Publicado: 16.11.2016 11:04 |Actualizado: 16.11.2016 14:24

Fernández Díaz se queda, de momento, sin la presidencia de la Comisión de Exteriores

Todos los grupos acuerdan retrasar la votación “sine die” para elegir a su presidente a una nueva reunión para intentar buscar un candidato alternativo “más idóneo”, aunque el PP asegura que mantendrá su propuesta

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El exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, abandona la sede del PP de la calle Génova tras la Junta Directiva Nacional de la formación. EFE/Javier Lizón

El exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, abandona la sede del PP de la calle Génova tras la Junta Directiva Nacional de la formación. EFE/Javier Lizón

MADRID.- La polémica desatada por la canddiatura del exministo  de Interior Jorge Fernández Díaz para presidir la Comisión de Asuntos Exteriores y de Cooperación del Congreso de los Diputados a propuesta del Grupo Parlamentario Popular ha desatado una tormenta política de primera magnitud hasta el extremo de suspender la votación prevista para esta mañana hasta una fecha sin concretar.

Todos los grupos, incluido el del PP, han aceptado ese aplazamiento. Fernández Díaz tan solo contaba con el respaldo expreso de su grupo y corría el riesgo de que, a última hora, apareciese un candidato alternativo por parte del resto del arco parlamentario, aunque al inicio de la comisión tan solo el nombre de Palo Bustinduy, diputado de Unidos Podemos, se presentaba como alternativa aunque sin contar con los respaldos suficientes.



Inicialmente, PSOE y Ciudadanos habían anunciado que votarían en blanco la candidatura de Fernández Díaz aunque tampoco apoyarían el candidato alternativo que había planteado Unidos Podemos. Desde su cuenta de Twitter, el ex secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, había pedido a sus diputados que no apoyasen la designación del exministro de Interior.

Finalmente, el diputado Eduardo Madina, presidente provisional de la comisión tras la dimisión de su titular, Jesús Posada, ha sometido a la consideración de los grupos la propuesta planeada de aplazar la elección para una nueva cita de la comisión, que aún no está fijada. Unos y otros, con argumentos diferentes, han apostado por el aplazamiento. El nombre de Fernández Díaz no gustaba a nadie salvo a los diputados de su propia bancada.

La candidatura de  Fernández Díaz respondía a un interés personal del presidente del Gobierno

Las presiones para que el grupo popular retirase el nombre de Jorge Fernández Díaz, cuya candidatura responde a un interés personal del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, han sido constantes hasta el último momento. Especialmente combativo ha sido el grupo socialista que se ha encontrado ante una difícil tesitura: mantener el pacto que suponía respetar la presidencia de esa comisión para un candidato del PP y el rechazo al nombre de Fernández Díaz, que será sometido a una comisión de investigación solicitada por el propio PSOE.

Fuentes parlamentarias socialistas han explicado la determinación adoptada a última hora de la noche de ayer de plantear un candidato alternativo a Fernández Díaz para doblegar la cerrazón del PP a cambiarlo. Ese compromiso conllevaba que, en el caso de ser elegido con el apoyo de los otros grupos de la oposición, dimitiría en el momento en que los populares cambiaran al exministro por otro nombre, de modo que se respetaría el pacto entre los grupos parlamentarios para el reparto de las comisiones.

Finalmente se ha impuesto la tesis de suspender la votación para elegir al sustituto del dimisionario Jesús Posada y posponerla a una nueva reunión de la comisión. La sesión se ha levantado sin que se sepa en qué momento se celebrará el nuevo cónclave de los miembros de la comisión que, según su presidente provisional, el socialista Eduardo Madina, se concretará en una próxima reunión de la Mesa y de la Junta de Portavoces, que tampoco ha quedado convocada.

El presidente provisional, el socialista Eduardo Madina, deberá convocar una próxima reunión, a la que no se ha puesto fecha

Antes de finalizar esta peculiar sesión de la comisión de Asuntos Exteriores han tomado la palabra los portavoces de los diferentes grupos parlamentarios, produciéndose un debate corto pero intenso. Bustinduy, en nombre de Unidos Podemos, ha aceptado el aplazamiento “para que se tramite nuestra petición, registrada ante la mesa del Congreso, para que la comisión de Calidad Democrática de esta cámara se pronuncie sobre la idoneidad del candidato propuesto por el PP”.

El presidente en funciones de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, Eduardo Madina, habla por teléfono en los pasillos de la Cámara. EFE/Emilio Naranjo

El presidente en funciones de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, Eduardo Madina, habla por teléfono en los pasillos de la Cámara. EFE/Emilio Naranjo

Esta petición ha sido calificada por el portavoz del PP, García Hernández, como “populista” y “arbitraria, propia de regímenes como el venezolano” por entender que nadie está calificado para establecer la idoneidad de un representante de los ciudadanos elegido democráticamente. Y, en alusión al grupo socialista, aunque sin citarlo, ha advertido de los riesgos de los “cooperantes necesarios”. Una alusión a “actitudes rufianescas” ha provocado la protesta de la diputada Surra, portavoz de ERC.

El representante del grupo socialista, Sánchez Amor, tras reiterar su compromiso con el pacto entre los grupos para el reparto de las comisiones, que implica la presidencia para el PP de la de Asuntos Exteriores, ha explicado que “los pactos pueden romperse de muchas formas”, en alusión directa a la propuesta del candidato popular. “No nos gusta el señor Fernández Díaz, que ha sido reprobado por esta cámara el pasado 25 de octubre y será objeto de investigación por parte de una comisión parlamentaria, por lo que no le vamos a votar”, ha insistido.

Es la primera vez que un hecho de estas características sucede en el Congreso de los Diputados. Nunca antes el titular de la presidencia de una comisión dimitió para dejar el “hueco” a un compañero de filas cesante de un ministerio, obligando a realizar una nueva elección por conveniencias políticas partidistas y sin obedecer a unas causas. sobrevenidas.

El exministro no pondrá "problemas" si el PP retira su candidatura

Por su parte,  Fernández Díaz ha subrayado a los periodistas en los pasillos de la Cámara Baja que está a disposición del Grupo Popular en el Congreso y que, por tanto, no va a poner "problemas" si finalmente decide apartarle la candidatura a la Presidencia de la Comisión de Asuntos Exteriores porque, al fin y al cabo, ha dicho, él no había pedido "nada".

El exministro ha tachado de "impresentable" la actitud del PSOE porque a su juicio, un partido que dice tener "sentido de Estado" que "no es capaz" de "cumplir lo pactado" es un partido que tiene un problema "serio". Es más, ha destacado que los diputados del PP han votado a candidatos que han presentado otros grupos aún sin gustarles. "Pero los pactos están para ser cumplidos entre personas serias y entre instituciones serias", ha apostillado.

No obstante, ha reiterado que está dispuesto a hacer "lo que sea más conveniente" para el Grupo Popular. "Lo que es evidente que yo no voy a poner problemas porque yo no he pedido nada, sino que fue mi grupo el que me propuso para ser presidente de la Comisión de Exteriores", ha apuntado, recalcando que él no está en política para "tener cargos", sino para "servir al bien común".