Publicado: 14.11.2016 14:00 |Actualizado: 14.11.2016 14:00

Maíllo urge a Teresa Rodríguez a sellar la confluencia Podemos-IU antes de un año

Tras las primarias de la formación morada, el líder de IU pide “acelerar” la confluencia y construir un bloque de izquierdas ante el riesgo de que Susana Díaz adelante las elecciones andaluzas en 2017.

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Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo, en una imagen de archivo. EP

Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo, en una imagen de archivo. EP

SEVILLA.- Una vez resueltas las primarias de Podemos Andalucía, con la abrumadora reelección de Teresa Rodríguez como secretaria general, el coordinador regional de IU, Antonio Maíllo, no ha perdido tiempo al plantear al partido morado la necesidad de “acelerar” los procesos de confluencia entre ambas formaciones con objeto de construir “un bloque de izquierdas” de cara a las próximas elecciones autonómicas.

La rotunda victoria de Teresa Rodríguez frente a las candidaturas críticas de Carmen Lizárraga y Begoña Gutiérrez ha sido decisiva para dar este paso, ya que la actual líder de la formación morada es la que más claramente se ha posicionado a favor de la alianza Podemos-IU, mientras la corriente errejonista cuestionó la confluencia en las pasadas generales e incluso culpabilizó a IU del mal resultado. Lo que Maíllo reclama ahora es empezar “desde ya” a construir ese bloque de izquierdas que dispute el Gobierno de Andalucía a Susana Díaz, para que la confluencia electoral esté consolidada en el plazo de un año.

La premura con la que el líder de IU agita a Teresa Rodríguez deviene de su propia experiencia como socio de Gobierno del PSOE en la legislatura pasada

La premura con la que el líder de IU agita a Teresa Rodríguez deviene de su propia experiencia como socio de Gobierno del PSOE en la legislatura pasada. Maíllo teme que se repita la historia y que Susana Díaz precipite un posible adelanto electoral “táctico” en 2017 para acompasar su salto a la política nacional, sus aspiraciones de dirigir el PSOE federal, primero, y de optar a la presidencia del Gobierno de España. La coalición de izquierdas ya se vio sorprendida en el mandato anterior cuando Díaz rompió por sorpresa el pacto de Gobierno y adelantó los comicios un año, dejando a sus socios fuera de juego. Teresa Rodríguez y Maíllo coinciden en que la construcción de ese bloque de izquierdas (en el que se integrarían otras formaciones, como Equo) debe fraguarse con tiempo para que la ciudadanía les reconozca como una alianza sociopolítica, y no puramente electoral.

Ambos creen que la confluencia de Unidos Podemos no tuvo el éxito esperado en las elecciones generales del 26 de junio precisamente porque se hizo a última hora, entre unos comicios y otros, y la gente lo percibió más como una estrategia electoral que como un movimiento político. El 26J, Unidos Podemos obtuvo en Andalucía 300.000 votos menos de lo que las dos formaciones habían logrado por separado seis meses antes, en los comicios del 20 de diciembre. Sin embargo, el balance en escaños fue mejor: Podemos pasó de 10 a 11 diputados, e IU, que no había logrado representación el 20D, metió a dos de los suyos en el Congreso.

Maíllo quiere un año para construir la alianza entre IU y Podemos con un plan de acción conjunto, movilización en la calle y coordinación en el Parlamento. Propone consolidar la alianza cuanto antes, porque está convencido de que Susana Díaz querrá cargársela, hará una oposición agresiva para que en los próximos comicios no haya ningún sujeto político de peso a su izquierda, para así volver a pivotar en solitario contra la derecha. Desde las generales de junio, la presidenta andaluza ha recrudecido sus ataques contra la dirección de Antonio Maíllo, a quien reprocha que haya vendido su “histórica formación” a Podemos “por un plato de lentejas”. Díaz ha hurgado en la herida del último fracaso electoral de IU, llegando incluso a apelar a los referentes históricos del comunismo para denostar su alianza con la formación de Pablo Iglesias.



