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España espera ayudar al nuevo presidente con Latinoamérica

La lucha contra el terrorismo ocupará un lugar clave en las relaciones bilaterales. Zapatero cree que EEUU ingresará en la Alianza de Civilizaciones

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'Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído'. Lo dijo Borges y hoy sabemos que José Luis Rodríguez Zapatero y Barack Obama comparten preferencia por el escritor argentino.

No es la única coincidencia entre los dos mandatarios y fue The Washington Post quien lo subrayó el 23 de noviembre: ambos cumplen años el 4 de agosto, tienen dos hijas 'y cada uno -decía el periodista Jim Hoagland- ha tomado el poder en nombre de un cambio fundamental después de años de un imperio conservador'.

Al margen de la anécdota personal, sin embargo, el rotativo estadounidense apuntaba ya a la que el presidente del Gobierno ha convertido en su prioridad número uno para la nueva relación bilateral España-EEUU, que se inaugura con la toma de posesión de Obama: América Latina. La hermana siamesa de América del Norte lo es también, sin vinculación física pero sí genética, de España.

Desde la órbita de gente que maneja la política exterior de Zapatero se asegura que España y EEUU siempre han mantenido contactos sobre asuntos latinoamericanos para intercambio de información y análisis y, sobre todo, en la gestión de crisis. 'En esta ocasión, ni siquiera la manifiesta distancia entre George W. Bush y el jefe del Ejecutivo español entorpeció las actuaciones', al margen de diferencias puntuales.

Sin embargo, y como el propio presidente español apuntó en Nueva York en septiembre de 2008, la relación puede mejorar: 'Aunque estoy satisfecho de nuestro nivel de colaboración, creo que podemos intensificarlo'. Obama se lo dijo por teléfono: 'Quiero que me ayudes con América Latina y, sobre todo, quiero que me ayudes con Cuba'. Zapatero viajará a la Isla en 2009, 'salvo que Raúl Castro dé algún paso atrás', aclaran fuentes de su entorno, e informará de forma detallada al mandatario de EEUU de ese viaje. Ése es, además, uno de los motivos del desplazamiento.

Hay una batalla en la que Zapatero está convencido de que España, por dolorosa y compartida experiencia con EEUU, tiene mucho que decir y aportar: la lucha contra el terrorismo. En esa batalla, como explican sus asesores, confluyen varios factores.

Por un lado, las relaciones con el mundo islámico, en donde el integrismo más enconado alienta la violencia. El jefe del Ejecutivo cree que con Obama habrá una nueva hoja de ruta para lograr la paz en Oriente Próximo, donde en su opinión 'está el tumor que hay que extirpar' para que los extremistas se queden sin referencia o modelo.

Zapatero, en este punto, confía en que Obama se unirá al centenar de países de su Alianza de Civilizaciones (actualmente, EEUU es observador del Grupo de Amigos), porque su nuevo presidente 'conoce la histórica y privilegiada relación de España con el mundo árabe y los países del norte de África, el Magreb, que tanto bien le hará para restituir la política multilateralista que busca y, sobre todo, la buena imagen de ese gran país', señalan las mismas fuentes del equipo presidencial.