón. EFE

La alcaldesa, oportuna, sacó al larguero el balón al esgrimir que debía ser la Junta Electoral Central la que dirima el conflicto. Pero fuentes de la Comunidad de Madrid ya aclaraban que una Junta Electoral nada tiene que decir sobre una final de fútbol, a no ser que los jugadores revelen sus favoritos a las elecciones europeas en plena jornada de reflexión.

"Nosotros, evidentemente, a la vista de la posición de la Delegación de Gobierno no instalaremos la pantalla que teníamos prevista, como es lógico", declaró a la entrada del acto González, el presidente de la Comunidad de Madrid. Y Cifuentes, al quite, culminó su jugada al tildar esta decisión de "correcta", porque juntar ambas aficiones "no era una buena idea".

Oído en un corrillo: Delegación del Gobierno 1 - Comunidad de Madrid, 0.