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ENTREVISTA | GABRIELLA COLEMAN

"Los estados han usado Anonymous como excusa para recortar libertades en Internet"

"Lo habrían hecho igualmente. De hecho, la vigilancia masiva de la NSA es muy anterior", afirma la antropóloga que se ha sumergido en las profundidades del activismo hacker, destacando la falta de rigor de la Policía al denunciar a tres activistas españoles por ser "la cúpula" del grupo: "Anonymous no tiene cúpula, es totalmente descentralizado" 

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Gabriella Coleman, en su entrevista con 'Público'. CDC

@CdelCastilloM

MADRID.- En 2008 algunos hackers, que hasta entonces habían usado sus conocimientos de la red y el mundo digital en la programación y, de vez en cuando, gastar lo que ellos llamaban "bromas pesadas", estuvieron en el centro de una protesta contra la Iglesia de la Cienciología. El motivo, ocho años después de los hechos, poco importa ya. El caso es que, de manera inesperada, estos hackers revelaron una sensibilidad activista y fueron capaces de llevar la indignación de las redes a la calle mucho antes de la eclosión del 15-M, las primaveras árabes o Occupy Wall Street. 

Sin embargo, no querían perder el anonimato del que disfrutaban en la red. Además, corrían rumores de que los cienciólogos sacaban fotografías de todos aquellos que se manifestaban contra ellos. A alguien se le ocurrió entonces proponer que los asistentes a las protestas llevaran una máscara de Guy Fawkes, conspirador británico del siglo XVI muy popular en la cultura anglosajona. Se fusionaban así Anonymous como sujeto político con su marca, una máscara, que simboliza uno de sus principales leitmotiv: el anonimato.

Desde entonces Anonymous es "una plataforma para que aquellos que han decidido pasar a la acción puedan hacerlo", lo que atrajo la atención de Gabriella Coleman (1973), atropóloga cultural especialista en hacktivismo. Tras poder estudiarlo desde dentro, Coleman concede una entrevista a Público mientras se desarrolla el juicio en Gijón contra aquellos a los que la Policía ha denominado "la cúpula" del movimiento. Proceso al que se han sumado dos ciberataques recientes contra los cuerpos de seguridad —de los que los hackers españoles se han desmarcado—, el marco perfecto para la presentación de su libro: Las mil caras de Anonymous: Hackers, activistas, espías y bromistas (Arpa editores). 

La pregunta ineludible: ¿Qué es Anonymous?

Ahora mismo, Anonymous es un nombre que usan diferentes grupos de activistas y algunos hackers, no conectados entre ellos, para coordinar distintos tipos de acciones y protestas, que pueden ir desde el hacking, como ayer mismo ha ocurrido en España, a protestas en la calle a publicitar determinados temas. Han sido hacktivistas desde 2008, aunque es sobre todo desde 2011 cuando mucha gente empieza a usar el nombre en protestas globales. Pero es un grupo totalmente descentralizado. Cualquiera puede adoptar el nombre de Anonymous.

Una trabajadora limpia una máscara de Guy Fawkes en Sao Goncalo, cerca de Rio de Janeiro. REUTERS/Ricardo Moraes

Ahora en España se está juzgando a hackers a los que la Policía acusa de ser "la cúpula" de Anonymous. ¿Es correcto decir que Anonymous tiene una cúpula?

No, no. En absoluto. Hay ciertos grupos en Anonymous que tienen más capacidades que otros, y que pueden captar más atención. Pero si tú detienes un par de personas, como ha pasado aquí en España, y los juzgas, no detienes a Anonymous. ¿Y no lo han hecho, verdad? Hubo un hack ayer mismo. Porque hay gente diferente, grupos diferentes. Hubo un período en los Estados Unidos en el que había dos grupos principales (Lulzsec y Antisec), que eran muy prolíficos. Arrestarlos ralentizó el movimiento, pero la actividad continuó en diferentes lugares alrededor del mundo.

En España Anonymous se popularizó a raíz del 15-M, que con el tiempo ha podido llegar a las instituciones. ¿Puede pasar algo parecido con Anonymous?

Es una evolución natural para muchos movimientos sociales. Yo también he estudiado el movimiento del software libre, y en el comienzo era muy anti-institucional, flexible, adaptable, y ahora es muy institucional. Con Anonymous creo que no habrá ese tipo de evolución, porque si quieres permanecer anónimo es muy difícil acceder a las instituciones, no hay instituciones anónimas, necesitas el cara a cara. Por eso es muy difícil para estos activistas dar ese salto.


"Anonymous no tiene 'cúpula'. Puedes arrestar personas y juzgarlas, pero no detendrás a Anonymous. ¿Y no lo han hecho, verdad? Hubo un hack ayer mismo"

Por eso ellos siguen haciendo protestas. Y apoyan, como individuos, a los que intentan acceder a la política institucional, aunque no les veo yendo a partidos del establishment. Aquí en España existe el Partido X por ejemplo, y alrededor del mundo hay partidos piratas, que es muy fuerte en Islandia por ejemplo, que son vías que encajarían para que los activistas d Anonymous puedan acceder a la política institucional.

Como mencionas, en España existió el Partido X, organizado en red, pero no llegó a cuajar. ¿Crees que hay futuro para los partidos organizados en red?

