Publicado: 21.12.2015 00:47 |Actualizado: 21.12.2015 00:47

Alberto Garzón mantiene a IU con vida pero paga un alto precio


Unidad Popular-IU pierde la mitad de sus votos y obtiene dos escaños, únicamente por la circunscripción de Madrid. El candidato reconoce los "malos resultados" pero se felicita por una "campaña heroica" y critica la "injusticia" de la ley electoral

Publicidad
Media: 3.89
Votos: 9
Comentarios:
El líder Unidad Popular-Izquierda Unida, Alberto Garzón, junto a miembros de la dirección y de la candidatura por Madrid, después de su intervención para valorar los resultados electorales del 20-D en la sede de Izquierda Unida, en Madrid. EFE/Kiko Huesca

El líder Unidad Popular-Izquierda Unida, Alberto Garzón, junto a miembros de la dirección y de la candidatura por Madrid, después de su intervención para valorar los resultados electorales del 20-D en la sede de Izquierda Unida, en Madrid. EFE/Kiko Huesca

MADRID.- Se puede decir que Alberto Garzón ha hecho su papel, aunque no haya logrado sus objetivos. El candidato a la Presidencia por Unidad Popular-Izquierda Unida, el más joven de todos, con sólo 30 años, consigue mantener viva a su formación, tocada de muerte por el auge de Podemos y el fracaso de las negociaciones para concurrir juntos este domingo. Su candidatura ha obtenido dos escaños por la circunscripción de Madrid, pero se ha quedado lejos de su meta: mantener un grupo parlamentario propio durante esta legislatura.

Pese a la resistencia numantina de IU, la formación ha pagado un alto precio. En concreto, casi la mitad de los votos que cosechó en 2011, junto a ICV. Han conseguido algo más de 900.000 votos, un 3,7% aproximadamente, frente a los 1,6 millones de sufragios que obtuvo en las pasadas elecciones, cuando logró casi el 7% y un grupo parlamentario, junto a ICV y CHA, de 11 diputados.



Así lo ha reconocido el propio Garzón, que comparecía ante los medios alrededor de las 23.30 horas. "No hemos conseguido los objetivos. Ni el grupo propio, ni el 5% de los votos ni tampoco que el bipartidismo pierda los votos suficientes para abrir una nueva etapa de cambio social". Porque el PP ha sufrido un gran descalabro, pero sigue siendo el ganador, mientras que el PSOE de Pedro Sánchez ha conseguido mantenerse en la barrera de los 90 diputados.

En efecto, IU no alcanza el 5% necesario para formar grupo, aunque el descenso de votos no se debe sólo al auge de Podemos, que se ha colocado como tercera fuerza con una holgura muy destacada sobre Ciudadanos. IU ha participado en dos candidaturas de confluencia: en Galicia (En Marea), junto a Podemos, Anova y las mareas municipales; y en Catalunya, junto a ICV, Podem y Barcelona en Comú. Unas candidaturas cuyo voto no se ha contabilizado a su favor pero que Garzón ha querido destacar como ejemplo de que su propuesta, la de la confluencia, funciona. Por eso no ha perdido la ocasión de reivindicar que en esas candidaturas "hay militantes de IU que van a ser diputados".

En concreto tres, Yolanda Díaz por A Coruña y dos de EUiA, la marca de IU en Catalunya, por Barcelona y Tarragona. "Estábamos en lo cierto cuando queríamos construir la unidad popular más amplia. Nos hubiera gustado que esos casos [los de Catalunya y Garlicia] hubieran sido extensibles", ha lamentado.

Garzon

Se respiraba optimismo en la sede de la calle Olimpo de Madrid antes de que comenzara el escrutinio. Las encuestas a pie de urna colocaban a Garzón con una horquilla de entre tres y cuatro escaños. Cuando parecía claro que dos de esos diputados correspondían sólo a Madrid, se llegó a soñar con el grupo propio e incluso con poder ser llave de un Gobierno progresista, aunque siempre mantuvieron la prudencia y aseguraron que barajaban todos los escenarios, desde el mejor hasta el de quedarse fuera del Congreso.

Cuando el contador se puso en marcha, las sonrisas desaparecieron entre el centenar de militantes que había acudido a la sede federal para seguir el recuento. Con más del 95% de los votos escrutados, Garzón avanzaba ante la sala de prensa con un sonrisa amplia pero de circunstancias y entre una ovación larga pero más solemne que alegre. Arropado en la tarima por más de 20 personas, entre dirigentes de IU y candidatos de Unidad Popular, el malagueño asumía con pesar haber sido relegado a la "quita fuerza política en número de votos" y ha criticado la "injusticia" de la ley electoral.

"Necesitamos 4000.0000 votos por cada escaño mientras otros sólo 60.000", ha asegurado. Una aritmética que les ha dejado rozando escaños en Málaga, Sevilla, Asturias y Valencia. "Con 40.000 votos más hubiéramos tenido seis diputados en lugar de dos", ha dicho. El caso más doloroso ha sido el de Málaga, la provincia que aupó a Garzón a la primera línea política. Este domingo lo han tocado con la punta de los dedos. Llegaron a estar a escasos 20 votos en un momento, pero finalmente quedaron a varios miles.

Una campaña "heroica"

Aún así, Garzón ha felicitado a todo su equipo y a los militantes por las "heroica" campaña que han levado a cabo pese a los "intentos de dejarnos fuera del panorama político". Lo cierto es que Unidad Popular ha generado muchas simpatías en esta campaña.

Alberto Garzón asegura que "la voz de la izquierda organizada estará en el Congreso"

También lo ha hecho el propio Garzón, con una valoración más que buena en las encuestas. Le ha faltado saber traducirlo en sufragios. El voto útil, sobre todo a Podemos, deja a la formación tocada, pero no se puede decir que hundida. El resultado de Llamazares en 2008 fue incluso peor, ya que uno de los dos escaños era de ICV.

En cualquier caso, "la voz de la izquierda organizada estará en el Congreso", ha prometido el candidato, que "estudiará cualquier fórmula" para articular una grupo parlamentario técnico, buen en asociación con otras fuerzas o con diputados prestados. A Garzón le ha pasado por encima el tren de la historia. Jugó bien el partido, pero sufrió una derrota como las de siempre.

Lo que no se le puede achacar es falta de ganas y, aunque tiene enemigos internos, nadie puede negar que IU sigue en el Congreso gracias a un candidato joven, formado y con una visión política que rompe en parte con los moldes de su organización.