Publicado: 08.10.2015 19:45 |Actualizado: 09.10.2015 17:20

La CUP quiere medidas de “ruptura democrática” con el Estado antes de la investidura del president

La candidatura independentista imprescindible para una mayoría de escaños reclama un proceso constituyente y la aplicación inmediata de un plan de choque contra la pobreza

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El cabeza de lista y diputado electo Antonio Baños, durante su intervención en la conferencia de la CUP. / EFE

El cabeza de lista y diputado electo Antonio Baños, durante su intervención en la conferencia de la CUP. / EFE

BARCELONA.- La CUP ha roto su silencio, tras una semana sin hacer ninguna declaración ni conceder entrevistas, en una conferencia política que había generado una enorme expectación mediática y que ha servido para que la formación independentista y anticapitalista se reafirmara en sus tres ejes para llegar a un acuerdo con Junts pel Sí: ruptura democrática con el Estado español, inicio de un proceso constituyente catalán y aplicación inmediata de un plan de choque contra la pobreza.

En la conferencia, celebrada en el auditorio del campus de Ciutadella de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) -curiosamente situado sólo a cientos de metros del Parlament-, la CUP ha vuelto a dejar claro que no contempla investir a Artur Mas como presidente de la Generalitat. El acto ha contado con varios representantes de Junts pel Sí, como sus cabezas de lista por Barcelona y Girona, Raül Romeva y Lluís Llach, o los diputados Jordi Turull (CDC) y Oriol Amorós (ERC).

La formación de izquierdas ha querido lanzar varios mensajes de presión a Junts pel Sí y como novedad ha pedido medidas de “ruptura democrática” con el Estado antes de la investidura del presidente del gobierno catalán. Con todo, la CUP ha admitido que Junts pel Sí ganó las elecciones del 27 de septiembre y, por lo tanto, la formación del gobierno le corresponde. En palabras de Benet Salellas, diputado electo y cabeza de lista de la formación en la provincia de Girona el 27-S, para que el proceso hacia la independencia “sea irreversible”, se tiene que producir esta “ruptura democrática” con el Estado, porque “la legalidad heredada no nos permitirá construir una república catalana soberana”.

Fuentes consultadas por Público, han confirmado que esta exigencia se ha puesto encima de la mesa en las negociaciones con Junts pel Sí y que la coalición de CDC y ERC no la vería con malos ojos. En concreto, se estaría planteando la posibilidad de convocar un pleno extraordinario tras la constitución del Parlament y antes de la investidura del presidente, que serviría para hacer una declaración con contenidos de ruptura hacia la legalidad española. En su intervención, Salellas ha planteado no aplicar leyes como la Lomce -conocida popularmente como ley Wert- o la ley mordaza y ha defendido desobedecer desde el primer momento al Tribunal Constitucional (TC) y no acatar más sus sentencias. Las mismas fuentes afirman que las negociaciones con Junts Pel Sí avanzan, pero se mantiene como principal escollo la investidura de Artur Mas, que la CUP no acepta.



“No reconocemos la condición de tribunal a quién elimina la mínima protección ante la pobreza”, ha exclamado Salellas, en referencia a la última medida del TC, que ha suspendido la normativa contra los desahucios y la pobreza energética aprobada hace unos meses por el Parlament. “Ante la injusticia del Estado, nosotros realizaremos actos de soberanía y dignidad que vayan más lejos de su legalidad”, ha concluido el diputado electo.

“No fiamos el futuro de país a una persona”

En la línea de la tradición de la CUP, la conferencia política ha sido muy coral y ha contando con parlamentos de seis de los diez diputados que consiguió la formación el 27-S. La encargada de abrir el acto ha sido Anna Gabriel, número dos de la candidatura para las elecciones. A pesar de que en ningún momento se ha pronunciado el nombre de Artur Mas, Gabriel ha dejado claro en su intervención que la CUP mantiene su negativa a votar la investidura del presidente en funciones del gobierno. “Fiamos el futuro del país a su contenido y no a una persona”, ha dicho la dirigente del partido, que ha añadido que tras el 27-S se ha abierto una etapa que “no es de gobierno autonómico ni de procesismo, es de construcción de la República catalana”.

En el acto se han repetido muchos de los mensajes lanzados durante la campaña para el 27-S, como que la independencia es una “lucha para cambiar las condiciones materiales de vida de las clases populares”, según ha afirmado Albert Botran. El también diputado electo ha sido uno de los ponentes que ha insistido en la necesidad de ampliar el apoyo social al independentismo, en un mensaje velado a los votantes de formaciones como Catalunya Sí Que es Pot o Unió Democrática. “Queremos hablar de la construcción colectiva de la República, de lo que suma y de lo que no y no queremos hablar de investir a un gobierno autonómico, son de ruptura democrática, plan de choque y proceso constituyente”, ha añadido Botran.

Si Benet Salellas ha sido el encargado de desgranar el apartado de ruptura democrática que exige la CUP, a Eulàlia Reguant le ha correspondido hacer lo mismo con el plan de choque, mientras que Antonio Baños ha hablado del proceso constituyente. Reguant ha recordado que el proceso hacia la independencia de Catalunya parte “de una sociedad exhausta y agotada por las condiciones materiales en las que tiene que desarrollar su proyecto vital” y ha apuntado que la construcción del nuevo país debe ejemplificar “desde el primer momento el sentido de igualdad, justicia e inclusión”. Reguant ha reiterado que no puede haber ninguna persona sin casa ni se puede aceptar que haya más inviernos “con personas sin gas, agua, electricidad o alimentación” y ha asegurado que el plan de choque que plantean se puede aplicar de manera inmediata y sin un coste económico elevado.

“El Parlament debe ser una asamblea constituyente”

Antonio Baños, cabeza de lista de la CUP el 27-S, ha afirmado que el nuevo Parlament se debe convertir en una “asamblea constituyente” y ha añadido que este proceso “no puede ser sólo un cambio de bandera, ni una transacción entre élites que limite la participación política”. “La construcción de una nueva república es una ocasión irrepetible para hacer un proceso democrático y participativo de diseño de una nueva estructura, tanto en continente [en referencia a las instituciones] como en contenido [derechos y deberes]”, ha dicho Baños. Este proceso constituyente, que para el diputado tiene que ser “un motor de vertebración política horizontal”, debe servir para convertir la “República catalana” en el “primer estado del siglo XXI”: “popular, con recuperación de todas las soberanías y democrático en el sentido más radical del término”.

Josep Manel Busqueta, economista y número tres de la candidatura para el 27-S, ha cerrado la conferencia política, destacando que la CUP no quiere ser el “relleno” de una “operación de pacto con el Estado”, sino que está aquí para “cambiarlo todo” pese a saber que, con 10 diputados, “solas no somos nada”. A pesar de las conversaciones existentes con Junts pel Sí, para Busqueta las negociaciones “de verdad” son en la “calle” con la “ciudadanía movilizada para la defensa de la sanidad pública o la educación pública”. En otro mensaje claro a Junts pel Sí y a Artur Mas, Busqueta ha terminado diciendo que “esto no va de cargos, de nombres ni de condiciones de partido. Esto va de construir un nuevo país”.