Publicado: 19.02.2014 07:00 |Actualizado: 19.02.2014 07:00

La crisis interna obliga al PP a replantearse el 'dedazo'

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La lucha de poderes en el seno del Partido Popular no sólo se deja ver en su dirección general. Lejos del mensaje de unión que desde diversos sectores conservadores se empeñan en lanzar una y otra vez, las pugnas entre sus altos cargos afectan también a las quinielas de las formaciones regionales que, con la vista puesta en las elecciones autonómicas de 2015, buscan sucesores para sus líderes. Y es que en los últimos tiempos la designación por "dedo divino" —como lo denomina Esperanza Aguirre— que Manuel Fraga usó con José María Aznar y éste, a su vez, con Mariano Rajoy ha dado paso a un sistema aparentemente más democrático. Aunque el aparato digital siga funcionando, al menos ya no suena un solo nombre favorito, sino que varios candidatos pujan por convertirse en nuevos barones del PP.

Así ha sucedido en Murcia, donde la carrera por ocupar el puesto del presidente de la Comunidad, Ramón Luis Valcárcel, al frente de la formación regional comenzó desde antes incluso de su anuncio de retirada. Valcárcel, que tiene en su haber cinco mayorías absolutas (lleva gobernando desde 1995), intentó dejar designado a su sucesor ya desde principios de 2012, meses después de haber ganado unas autonómicas a las que, según dijo, no quería presentarse. Cuando sus aspiraciones europeas comenzaron a crecer, el presidente de Murcia empezó a formar a su favorito, su número dos: el consejero de Economía y Hacienda, Juan Bernal.

Pero a día de hoy, Bernal ha desistido y se ha retirado de la carrera sucesoria, dejando el camino libre a sus dos principales opositores: su homólogo en Educación, Pedro Antonio Sánchez, y el portavoz del Grupo Popular en la Asamblea murciana, Juan Carlos Ruiz. Y aunque Valcárcel aseguró no posicionarse por ninguno de ellos, y hasta la diputada regional Belén Fernández-Delgado aseguró en su día ser la "tapada" del presidente de cara a la sucesión y tener "muchas posibilidades" para conseguirlo, finalmente es Sánchez el que se postula como futuro líder del PP murciano.  La batalla final se librará a finales de marzo, cuando los 216 miembros de la Junta Directiva Regional del PP decidan cuál será el nombre de su principal dirigente.

El consejero murciano de Educación suena como sustituto de Valcárcel y Margallo, por Fabra en el País Valencià

Quienes todavía buscan candidatos son los militantes conservadores del País Valencià, donde el actual presidente, Alberto Fabra, sustituyó a Francisco Camps tras la dimisión de éste provocada por su imputación en el caso Gürtel. Fabra, que sí fue elegido a dedo y nunca ratificado por las urnas, no ha conseguido hacerse con la confianza ni de Rajoy ni de Cospedal, informa Ana Pardo de Vera. Por tanto, ni el Gobierno ni el Partido han confirmado oficialmente que él vaya a ser el candidato del PP a la Presidencia de la Generalitat en 2015. A pesar de que él mostró su deseo de presentarse, Cospedal le desautorizó pocos días después: "No es el momento", sentenció entonces la secretaria general. Así que Fabra sigue esperando, acuciado por asuntos turbios con su mano derecha y sin apoyos en Moncloa ni en el partido.

Mientras, en la lista sucesoria que más suena entre los conservadores valencianos destaca un nombre especialmente: el del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, que tiene mucha presencia en Valencia, a donde acude a actos institucionales o de partido siempre que puede. La posibilidad de que Rita Barberá sustituyese a Fabra, en cambio, ya ha perdido fuerza, puesto que tampoco a ella recoge buenos resultados en las encuestas relativas a su ciudad.

La pelea por el poder murciano o valenciano es recibida aún con más expectativas después de lo ocurrido en Andalucía, donde el favorito de Rajoy para sustituir a Juan Ignacio Zoido dio la sorpresa en el último momento. Aunque los militantes del PP andaluz votarán —los próximos 1 y 2 de marzo— una sola candidatura, Juan Manuel Moreno tuvo un claro opositor durante los días previos a su pre-elección. El actual secretario general del PP-A, José Luis Sanz, que fue respaldado por la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, se retiró de la carrera sólo cuando Moncloa —de la mano de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría— dio su apoyo expresamente al todavía secretario de Estado de Igualdad, provocando una de las múltiples crisis internas que acechan a los conservadores.

Aguirre, contra el "dedo divino" de Rajoy: "Los comités regionales proponen y el nacional dispone"

Este hecho fue muy criticado por la líder del PP madrileño, Esperanza Aguirre, partidaria —dijo— de que haya más de un candidato. "A mí me hubiera gustado que los militantes hubieran podido expresar su voz [...] Van a poder hacerlo, pero va a haber un solo candidato, por el que siento mi máximo respeto, pero yo soy partidaria de que haya más de uno", incidió ayer, poniéndo freno a las imposiciones de Rajoy ante la posible remodelación de su formación. "El PP de Madrid se tendrá que pronunciar sobre los candidatos, los comités regionales proponen y el nacional dispone", advirtió. Y eso a pesar de que cuando ella abandonó su cargo como presidenta de la Comunidad dejó al mando a su delfín, Ignacio González, que no fue ratificado en las urnas por los madrileños pero que pretende aspirar a la (re)elección. Lo mismo ocurrió en el Ayuntamiento de la capital, donde Ana Botella ocupó el sillón de Alberto Ruiz-Gallardón cuando éste ascendió a ministro de Justicia. Ahora en la disputa por ser el primer edil de Madrid suena también el nombre de la actual delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, aunque ella ha negado tener tales aspiraciones, salvo si se lo pide Rajoy.

Otro de los frentes abiertos de los conservadores se encuentra en Euskadi, donde la presidenta del partido, Arantza Quiroga —que será ratificada previsiblemente los próximos 7, 8 y 9 de marzo— quiere deshacerse de su número dos, Iñaki Oyarzabal, pese a que éste cuenta con la confianza del presidente de la formación alavesa, Alfonso Alonso. Este último, a su vez, tiene el apoyo de Sáenz de Santamaría y de Rajoy y aunque el vicesecretario de Organización Electoral del PP, Carlos Floriano, incidió ayer en la necesidad de "configurar un equipo sólido" en el PP vasco, lo cierto es que esta pugna también ha levantado ampollas entre la formación alavesa, por un lado, y las de Guipuzkoa y Bizkaia, por otro. Mientras los primeros abogan por que Quiroga garantice el "consenso interno", los segundos apoyan que la presidenta tenga "autonomía" para formar su propio equipo. Incluso hay quien se replantea el liderazgo de la propia presidenta desde que ésta expresó sus intenciones de prescindir de Oyarzabal, informa Europa Press.

Otra de las autonomías donde se abrirá la carrera electoral para elegir al futuro líder del PP regional es también Castilla y León, donde —según algunas informaciones— Juan Vicente Herrera pretende dejar en su asiento (esta vez sí, a dedo) a su número dos, José Antonio de Santiago.