¿Un techo de 20 diputados?

La coalición de izquierdas pasó de 12 a cinco diputados en las últimas elecciones andaluzas, de ser socio de Gobierno con el PSOE a tener una influencia política casi irrelevante. En parte porque la irrupción de Podemos en el Parlamento, con 15 escaños, les arrebató más de la mitad de sus electores. La reconciliación entre ambas fuerzas, bajo la premisa de que sólo juntas podrán disputar el poder a un PSOE que no ha dejado de gobernar en Andalucía en estos 38 años de democracia, les sitúa en los 20 diputados, el máximo histórico alcanzado por IU en esta comunidad (en los noventa). Los socialistas están convencidos de que ese es el techo electoral de la “izquierda radical” en esta comunidad, que antes orbitaba en torno a un solo partido, y ahora se reparte entre dos formaciones.

El futuro bloque de izquierdas de Andalucía se fijará en el modelo gallego, pretende ser una marea andaluza donde se mezclen trabajadores, universitarios, asociaciones, empresas, sindicatos…

Teresa Rodríguez cree que el momento de crisis interna que atraviesa el PSOE es el escenario idóneo para atraer a los votantes desencantados del puño y la rosa, por eso en las primarias de su partido presentó una candidatura que define por primera vez a Podemos Andalucía cono una formación “socialista”, y por eso el constante discurso de apelar a las bases socialistas y enfrentarlas a la dirección del partido. Maíllo, quizá por haber tratado más de cerca a Susana Díaz, es menos optimista, o más cauto. No cree para nada que el PSOE esté debilitado en Andalucía, primero porque ostentar el Gobierno autonómico es un pegamento poderoso, y segundo por la propia figura política de la presidenta andaluza: Susana Díaz tiene al PSOE andaluz unido, sin críticos de peso, mantiene la fidelidad del votante socialista de siempre, y además es una persona que genera adhesión tanto entre el electorado populista como en el de derechas (el último CIS reconocía las simpatías que despertaba entre los votantes del PP).

El análisis que sí comparten Rodríguez y Maíllo es acerca de la dificultad titánica de restar votos a un PSOE que lleva casi cuatro décadas al frente de las instituciones, al que acusan de haber tejido una red clientelar desde el Gobierno autonómico a base de contratos y subvenciones en sectores estratégicos de Andalucía.

Hasta la aparición de Podemos en la arena política andaluza, IU se ha enfrentado en desigualdad de condiciones con el PSOE durante 30 años. Siempre que han ganado terreno en la izquierda ha sido por momentos de crisis y desgaste interno de los socialistas. La reflexión que hace la actual dirección comunista es que existe un 20% de votos que, cada vez que hay comicios, pendula entre el PSOE e IU, y la mayoría de las veces termina reforzando a los socialistas. Para cambiar esa tendencia, Maíllo habla de un “cambio de cultura política” y pone de ejemplo la propia dirección de su partido, integrada no por políticos profesionales, sino por personas de distintos ámbitos laborales que colaboran en el ejercicio de la política.

El líder de IU cree que su formación y Podemos pueden complementarse en Andalucía, porque cada uno permite llegar a sectores donde ahora su discurso no es permeable (por ejemplo, la dificultad de la marca morada de llegar al ámbito rural, donde IU está muy arraigada). El futuro bloque de izquierdas de Andalucía se fijará en el modelo gallego, pretende ser una marea andaluza donde se mezclen trabajadores, universitarios, asociaciones, empresas, sindicatos… Para ocupar el espacio en disputa con el PSOE, Maíllo sostiene que Podemos debe dar un salto y adquirir mentalidad de Gobierno. Si finalmente la alianza cristaliza, la persona que encabece el cartel electoral deberá ser elegida por primarias abiertas, y en ese momento se dirimirá si tanto Teresa Rodríguez como Antonio Maíllo optan a la candidatura a presidente de Andalucía.