Publicado: 08.06.2014 08:00 |Actualizado: 08.06.2014 08:00

Inquietud en el Gobierno ante su eventual uso como apagafuegos en las elecciones de 2015

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"No habrá crisis de Gobierno". Así de rotundo se mostró Mariano Rajoy tras el varapalo recibido por el PP en las elecciones europeas del pasado 25 de mayo con la pérdida de 2,5 millones de votos. Pero sus ministros no se lo creen del todo. Y es que en las quinielas no dejan de sonar sus nombres como candidatos a salir del Ejecutivo para ayudar a salvar los resultados de las futuras autonómicas y municipales de 2015. 

La técnica de extraer del Gobierno a candidatos de peso para hacerlos concurrir en próximas elecciones no es nueva entre los inquilinos de La Moncloa. De esta forma se intenta recuperar al votante enfadado con el partido, pero también se buscan salidas a ministros quemados o a quienes hayan contrariado al presidente del Gobierno. Este recurso sirve, además, para dar caché de políticos con experiencia a las listas electorales, aunque el precio sea la colocación de algún cunero inevitable. 

Así las cosas, los rumores y movimientos sobre quiénes podrían  encabezar las listas de 2015 han comenzado a circular. El axioma de Alfonso Guerra de que "quien se mueve, no sale en la foto" ya se ha convertido, a estas alturas de la democracia, en una ley no escrita y muy respetada. Pero una cosa es no moverse y otra es mover al contrario.

Después de que la titular de Empleo, Fátima Báñez, se quedara a las puertas de liderar el PP andaluz [finalmente presidido por Juan Manuel Moreno], la última en aparecer en este tipo de listas ha sido la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, a quien varios medios daban por segura esta semana como posible sustituta de Ignacio González o de Ana Botella en la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, respectivamente.

La vicepresidenta, la segunda mejor valorada del Gobierno tras Cañete, suena en las quinielas como candidata en Madrid

En estos tiempos de reflexión presidencial, otra técnica muy utilizada es soltar un globo sonda. El globo lo lanza el entorno presidencial para sondear a la sociedad, pero también lo puede lanzar, en realidad, quien quiere hacer llegar al propio presidente del Gobierno —y a quienes tienen acceso a sus oídos— la oportunidad de un candidato, o candidata, que, por supuesto, ni se imaginaba que podría llegar a serlo. Este recurso fue elevado casi a la categoría de arte por José Bono, quien introdujo en varias ocasiones a la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega en presuntas encuestas del PSOE sobre las simpatías que despertaba la exvicepresidenta en Madrid, con el fin de convertirla en candidata a la alcaldía y, de paso, ascender él a número dos en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Dos veces lo intentó, y por dos veces fracasó.

Ahora han comenzado los rumores de que Rajoy está preparando una macroencuesta preelectoral en la que participarían 6.000 personas para sondear quién recabaría más apoyos de entre cinco o seis posibles candidatos. ¿Los nombres? Los habituales: González, Botella; la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes; y la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre. A ellos se ha unido, también, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, según aseguró El Confidencial. Fuentes del PP desmintieron rotundamente a este diario que tal encuesta vaya a realizarse. Pero ni Génova, ni Moncloa ni los conservadores madrileños quisieron responder sobre la posible candidatura de la vicepresidenta. Ni confirman ni desmienten. No saben, no contestan. 

No obstante, ésta no era la primera vez que se insinuaba esta posibilidad. Después de que las encuestas dieran por perdidos tanto la Comunidad como el Ayuntamiento de Madrid, ya se barajó la opción de usar a la vicepresidenta como apagafuegos. No en vano, ella es una de las mejor valoradas del Ejecutivo [aunque en la última encuesta del CIS suspendió con un 2,87, fue la segunda más puntuada] y la táctica de utilizar a pesos pesados de las instituciones para poder optar a los mejores resultados en unas elecciones ya ha sido utilizada por otros presidentes. De confirmarse la salida de la número dos hacia la capital, Rajoy estaría siguiendo, por una vez, la estela de su antecesor al frente del partido, José María Aznar. E incluso la del anterior presidente (del PSOE), José Luis Rodríguez Zapatero. 

Así, la primera gran crisis de Gobierno de Aznar se produjo en 2002, cuando cesó, entre otros, a Juan Carlos Aparicio (Trabajo), que se presentó después a la alcaldía de Burgos. Antes, en 2001, el actual presidente de honor del PP había lanzado a Jaime Mayor Oreja (Interior) como candidato a lehendakari en los comicios vascos de ese mismo año. A él le sustituyó Mariano Rajoy. En 2003, el también presidente de FAES volvió a utilizar esa táctica para reforzar el PP balear con Jaume Matas (hasta ese momento ministro de Medio Ambiente) y el catalán, con Josep Piqué (Ciencia y Tecnología). Aguirre, por aquel entonces presidenta del Senado, terminó ganando en la Comunidad de Madrid, Gobierno que presidió hasta su marcha en 2012. Y en 2004, año en el que el PP perdió las elecciones, Javier Arenas (que ocupaba el puesto que ahora tiene Sáenz de Santamaría) volvió al PP de Andalucía.

Aznar y Zapatero también utilizaron la táctica política de nombrar a ministros como dirigentes autonómicos o municipales

Después, fue Zapatero quien siguió ese modelo, colocando —entre otros— a Miguel Sebastián que pasó de ser el director de la Oficina Económica dle Presidente —cargo que ocupaba desde 2004— a candidato a la alcaldía de Madrid en 2007. Después, el expresidente le nombró ministro de Industria, cargo que desempeñó entre 2008 y 2011.

Fiel a esta técnica de dirección política, ahora ha sido el propio Rajoy quien ya ha puesto en marcha la misma táctica en las elecciones europeas. Puso a su ministro estrella, el de Agricultura, Miguel Arias Cañete (era el mejor valorado en el CIS, por encima de la vicepresidenta, aunque con un escaso 3,13 de nota), como número uno en la lista de candidatos al Parlamento Europeo. Y, aunque el PP perdió escaños (ocho), votos y poder incluso en sus feudos históricos como Madrid o Valencia, la jugada no le salió del todo del mal, ya que los conservadores, al fin y al cabo, han ganado las elecciones del 25-M.

Por ello, los rumores crecen ante la idea de que, aprovechando las crisis autonómicas que ya se están produciendo en el partido a causa de la debacle electoral y los ajustes de cuentas internos, el presidente vuelva a usar a sus ministros como gran apuesta para 2015.