Publicado: 20.11.2015 20:19 |Actualizado: 23.11.2015 11:22

"La falta de credibilidad de Cañete es lo que más nos lastra para las negociaciones del clima en París"

El portavoz de Equo en el Parlamento Europeo, Florent Marcellesi, defiende la necesidad de un acuerdo vinculante en la cumbre de la ONU que incluya el fin de las subvenciones a las energías fósiles.

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El portavoz de Equo en el Parlamento Europeo, Florent Marcellesi. EFE

El portavoz de Equo en el Parlamento Europeo, Florent Marcellesi. EFE

Faltan menos de diez días para que arranque la cita global que debe poner de acuerdo a 195 mandatarios con el objetivo de frenar el cambio climático y sus consecuencias. Una carrera a contrarreloj entorpecida por una larga lista de intereses particulares y compromisos nacionales todavía muy insuficientes. Florent Marcellesi, (Angers, Francia, 1979) portavoz de Equo en el Parlamento Europeo, investigador y activista ligado a movimientos ecologistas desde su juventud, acudirá a la Cumbre del Clima de París para presionar por un acuerdo vinculante y que permita evitar una subida de la temperatura de la Tierra por encima de los 1,5 grados a final de siglo; pero advierte de que "donde realmente se están cambiando las cosas es desde abajo". Desde su despacho en Bruselas responde a Público sobre sus percepciones acerca de esta cita mundial, la posición de la Unión Europea y las alternativas de lucha al cambio climático. 

Los científicos alertan de que la temperatura de la Tierra no debería aumentar más de 2 grados a final de siglo si se quiere evitar una catástrofe. Sin embargo, los compromisos de reducción de emisiones presentados por los países para la cumbre de París nos sitúan ante un escenario de 3 grados de aumento o más. ¿Se puede dar por fracasada la cumbre?

Es cierto que tenemos un gran reto en la COP21, y es conseguir que la presión ciudadana y política permita que los acuerdos que salgan de París sean a la vez vinculantes y que permitan dejar el aumento de temperatura por debajo de los 2 grados, como mucho, porque nuestra propuesta y la de los países del Pacífico es que no suba más de 1,5 grados.

Hasta el presidente Hollande y todo su equipo apuestan porque sea vinculante porque si no es así no valdría de mucho. Y hasta Cañete, el señor petróleo que tenemos aquí, lo comentó. La otra parte, quedarse por debajo de los 2 grados o de los 1,5, todavía no queda claro cómo va a terminar. Desde luego es una cuestión de supervivencia para muchos, porque 400 millones de personas viven al lado del mar y un aumento de un metro supondría un cambio radical en la vida diaria de muchísimas personas.

¿Qué sería para ustedes un buen acuerdo?

Un buen acuerdo sería vinculante, que permita que el aumento de temperatura con los compromisos nacionales de las distintas partes estén por debajo de 1,5 grados. Que tengamos una financiación real para los países del sur y que se pusiera encima de la mesa el fin de la subvención a las energías fósiles, que esto es un punto que ni siquiera está en el texto. Ni siquiera hay una mención a las energías renovables. Y esto es importantísimo: si queremos una transición energética hacia las renovables necesitamos terminar con la subvención a las energías fósiles y sucias, que son el petróleo, el carbón o el gas.

En Equo no sois muy optimistas con respecto a lo que esperáis de París, ¿Por qué?

La cumbre de Conpenhague fue un mazazo, un mazazo que hemos llevado como una losa mucho tiempo. Y nos hemos dado cuenta de que creamos tantas expectativas de cara a Copenhague y que el resultado fue tan mínimo, tan ridículo en comparación con el reto que tenemos, que ha habido una gran frustración de los militantes y activistas que estamos luchando por un mundo más justo y sostenible. Ahora sabemos que COP21 es muy importante, es un paso, pero una etapa más dentro de una lucha que tiene que ser mucho más multidimensional.

Por un lado, hacemos presión como agente político para que este acuerdo cumpla con los principios que hemos dicho anteriormente y al mismo tiempo no esperamos un gran acuerdo en París porque sabemos, por la experiencia, que donde realmente se están cambiando las cosas es desde abajo. Es decir, pase lo que pase en París, escuchen los líderes a las multinacionales o a la ciudadanía, nosotros ya estaremos en marcha.

