Publicado: 25.01.2014 17:46 |Actualizado: 25.01.2014 17:46

Rajoy irrumpe en Barcelona para dar el "no" definitivo a Mas

El presidente catalán asegura que si el líder del PP hace campaña contra la independencia es porque "de facto", la acepta. Los partidos de la oposición rechazan el discurso conservador. Sorpresa por la contundenc

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

El presidente del Gobierno ha cerrado hoy -y parece que definitivamente- la posibilidad de que en Catalunya se pueda celebrar una consulta. Sin esperar a que el Congreso de los Diputados se pronuncie -y rechace previsiblemente en pocas semanas- la petición del Parlamento catalán de traspasar la competencia de convocar una consulta del Estado a la Generalitat, Mariano Rajoy ha preferido escenificar con el PP un rechazo sonoro a las reivindicaciones independentistas de Artur Mas y dar el pistoletazo de salida a las elecciones europeas con un recio mensaje de unidad.

Ante un PP catalán eufórico y al grito de "¡No pares, sigue, sigue!" o "¡Viva España y viva Rajoy!", el presidente mantuvo un discurso más encendido de lo habitual en el Palau de Congressos con el que clausuró en Barcelona la Convención autonómica del partido y envió un mensaje con tintes definitivos al presidente de la Generalitat, aunque manteniendo su particular estilo, no lo citó en ningún momento -sí citó en cambio al Ebro, a Dalí, a Tarradellas e incluso a Goya-. "Ni se celebrará ese referéndum que algunos pretenden, ni se fragmentará España; que quede claro", sentenció ante millar y medio de conservadores que coreaban cánticos de apoyo a sus palabras. "Sencillamente", ha concluido Rajoy, la ley no permite la consulta y la soberanía es de "todos los españoles y no de una sola parte".

En primera fila, para reforzar el mensaje contundente del jefe del Ejecutivo, se encontraban varios pesos pesados de su equipo: la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría; el director del Gabinete de Rajoy, el catalán Jorge Moragas, y los ministros del Interior, Hacienda e Industria, Jorge Fernández Díaz -también catalán-, Cristóbal Montoro y José Manuel Soria. Muy satisfecha también por contar con el apoyo de medio Gobierno en su tierra, se encontraba la presidenta del PPC, Alicia Sánchez-Camacho.

Sáenz de Santamaría, Moragas, Fernández Díaz, Montoro y Soria han respaldado el contundente mensaje del presidenteLa novedad de la jornada, por lo infrecuente de sus apariciones e intervenciones públicas más allá de acompañar a Rajoy en casi todo momento, fue la contundente intervención de Moragas en uno de los debates de la Convención de los conservadores catalanes. El director del Gabinete del presidente del Gobierno ha cargado contra el soberanismo por estar convirtiendo a Catalunya en "un país de hobbits", una población imaginaria caracterizada por su aislamiento.

Sin embargo, el protagonismo de Moragas en este cónclave no es casual, pues además de su origen catalán, el diplomático de confianza de Rajoy lleva tiempo capitaneando la estrategia del presidente en Catalunya, algo que levanta algunas ampollas en el Partido Popular, aunque no en el autonómico, pues la vieja amistad de Moragas y Sánchez-Camacho da a ésta entrada directa en el despacho de Rajoy en La Moncloa.

El presidente del Gobierno ha pedido a los partidos soberanistas catalanes que "se respeten las reglas de convivencia" y ha advertido de que Catalunya no puede "equivocarse de camino", pues sus ciudadanos "no tienen la culpa de la pérdida de visión de algunos dirigentes". Rajoy ha vuelto a tender la mano a Mas con condiciones, pues aunque ha asegurado que está dispuesto al diálogo, lo aceptará para hablar de problemas reales y "desde el respeto a la ley".

El líder del Partido Popular ha lamentado que haya quienes han decidido ya "todo unilateralmente", desde la consulta, a la fecha pasando por las preguntas. "Y si me apuran hasta la respuesta", ha apostillado.

Alicia Sánchez-Camacho ha lamentado que a Mas le "falte el espíritu" del president Josep Tarradellas, con el que, a su juicio, no se habría producido el "disparate" del desafío soberanista. En un escenario de enrocamiento político entre Rajoy y Mas, el presidente catalán, por su parte, ha asegurado que la consulta soberanista se celebrará y que Rajoy lo que hace ya es campaña por el "no", lo que le lleva a pensar que "de facto" el PP acepta hacer la consulta.

"Nosotros querríamos que esta consulta fuese acordada, como pasa con el Reino Unido y Escocia, dos gobiernos legítimos que ponen el tema sobre la mesa, negocian y llegan a un acuerdo para que se haga", ha dicho Mas. Desde las filas de su partido, Convergència, el secretario de Organización, Josep Rull, ha calificado al PP y Rajoy de "débiles" por no saber manejar la situación que plantea Cataluña, frente a un británico David Cameron que demuestra "fortaleza" cuando acepta el reto de la consulta escocesa.

Por su parte, el portavoz del PSC en el Parlament, Maurici Lucena, ha asegurado que los socialistas catalanes están "sorprendidos muy negativamente" por el discurso de Rajoy, ya que creen que el presidente del Gobierno "está demostrando incapacidad de ofrecer alguna solución".

En paralelo, la presidenta de la Junta de Andalucía, la socialista Susana Díaz, ha acusado a Rajoy de "no liderar el proyecto común" de España ante el "gravísimo" conflicto de Cataluña y ha apelado al "diálogo" ante el "choque de trenes". El portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Alfred Bosch, por su parte, ha acusado por su lado al PP de hacer "un aquelarre del miedo en Barcelona, en contra de la democracia".

En su Consell Nacional, el coordinador nacional de ICV, Joan Herrera, se ha limitado en apostar por "sumar" a las organizaciones de izquierdas para construir una alternativa ante "la derecha salvaje de Mas y Rajoy".

Para el coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, el problema de Cataluña y España "no es un problema de bandera porque las banderas nunca trajeron pan", sino de una política neoliberal emprendida por gobiernos del PP y del PSOE y apoyadas por CiU.

Asimismo, el secretario general de Ciutadans, Matías Alonso, ha acusado a Mas de tener como único objetivo "romper el Estado, ya que ha hecho de la confrontación y el lenguaje bélico el eje central de su política de gobierno".