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Montilla ya otea un recorte del Estatut

Mantiene el pulso con Zapatero por la financiación y avisa que se está "en tiempo de descuento".

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El president de la Generalitat, José Montilla, está convencido de que el Estatut se ajusta a la Constitución. Pero también es consciente de que difícilmente saldrá indemne de un Tribunal Constitucional presionado y politizado donde se bate contra siete recursos. Por eso ayer trazó de forma pública y solemne la respuesta política que el Govern dará si se confirma el recorte.

La actitud del president, que convocó a los dirigentes políticos del tripartito y a buena parte de la sociedad civil para pasar balance de sus dos años de mandato, ha estado marcada por el gradualismo. De no contemplar el recorte con el argumento de que el Estatut es constitucional y así lo confirmaría el TC pasó a repetir una y otra vez la palabra 'unidad'. Ayer fue más allá al detallar que si el tribunal 'limita o minora' el autogobierno convocará a los líderes de las fuerzas políticas para buscar 'una respuesta institucional y social sólida, mayoritaria e inequívoca' basada en el 'amplio consenso'.

El president, que sostuvo que nunca como ahora Catalunya 'se había gobernado con tanto sentido de país', avisó, en alusión a los nacionalistas, que no caerá en la 'trampa' de 'proponer horizontes improbables y caminos inviables'. Pero a los más conformistas les avisó que en ningún caso la posición será “de resignada pasividad”.

Montilla también se refirió al otro asunto candente que se ventila en Madrid y que repercutirá en su ejecutivo. Al abordar la financiación autonómica la vinculó a las políticas sociales y la mostró como un antídoto para salir del agujero de una crisis que puede 'superar las peores previsiones'.

El president consiguió hace días un compromiso de Zapatero, que el líder del PSOE reiteró el sábado, de cerrar el acuerdo antes de acabar el año. Pero Montilla evidenció que se fía poco de él (ya van dos incumplimientos de calendario) y le recordó que es 'inaplazable'. En esta línea afirmó que se está 'en tiempo de descuento' y que España 'no se puede permitir el lujo de que Catalunya no lo consiga'.

El president lamentó que el Estatut vigente desde verano 2006 se despliegue a ritmo muy lento pero admitió que aplicarlo fue una de las motivaciones de la izquierda para formar gobierno de nuevo.

Montilla no racaneó reconocimientos a Pasqual Maragall y a algunos de sus proyectos emblemáticos, como la Ley de barrios. En la mayoría de cifras que ofreció (como el fuerte crecimiento de la inversión pública hasta el 6% del PIB, la más alta de la UE) situó el punto de partida en 2003, último ejercicio de CiU.

Emitiendo un mensaje optimista sobre el futuro de la alianza entre PSC, ERC e ICV-EUiA indicó que es 'sólida'. Pero pese a haber cumplido el 55% de su programa no es 'rígida ni inamovible' (la revisarán en diciembre) y busca 'renovar la confianza'. En los próximos días el vicepresidente Carod-Rovira y el conseller Joan Saura también harán sus balances.