Publicado: 03.12.2013 07:00 |Actualizado: 03.12.2013 07:00

Un agujero de 20 millones de euros provoca un terremoto político en el Ayuntamiento insignia de IU

Un informe de la Cámara de Cuentas reveló el total descontrol por parte del Consistorio de Rivas Vaciamadrid sobre la Empresa Municipal de la Vivienda. La Asamblea local de IU pidió la dimisión del concejal de Urbanismo y un

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El pasado día 19 de noviembre la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid publicó el informe fiscalizador del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid en los ejercicios 2010 y 2011, poniendo de relieve la existencia de un agujero contable de 20,9 millones de euros en la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV). El Consistorio, en manos de Izquierda Unida desde 1991 y uno de los buques insignia de la Federación que dirige Cayo Lara, está dirigido desde hace diez años por José Masa. Ayer, en un movimiento inesperado, el alcalde anunció el cese de la concejala de Hacienda, Ana María Reboiro, abriendo una crisis de Gobierno sin precedentes.

El motivo es sencillo: la decisión se tomó a espaldas de su equipo y de la Asamblea local de IU, que la semana pasada reclamó la dimisión no de Reboiro, sino del concejal de Urbanismo y exalcalde Fausto Fernández al tiempo que exigió recuperar el control municipal de la EMV -que este último externalizó en 2003- y una auditoría de las cuentas para saber si se habían cometido irregularidades y actuar así legalmente contra los responsables.

La historia cuenta con el agravante de que ya en el mes de julio, cuando la Cámara presentó el primer borrador de su fiscalización a Masa, el alcalde conocía el desajuste financiero de la gestora de la EMV, Habyco XXI, y sin embargo, también desoyó la voluntad de los militantes.

Ayer, en una conversación telefónica con Público, el coordinador de IU en Rivas, Pedro del Cura, explicó que el grupo municipal se enteró del cese de Reboiro "con una nota de prensa" y calificó el hecho de "grave" porque lo que está pidiendo "la organización es transparencia y resolver los problemas de la EMV". De la Concejalía de Hacienda depende la interventora que habría llevado a cabo la auditoría y para Del Cura, el cese de la concejala "es una prueba de fuerza a la organización", por lo que si el alcalde "no rectifica", entonces tendrá que enfrentarse a las decisiones de la Asamblea.

La Cámara de Cuentas, en su informe, señala una serie de irregularidades preocupantes que van desde una sobrefacturación de Habyco XXI a la EMV de 3,9 millones de euros, pasando por la no justificación del pago del alquiler de sus oficinas o el hecho de que la empresa Audilex, que audita a la EMV, también es la auditora de la propia Habyco XXI. Esto, unido a la carencia de "control interno", "control de gestión" y "control financiero" de la EMV, llevan a la Cámara a apuntar que el desequilibrio en las cuentas asciende a 20,9 millones.

En un Pleno celebrado el pasado viernes, Masa recurrió al que quizá es el peor argumento que puede utilizar un gestor público que está en entredicho: la persecución política. El alcalde vino a decir que la Cámara de Cuentas está controlada por el Gobierno de la Comunidad, que es del PP, y que por eso el informe era desfavorable con Rivas. También justificó los desarreglos con que el precio de la vivienda en los dos años auditados era menor que el de antes de la crisis y eso conllevaba pérdidas.

Desde la militancia de IU y del PCE en Rivas, la pregunta es la misma: "Si no tienen nada que ocultar, ¿por qué no ordenan la auditoría y acatan la decisión de la Asamblea de cesar a Fernández?". La respuesta es complicada, pero aquí es donde entra en juego el conflicto interno que tiene partida en dos a IU de la Comunidad de Madrid. Sólo que en Rivas "el 80% de la Asamblea forma parte" del sector crítico representado en las corrientes Frente Amplio y Cambiar IUCM, según un miembro del Consejo Político Local (CPL).

Masa y Fernández, sin embargo, tienen el apoyo de la dirección regional. Los dos pertenecen a Izquierda Abierta Madrid, formación que le dio a Eddy Sánchez los votos necesarios para ser coordinador en Madrid hace ahora justo un año, y según las fuentes consultadas por este diario, tienen una importancia especial en el juego de equilibrios internos. Ambos se enfrentan ahora a la expulsión.

Del Cura, consciente de la gravedad del asunto, reiteró ayer a Público antes de una reunión del CPL que "no se trata de un problema interno" y espera a que tanto la dirección federal como la regional "respondan a los informes que ya les he presentado". Esta mañana, él y otros miembros destacados de IU Rivas darán una rueda de prensa para explicar su postura.