¿Y quiénes son los de abajo?

Las personas que ponen en marcha iniciativas frente al cambio climático, como las cooperativas energéticas, cooperativas de producción y consumo, todas aquellas personas que montan movimientos sociales o huertos urbanos. En nuestro caso, como agente político, en los ayuntamientos del cambio como en Madrid, donde tenemos a la concejala
de Medio Ambiente Inés Sabanés, que ya está poniendo en marcha actividades contra el cambio climático que en Madrid pasa, por ejemplo, por la movilidad sostenible.



¿Cuánto trabajo hay por hacer en este sentido? ¿Existe la conciencia suficiente?

Depende de cómo lo mires, si lo ves con perspectiva histórica yo diría que hay bastante más conciencia que hace unos 15 o 30 años. Ahora, si hablamos de cambio climático, claramente este debate está encima de la agenda social y política. Incluso agentes como los sindicatos, que hace unos años les costaba ligar la cuestión del clima al empelo, son los primeros que están hablando del tema y viendo cómo se puede crear empleo y a la vez proteger el clima. A mí me parece que muchos actores han cambiado y ahora mismo el cambio climático es una verdad que nadie está discutiendo. Es real para las generaciones presentes, somos nosotras y nosotros los que ya lo estamos sufriendo y creo que la concienciación va mucho más allá de lo que pensamos. De hecho, si miramos lo que pasa en Europa, hay muchísimos pueblos ahora mismo que ya están poniendo en marcha la transición ecológica hacia otra economía baja en carbono y fuera de las energías fósiles. Pueblos que están llevando a cabo este cambio sin grandes titulares en los medios de comunicación y yo creo que tenemos que mirar justamente esas buenas prácticas que tenemos.

¿Qué opina de la posición de la Unión Europea frente a la cumbre?

La postura de la UE es mejor que la de otros de los estados que participan, como China o EEUU, pero es insuficiente. Esperamos mucho más de la UE, que siempre ha sido líder en la lucha contra el cambio climático, pero que desde  Copenhague ha rebajado su capacidad de influencia a un nivel bajísimo. Hagan lo que hagan el resto de países, sabemos que la UE puede tener muchos más compromisos para un mundo sostenible, con una reducción de emisiones mucho mayor y con más financiación hacia los países del sur, porque hay que reconocer que la responsabilidad de los países de la UE en el cambio climático es muy grande. Creemos que podemos retomar esta capacidad de liderazgo, sobre todo teniendo en cuenta que va a ser en París. Y aquí, a nivel político y simbólico tenemos una gran responsabilidad y una gran capacidad de influencia sobre el resto de países.

¿Cuál es la capacidad del Parlamento Europeo para influir en la propuesta de la UE?

La influencia ha sido más aguas arriba. Por ejemplo, el compromiso inicial de la UE de reducción de emisiones para 2030 era de un 30% al principio y el Parlamento Europeo dijo que no, que tenía que ser de un 40%. Esa fue la primera, la capacidad de proponer al alza los compromisos de la Unión Europea. Ahora estamos en un trabajo de fiscalización y de seguimiento de la posición de la UE y por eso estaremos dentro de la COP21, para seguir la delegación de la UE, en concreto al señor Cañete, que es la persona que está liderando las negociaciones.

No parece muy conforme con el liderazgo de Cañete...

Si leemos sus últimas entrevistas hasta parece que ha entendido por lo menos el problema climático. Pero a Cañete lo que le falta es la credibilidad y la coherencia, que creo que es lo que más nos lastra como Unión Europea en esta negociación. Ahora mismo ha cogido el discurso de la Unión Europea, realmente se ve, pero al mismo tiempo no tiene todavía para nosotros la capacidad de ser creíble con un tema que no ha defendido hasta hace poco. Pero a pesar de esto, haremos lo máximo para que él represente a la Unión Europea porque no podemos olvidar que ha sido elegido democraticamente y daremos todo nuestro apoyo para que él, a pesar de todas las diferencias que podamos tener, represente la mejor posición de Europa.