Publicado: 13.10.2016 22:17 |Actualizado: 13.10.2016 23:15

Correa delata a los políticos
del PP ante el tribunal de Gürtel
para salvar a los suyos

De hijo de exiliado a mediador de sobornos que entregaba a Luis Bárcenas en la sede del PP. Eran comisiones del 2% y 3% de la obra pública adjudicada. Ha tenido dos traiciones y hasta su propio escándalo de tarjetas black. Quiso ser opaco al fisco, pero le detuvieron. Correa no asume delitos, pero pide perdón.

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Francisco Corre, en el banquillo de los acusados del caso Gürtel.- REUTERS

Francisco Corre, en el banquillo de los acusados del caso Gürtel.- REUTERS

MADRID.- SAN FERNANDO DE HENARES (MADRID).- Y Francisco Correa tiró de la manta… para involucrar a los políticos del Partido Popular y fulminar a su extesorero Luis Bárcenas a quien llevaba los sobornos en mano a la sede central de la calle Génova de Madrid o a su casa. Eran comisiones del 2% y el 3% del total de la obra pública adjudicada, que juntos repartían entre los cargos públicos involucrados. El extesorero lo niega.



El líder de la trama Gürtel, Francisco Correa, ha delatado este jueves a los políticos que se beneficiaron de sus sobornos al tiempo que ha asumido toda la responsabilidad de estos manejos para salvar a los suyos, sus exsocios y empleados que se sientan junto a él en el banquillo de la Audiencia Nacional. Eran negocios “personales”.

Él llevaba el dinero de las mordidas’ a Luis Bárcenas “a Génova o a su casa" y juntos acordaban las comisiones a repartir entre los altos cargos de las administraciones públicas que habían facilitado la adjudicación del contrato. Repartos con porcentajes e iniciales que se iban exhibiendo en las pantallas del juicio, con anotaciones realizadas en sobres, papeles cuadriculados y cuadros de Excel.

Correa ha soltado sus bombas en dos tandas. Por la mañana, cuando nada más comenzar ha reconocido que pagó dádivas a todos los políticos del PP procesados, excepto a Guillermo Galeote, exedil de Estepona (Málaga) y hermano de Gerardo Galeote, muy próximo a Rajoy.

Por la tarde tarde, Correa ha rematado a Bárcenas, al reconocer que el extesorero y él cobraban comisiones del 2% y 3% a los empresarios beneficiados de los contratos públicos por los que intermediaba junto a Bárcenas.

Salvar a Rajoy

Correa ha intentado salvar Mariano Rajoy, porque ha confesado que cuando llegó a la presidencia del PP, en 2003, cesó su colaboración con la sede central de Génova y diversificó sus empresas en Valencia. Sin embargo, Rajoy fue vicesecretario del partido entre 1999 y 2003.

“Yo me pasaba el día en Génova. Yo estaba más allí que en mi propio despacho"

La razón de la lejanía con Rajoy la ha situado en que no tenían “química” con el presidente en funciones porque su segundo, Pablo Crespo, había sido secretario de organización del partido en Galicia y no había buena relación.

“La casa”. Así ha llamado Correa a la sede central del PP en varias ocasiones. “Yo me pasaba el día en Génova. Yo estaba más allí que en mi propio despacho. Era tanta actividad. Era mi casa, vamos".

Comenzó a colaborar con el PP en el año 1993, a través de Bárcenas, aunque antes tuvo “pequeños escarceos” con Julio Feo, mano derecha de Felipe González.

Hijo de exiliado de la Guerra Civil, su experiencia en organización de campañas electorales era nula: "Sólo había acompañado a mi padre en una ocasión en el 75 o 76 a un acto con La Pasionaria. Mi padre lloraba, el hombre".

En 1996 Bárcenas le habló así: “Tú tienes contactos con empresarios y yo con políticos, vamos a intentar hacer gestiones para cuando salgan los concursos públicos de la Administración, intentar favorecer o adjudicar a algunos de estos empresarios que luego van a colaborar con el partido”.

Carreteras, autopistas, obras del AVE, de medio ambiente...Correa recibía comisiones del 2% y 3% de empresas beneficiarias por contratos públicos y lo llevaba a la sede nacional del PP.

El 'lobbista' Correa

Correa se ha presentado ante el tribunal como un lobbista, que conseguía contratos para empresas privadas por las que obtenía comisiones. “Existen muchos Franciscos Correa en España”, pero a él le han pillado “copiando en el examen” y ahora está ahí, en el banquillo.

Correa ha pedido perdón por el daño causado a sus trabajadores y al resto de los procesados. Pero no asume delitos, sino hechos.

Su lejanía del delito es tal que sostiene desconocer que las dádivas que entregaban estaban penadas. La primera vez “que escucho la palabra cohecho es cuando me detienen” en el año 2009". "¿Cómo no voy a hacer regalo a un señor que me está dando un negocio importante?” De ahí que haya defendido ante el tribunal que cómo no iba a regalar corbatas a Francisco Camps, expresidente de la Comunidad Valenciana. Y no una, sino más.

“Yo quería ser opaco”. Francisco Correa ha reconocido al tribunal que quiso tener dinero fuera de España en sociedades off shore porque no confiaba “en el sistema”, tras las dificultades económicas por las que había atravesado con sus empresas. Desde 1993 no declara a Hacienda.

También ha relatado dos traiciones que le han dolido en su vida. La primera, la de José Luis Peñas, el hombre que le grabó durante dos años y que convivía con su familia. “Tío Pepe”, le llamaban sus hijos. Le tuvo contratado, pero se negó a pagarle diez millones de pesetas cuando supo que quería vivir a su costa con estas grabaciones. Entonces llegó la delación, pero a él no le preocupó que podría ser objeto de escuchas policiales, ─“no soy el socio de Bin Laden─, pero su número dos, Pablo Crespo, se volvió “paranoico”.

La segunda traición fue la de Isabel Jordán, la colaboradora y socia que les sacó casi 700.000 euros entre gastos de lujo de tarjetas de crédito y retiradas de dinero en efectivo. Es su propio escándalo de tarjetas ‘black’.

La primera sesión del interrogatorio al cabecilla de la trama duró siete horas y media. Correa esperó algo nervioso, con la botella de agua en el suelo, a que comenzara su declaración a las once de la mañana. Pero, a medida que pasaban las horas, se iba creciendo en una declaración plagada de anécdotas, como cuando ha negado ser un mafioso y que pidiera que le llamaran ‘Don Vito’. El ha sido "un trabajador toda mi vida”.