Publicado: 10.07.2016 22:45 |Actualizado: 11.07.2016 11:38

¿Hay crisis interna en Podemos?

Varios son los frentes abiertos a los que se enfrenta la formación morada tras su fundación y su entrada en tromba en las instituciones en apenas dos años. La identidad de un partido nacido del 15-M y la de un partido que aspira a gobernar pugnan por hacerse hueco.

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El líder de Podemos, Pablo Iglesias, junto a Pablo Echenique (i), Rita Maestre, Íñigo Errejón y Carolina Bescansa (d), al inicio de la reunión del Consejo Ciudadano, máximo órgano de dirección del partido entre asambleas, celebrada este sábado en Madrid.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, junto a Pablo Echenique (i), Rita Maestre, Íñigo Errejón y Carolina Bescansa (d), al inicio de la reunión del Consejo Ciudadano, máximo órgano de dirección del partido entre asambleas, celebrada el sábado en Madrid. EFE/Emilio Naranjo

MADRID.- "Correr mientras te atas los cordones" o "Crecer tan rápido que te duelen los huesos". Ambas frases son sólo algunas de las metáforas utilizadas por los dirigentes de Podemos para explicar los imprevistos que, durante sus dos años de existencia, han sido calificados de "crisis interna" de la formación morada. La dimisión en bloque de un grupo de diputados en la Asamblea de Madrid, la retirada de los líderes morados de Euskadi y Catalunya o la destitución de Sergio Pascual, ex secretario de Organización y mano derecha del número dos, Íñigo Errejón, fueron, tal vez, las "crisis internas" más sonadas.

Al no existir precedentes del crecimiento tan rápido de un partido y debido a la propia creencia generalizada de que Podemos sería un intento fallido más de dinamitar el bipartidismo PP-PSOE en España, los movimientos dentro de la formación de Pablo Iglesias se han asumido como "crisis" entre la opinión pública, en esa misma creencia (o deseo del resto de fuerzas políticas) de que era el principio del fin.

Y eso ocurrió hasta el 26 de junio, cuando la coalición de Podemos e IU (Unidos Podemos) se dejó más de un millón de votos en casa en comparación con los resultados obtenidos por la suma de las candidaturas de Iglesias y Alberto Garzón en las elecciones del 20 de diciembre. Si lo de antes del 26-J eran "crisis", ¿de qué hablaríamos ahora en un partido que se llegó a ver en La Moncloa gracias a unas encuestas erróneas en su totalidad y que trata de recomponerse tras haber vivido siempre con la adrenalina inyectada de una campaña electoral de 750 días?



Como partido que aspira a La Moncloa, Podemos carece de una red territorial sólida que le proteja

Podemos celebró este sábado su Consejo Ciudadano Estatal (CCE), el órgano de máxima dirección, para poner en común las conclusiones sobre el resultado del 26-J y marcar las pautas más generales del futuro de la formación, a falta de que eche a andar la XII legislatura y se celebren las citas electorales autonómicas en Galicia y Euskadi, previstas para otoño.

El partido morado, que dejará la celebración de su Asamblea para después de los citados comicios, tiene varios frentes abiertos y a resolver para dar todo de sí y obtener lo máximo de las instituciones, sin las distracciones propias de las guerras internas entre "facciones" o familias, como advirtió Iglesias en su intervención en abierto del sábado al principio de las nueve horas de reunión.

Iglesias Congreso EFE

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, cuando se refirió a la "cal viva" de Felipe González durante el discurso de la investidura fallida de Pedro Sánchez (PSOE) como presidente del Gobierno. EFE

Consolidar la red territorial

Pese a la potencia de su entrada en los ayuntamientos y a ser cruciales para desalojar al PP de varias comunidades, Podemos adolece de una red territorial sólida que proteja a una formación que aspira a La Moncloa. Varios dirigentes del partido morado apuestan por una mayor organización "dentro y fuera de las instituciones", de un mayor enraizamiento en barrios, pueblos y ciudades o de "descentralizar el debate" mediante una organización más federal.

Elecciones en Galicia y Euskadi

Las elecciones autonómicas en Galicia y en Euskadi se miran de distinta forma, y con mucha prudencia. Los resultados del 26-J fueron muy buenos en tierras vascas y bastante decepcionantes en las gallegas para Podemos. En Euskadi, la candidatura Unidos Podemos ganó al PNV por más de 4 puntos y un escaño, mientras que en Galicia, la confluencia En Marea-Podemos perdió un diputado (5) desde el 20-D y pasó a tercera fuerza política al ser adelantada por el PSdeG-PSOE (6); además, el PP de Alberto Núñez Feijóo consolidó su mayoría con 2 escaños más.

Desde Podemos advierten de que, para ambos casos, es arriesgado hacer una extrapolación de los resultados de las elecciones generales de En Marea-Podemos y Unidos Podemos Euskadi a las autonómicas previstas para este otoño. Confían, sin embargo, en que ambos procesos permitan afianzar esa base territorial que consolide el proyecto nacional.

No es sólo el discurso

Mucho se ha hablado de la mención de Iglesias a la "cal viva" de Felipe González en el Congreso y en referencia a los GAL de su Gobierno; sobre su oportunidad o inoportunidad; sobre su dureza o exactitud. Sin embargo y a tenor del informe colectivo de Pablo Echenique, secretario de Organización, se extrae la conclusión de que las bases de Podemos aplauden y conectan con ese discurso revolucionario y vehemente de Iglesias, de quien dice la verdad sin edulcorantes en donde sea, en el Parlamento o en la calle.

Este sábado, en conversación con los periodistas, Errejón admitía lo inapropiado de las palabras de Iglesias cuando recordó a Sánchez los GAL de González e ilustraba sin mencionarlo el conflicto más delicado al que se enfrenta ahora Podemos: evitar el divorcio con las plazas, no aislarse de la calle en los edificios institucionales, mantener idéntica pasión reivindicativa que la gente o los movimientos que apoyan a los morados, hacer confluir el discurso popular con el institucional sin que ni uno ni otro se vean resentidos. Casi nada.

PSOE, ni con él ni sin él

El Partido Socialista y Unidos Podemos están condenados a entenderse, lo cual no les impide a cada uno ser el más duro adversario del otro en una batalla por el mismo espacio político. Lo que tradicionalmente se llama centro-izquierda. Hoy, el diálogo entre el PSOE y Podemos está roto y la sintonía entre Iglesias y Sánchez es nula. Si Mariano Rajoy fracasa en su intento de ser investido presidente del Gobierno, sin embargo, en Podemos creen que hay que intentar una fórmula progresista de desbloqueo, la misma que tras el 20-D, pero con menos apoyos (5 menos por parte del PSOE)

Una parte de Podemos –la andaluza, por ejemplo– apuesta por intentar ya el bloqueo al PP, avalada, además, por alguna voz socialista –la presidenta de Illes Balears, Francina Armengol, por ejemplo– que, sin embargo, fue silenciada en el Comité Federal del sábado. El PSOE no pactará con Podemos, pero la formación morada es consciente de que, al menos en el medio plazo, las relaciones entre ambos deben mejorar para que la gente y los votantes menos fieles de Unidos Podemos visualicen una alternativa de izquierdas.