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Guerra llama "dormilón" a Rajoy, "tío de la capa" a Aznar y "Groucho Marx" a Cospedal

El histórico dirigente socialista considera que las primarias "no son lo más democrático", y afirma que es "una frivolidad" hablar de la sucesión de Rubalcaba un año después de su elecci&oacute

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Alfonso Guerra en estado puro. El histórico dirigente socialista ha vuelto a demostrar este lunes que sigue sin tener pelos en la lengua a la hora de hablar de su partido, el PSOE, de sus adversarios políticos o incluso del rey. Durante la presentación del último tomo de sus memorias, el exvicepresidente del Gobierno ha arremetido contra quienes trataron de renovar su formación cuando 'no estaba rota' y también ha confesado haber asistido a una pérdida de nivel de la clase política. 

Quienes se han llevado la peor parte han sido los máximos dirigentes del PP. Guerra considera que el Gobierno que preside Mariano Rajoy está haciendo retroceder al país y utilizando una frase similar a la que empleó en 1982, cuando el PSOE de Felipe González alcanzó el poder, ha asegurado que a España ya no la va la reconocer 'ni la cámara'. A Rajoy le califica como un tipo 'bastante dormilón' al que nadie logra despertar. 'El día que ganó las elecciones se quedó dormido y nadie se lo ha dicho'. No le despiertan, añade, ni las explicaciones a lo 'Groucho Marx' de su secretaria general, María Dolores de Cospedal. A Aznar por su parte, lo define como 'el tío de la capa' que va 'asustando' con su vuelta. 

Pero en el coloquio celebrado tras una breve introducción de su nuevo libro Una página difícil de arrancar (Planeta, 2013), Guerra tampoco ha podido evitar el asunto de las primarias y de la sucesión en la cúpula del PSOE, una polémica que sobrevuela en su partido prácticamente desde que los socialistas celebraron el 38 Congreso en el que fue elegido Alfredo Pérez Rubalcaba como secretario general. En este asunto, ha dicho, sólo muestran interés los periodistas y a los políticos. 'A los ciudadanos no les interesa nada. Les interesan los horizontes de futuro y programas que tengan mordiente', ha insistido.

Hablar hoy de un posible relevo en el PSOE es, además, 'una frivolidad' a juicio del socialista sevillano. 'Si se elige a un dirigente de manera democrática seis meses después no tiene sentido hablar de esto'. Guerra se ha vuelto a mostrar contrario a la celebración de primarias para cualquier tipo de proceso interno. Se ha situado al margen de la opinión mayoritaria de su partido, que en el último congreso apoyó incluso abrir la consulta a los simpatizantes socialistas.

Porque en su opinión las primarias 'no es lo más democrático' para una formación política. A juicio de Guerra, la elección de líder no garantiza la democracia interna de un partido, porque el programa 'también hay que hacerlo entre todos', al igual que la elección de los diferentes órganos. Si no, ha dicho, se corre el riesgo de caer en el 'cesarismo' y en la dictadura interna. Tampoco apoya las listas abiertas, porque 'los partidos se convierten así en una batalla interna terrible'. 

Un año y medio después de la salida de José Luis Rodríguez Zapatero del Gobierno, Guerra  ha asegurado que él se hubiera marchado en mayo de 2010, cuando la política económica del Ejecutivo dio un giro radical ante las exigencias de la Unión Europea sobre el déficit. Fue una decisión 'muy grave', ha dicho. Y si él hubiera estado al frente del país, ha recalcado, hubiera renunciado y convocado nuevos comicios a los que se hubiera presentado con un programa en el que hubiera dejado claro que 'no estaba dispuesto' a someterse 'a esa broma. Y quizá hubiera ido mejor', ha señalado.

Por otro lado, ha señalado que no está tentado de volver a la 'primera línea' de la política porque está a punto de cumplir 73 años y es algo que no lo tiene en un horizonte 'de vida cercana', aunque dentro de cuarenta años 'puede ser'. 'Volver, volver como éste que salió el otro día en la tele', en alusión al expresidente José María Aznar, 'no se me ocurre'.