Creo que lo hay. Estoy bastante familiarizada con la experiencia del Partido X y es interesante porque tenían una metodología muy precisa, y una filosofía extraída en la cultura hacker, democrática, basada en las interacciones de la comunidad. Es posible tener partidos organizados de este tipo capaces de lograr cosas, pero tomará tiempo. Es muy diferente a los partidos tradicionales, donde tienes un líder que concentra todas las miradas, y tú votas por ese líder. Es una experiencia en otro sentido, y creo que va a tomar algo de tiempo antes de que su metodología y visión sea entendible.

En sus comunicados, Anonymous suele decir que "cualquiera que cometa injusticias o guarde secretos que nos afecten a todos" puede ser hackeado.
¿Cuál es el verdadero poder de Anonymous?

Hay diferentes momentos. Por ejemplo en 2012 el equipo que Obama formó para ayudarle a ser reelegido estaba muy preocupado por la posibilidad de ser hackeados por Anonymous. Su arma es que son impredecibles. Nadie sabe cuándo van a golpear. No es como en el resto de protestas ciudadanas, que gracias a los smartphones y las redes sociales, el poder sabe cuándo van a ocurrir. Hoy en día están golpeando menos, pero lo están haciendo de una forma que nadie ha sido arrestado en los dos últimos años. 

"Me asombra el tiempo que Anonymous se ha mantenido activo. Persiste. Y creo que en parte es por tener como símbolo a Guy Fawkes, una figura fascinante que ha persistido por sí misma mucho tiempo. Es parte de la mitología, y ahora Anonymous es parte de esa mitología también"

Parte del poder de Anonymous es que es una plataforma para que aquellos que han decidido pasar a la acción puedan hacerlo. Mucha gente que ha participado en Anonymous ha sido activista tradicional fuera de Anonymous. Por poner un ejemplo, Mustafa Al-Bassam, que tenía 16 años cuando empezó en Lulzsec (uno de los grupos más activos de Anonymous, que en 2011 llevó a cabo ataques informáticos durante 50 días). Fue detenido y era demasiado joven para ir a la cárcel, por lo que tuvo que hacer trabajos para la comunidad. ¿Pero qué ha hecho después? Es uno de los principales miembros de Privacy Internacional, la ONG más importante de Reino Unido denunciando los programas de vigilancia informática del Estado. También es muy activo políticamente. En este tipo de efectos, muy específicos, que no cambiarán el mundo, pero en los que yo pienso que Anonymous es muy importante.

En el libro mencionas que parte de las críticas que ha recibido Anonymous es que son precisamente sus actividades las que han provocado que los estados recorten libertades en Internet.

Sí, pero yo creo lo contrario. Los estados han usado el nombre de Anonymous para justificar eso, pero si no hubiera existido Anonymous lo habrían hecho igualmente.

Antes de que existiera Anonymous la NSA ya estaba espiando indiscriminadamente.Los poderes han usado a Anonymous como excusa, para que la gente diga: ¡Ah! Están actuando contra los hackers. Pero realmente creo que Anonymous no ha contribuido a empeorar la situación. La situación ya era horrible incluso antes de que los Estados usaran su nombre para justificarlo. Ahora lo que ocurre es que hay un grupo de gente mucho más politizada respecto a este tema, principalmente por las revelaciones de Snowden.

Una máscara de Guy Fawkes (centro) entre otras de personalidades y personajes famosos. REUTERS/Ricardo Moraes

¿Entonces crees que vamos a peor? ¿Que cada vez habrá más vigilancia y restricciones de libertades en la red?

Sí. Pero creo que depende de en qué área. Por ejemplo la piratería siempre será un bucle. La industria del copyright consigue legislaciones favorables, multa a la gente, tumba determinadas tecnologías... ¿Pero qué han conseguido? La piratería sigue siendo fácil. Puedes ir online y conseguir el contenido que quieras como se hacía hace 10 años.

La vigilancia es otra historia. Me resulta muy difícil imaginar que un grupo pequeño de gente pueda ganar. Los poderosos tienen demasiados recursos: Google, Facebook, la NSA… para recopilar todos los datos que quieran sobre nosotros. Creo que es posible crear pequeñas unidades, donde periodistas expertos en derechos humanos, activistas, abogados, académicos, expertos en encriptación, usando Tor, puedan resistir… Pero puede ser una batalla perdida, es muy difícil de imaginar cómo alguien puede usar todas las herramientas necesarias para escapar de la vigilancia masiva.

¿El uso de Anonymous sigue siendo una cuestión sobre todo generacional?

Definitivamente la gran mayoría de la gente está entre los 15 y los 35. Quizá ya alcanzamos dos generaciones. A mi me asombra el tiempo que Anonymous se ha mantenido activo. Persiste. Y creo que lo hace por dos motivos: una tener como símbolo Guy Fawkes, una figura fascinante que ha persistido por sí misma muchísimo tiempo. Todo el mundo lo identifica con V de Vendetta, pero realmente es muy anterior. Se ha convertido en parte de la mitología, y ahora Anonymous es parte de esa mitología también.

Y segundo, por la impredictibilidad que produce que cualquiera pueda usar el nombre, hay muchas formas de actuar bajo él. No solo son ataques cibernéticos, sino cualquier crítica a la cultura del consumismo, defensa del conocimiento libre, la transparencia… Todo eso es la marca Anonymous.