Publicado: 21.12.2015 23:26 |Actualizado: 22.12.2015 11:33

La izquierda tiene en su mano
el control del órgano de gobierno
del Congreso de los Diputados

Los letrados de la Cámara baja rechazan la posibilidad de que Podemos pueda formar hasta cuatro grupos parlamentarios distintos con los diputados de sus alianzas territoriales

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El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, en el debate a 4 en Atresmedia. REUTERS/Sergio Perez

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, en el debate a 4 en Atresmedia. REUTERS/Sergio Perez

MADRID.- Las formaciones políticas de izquierda tienen al alcance de la mano hacerse con el control de la Mesa del Congreso de los Diputados, el órgano de dirección de la cámara, si alcanzan un acuerdo concreto para este trámite que no implica compromisos adicionales de ningún tipo. La elección de esta instancia parlamentaria se produce el mismo día de la constitución del Congreso surgido de las elecciones del pasado domingo, programada para el día 13 de enero.

Esta elección es uno de los puntos clave para la legislatura que comenzará su andadura en esa fecha, especialmente en una Cámara sin la mayoría de un solo grupo político y con una gran fragmentación. La Mesa de la Cámara Baja es el órgano que califica y admite a trámite cualquier iniciativa legislativa o de control al Gobierno.



Intérprete del reglamento y árbitro de controversias


Además, resuelve cualquier incidencia, disputa o reclamación que surja en la vida parlamentaria. También ordena la celebración de los plenos de la Cámara y su orden del día; y fija los periodos de sesiones ordinarios y, si cabe, los extraordinarios. En última instancia, es el órgano que interpreta el reglamento de la Cámara y su presidente puede incluir las interpretaciones necesarias para resolver situaciones sobrevenidas.

La Mesa del Congreso está compuesta por nueve miembros: una presidencia, cuatro vicepresidencias y cuatro secretarías. Esos tres niveles se eligen en tres votaciones diferentes mediante sobre cerrado: una para la presidencia, otra para las cuatro vicepresidencias y otra para las cuatro secretarías. Salen elegidos los nombres de quienes más votos han recibido para cada uno de los tres niveles; el orden de las vicepresidencias y de las secretarías lo establece el número de votos recibidos.

Si PSOE, con 90 escaños, Podemos, con 69 contando sus coaliciones territoriales, ERC, con 9 y UP-IU, con dos, suman sus fuerzas, lograrían sin problemas la presidencia, con 170 escaños. La primera vicepresidencia la tiene asegurada el PP, con 123 escaños, y en el caso de que el conjunto de la izquierda divida sus papeletas (85 y 85) se asegurará otras dos vicepresidencias, la segunda y la tercera. Mientras que la cuarta recaería en Ciudadanos, con 40 escaños.

Pero en el caso de que se sume el PNV, este conjunto podría copar tres de las cuatro secretarías al superar, dividiendo sus votos en tres partes, los escaños de Ciudadanos. Una secretaría sería con toda seguridad para el PP gracias a sus propios asientos en el hemiciclo. De esta manera, la izquierda coparía al menos cinco de los nueve puestos de la Mesa, incluida la presidencia; en el caso de que el PNV se sumase se ampliaría a uno más.

La compleja formación de grupos parlamentarios

Una de las primeras decisiones que deberá adoptar la Mesa es la aprobación de los grupos parlamentarios que deben formalizarse en los cinco días siguientes a la constitución de la Cámara Baja. El reglamento del Congreso establece que para constituir un grupo parlamentario se requieren al menos 15 diputados cuyo grupo político haya alcanzado un 5% de los votos a nivel nacional.

Alternativamente, también podrán formar un grupo aquellas formaciones políticas con presencia territorial siempre y cuando reúnan cinco escaños y, al menos hayan obtenido el 15% de los votos en cada una de las circunscripciones en las que se presentaban. En ningún caso podrán conformar un grupo parlamentario diputados de formaciones políticas que, cumpliendo los anteriores requisitos, no se hayan enfrentado entre sí. Por ejemplo, no se podría formar un grupo parlamentario independiente integrado por diputados de un partido canario con otros de una formación gallega.

Tras las elecciones del domingo es seguro que se constituirán los grupos del PP, del PSOE, de Ciudadanos, de Democràcia i Llibertat, PNV y Mixto (al que irían los dos de UP-IU, los dos de EH Bildu y uno de Coalición Canaria). También el de Podemos. Pero en este caso pueden surgir problemas, no tanto por los 42 diputados electos con la marca exclusiva del partido si no por sus coaliciones territoriales: En Comú Podem, en Catalunya (12 escaños), Compromís-Podemos-Ès el moment (9 escaños) y En Marea–Podemos (6 escaños).

El criterio de los letrados de la Cámara Baja no permite que las formaciones asociadas a Podemos formen grupos territoriales propios

Cada una de estas tres candidaturas territoriales cumplen los requisitos numéricos exigidos, pero incurren en uno de los que señala el reglamento como impedimento: formar parte de un mismo partido, cuyos diputados no pueden dividirse. Ese es el criterio manifestado de forma taxativa por los letrados de la Cámara Baja, según ha podido saber Público.

“No hay dudas ni caben interpretaciones, según los criterios aplicados de forma rigurosa hasta el momento en todas las legislaturas desde que estos preceptos del reglamento están en vigor”, dijeron a este periódico fuentes parlamentarias conocedoras del criterio del cuerpo de letrados. “No se trata de que existan más o menos grupos, se trata de la aplicación de la norma como se ha hecho hasta ahora”, añadieron las fuentes.

Y es que en el caso de que sí se pudiesen formar esos tres grupos parlamentarios,, su número ascendería a once, algo inédito en todas las legislaturas anteriores. El criterio de los letrados puede ser tenido en cuenta o no por la Mesa, que es la que autoriza definitivamente la creación de los grupos parlamentarios. Si inicialmente fuese autorizada su constitución, se da como seguro que el PP presentaría una impugnación ante el Tribunal Supremo o, incluso, el Tribunal Constitucional. Ambas instancias, agregan las fuentes, “siempre han dado la razón al criterio que esgrimen los letrados”.

En el ámbito interno, esta situación creará, sin duda, un problema interno en Podemos toda vez que algunas formaciones de corte nacionalista que se han integrado en las candidaturas territoriales lo hicieron bajo la premisa de tener un grupo parlamentario propio. Además de los 42 escaños logrados por Podemos con su propia marca hay que tener en cuenta los otros 27 aportados por sus coaliciones territoriales.

Es el caso de Compromís, según explicó durante la campaña electoral su cabeza de cartel, el diputado Joan Baldoví, quien afirmó en declaraciones a Público: “Sí o sí tendremos un grupo propio valenciano si logramos los diputados suficientes y alcanzamos los porcentajes de votos requeridos”. Es el caso también de la candidatura En Marea-Podemos que ha competido en el ámbito gallego.